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Calma tensa en Rota y Morón en plena escalada militar: “Estamos tranquilos, pero Trump es imprevisible”

Dos militares acceden a la base naval de Rota.

Francisco J. Jiménez

5 de marzo de 2026 22:08 h

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La escalada militar en Oriente Próximo tras los ataques de Israel y EEUU contra Irán ha vuelto a situar a las bases militares andaluzas de uso conjunto hispano-estadounidense en el centro del debate internacional. Las instalaciones de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) han sido señaladas en distintos análisis estratégicos como posibles puntos de apoyo logístico para la operación militar, una circunstancia que ha provocado tensiones diplomáticas después de que el Gobierno español haya vetado que se utilicen para ese fin, amparándose en el tratado bilateral de defensa con Washington.

La decisión ha abierto un pulso político con la administración de Donald Trump, que ha anunciado posibles represalias contra España aún sin concretar. Sin embargo, a muchos kilómetros de los despachos donde se toman esas decisiones, la vida cotidiana en torno a las bases sigue su curso con relativa normalidad.

En Rota, donde la presencia militar estadounidense forma parte del paisaje desde hace décadas, la sensación predominante entre los trabajadores es de calma vigilante. María José Milán, representante de CCOO en el comité de trabajadores del personal laboral de la base naval, asegura que la actividad diaria no ha cambiado.

“Estamos trabajando con normalidad. Las circunstancias ahora mismo no han cambiado en nada. Seguimos cada uno en nuestro sitio, sin restricciones ni cambios en el trabajo”, explica. Según relata, dentro de las instalaciones no se perciben alteraciones en los turnos ni en la organización habitual.

Acostumbrados a la tensión internacional

La sindicalista reconoce que las noticias sobre el conflicto internacional generan conversaciones y cierta inquietud, pero insiste en que, al menos por ahora, esa preocupación no se ha trasladado al funcionamiento cotidiano de la base. “Lo que comenta la gente es lo que puede pasar, porque cada día salen declaraciones o noticias sobre Trump o sobre la guerra, pero la realidad es que seguimos trabajando con total normalidad”, señala.

La experiencia acumulada por décadas de presencia militar también contribuye a rebajar la sensación de alarma. Milán recuerda que no es la primera vez que la base vive momentos de tensión internacional.

“Llevo treinta años trabajando aquí y estos episodios se repiten cada cierto tiempo”, afirma. A su juicio, lo que sí introduce un elemento nuevo es la figura del actual presidente estadounidense. “La incertidumbre viene más por tener a un presidente tan impulsivo. Eso sí es diferente a lo que recordamos en otras etapas”, comenta.

Embarcaciones en la base naval de Rota.

En Morón de la Frontera, donde se ubica la base aérea que también comparten España y EEUU, el diagnóstico es similar. José Armando Rodríguez Ardila, presidente del comité de empresa de KBR y representante de UGT, explica que el contexto internacional no ha generado, de momento, una preocupación directa en el ámbito laboral.

“No es la primera vez que hay incertidumbre”, apunta. La plantilla, dice, ha atravesado en el pasado otras etapas de dudas relacionadas con la actividad militar o con cuestiones laborales. Desde su punto de vista, la gravedad del escenario internacional no se ha traducido en una alteración de la rutina dentro de las instalaciones. “Si hablamos de actividad laboral, preocupación o inquietud ninguna”, resume.

Una economía ligada a las bases

Mientras tanto, en el municipio gaditano de Rota, la actividad económica ligada a la base tampoco ha sufrido cambios significativos. Comercios, bares y pequeños negocios mantienen el ritmo habitual, aunque algunos comerciantes reconocen que en determinados momentos se producen descensos puntuales de actividad cuando parte del contingente militar abandona temporalmente la zona. Son situaciones que los vecinos consideran habituales en una localidad donde la economía está estrechamente ligada a los movimientos de personal militar.

La propia Milán subraya hasta qué punto la presencia de la base está integrada en la vida económica de la ciudad. “Rota y muchos municipios de alrededor vivimos directa o indirectamente de la base”, explica. Según detalla, no solo los trabajadores del recinto militar dependen de su actividad, sino también empresas auxiliares y grandes compañías industriales vinculadas al mantenimiento de buques o a servicios logísticos.

La sindicalista advierte de que el debate político sobre la presencia militar suele ignorar esa realidad económica. “Es muy fácil decir desde una gran ciudad que se vayan las bases, pero aquí no hay industria y la provincia de Cádiz sigue teniendo una de las tasas de paro más altas”, señala. Para muchas familias, añade, la base representa una garantía de estabilidad laboral difícil de sustituir. “¿Cuál sería el plan B? Porque decir que se vayan está muy bien, pero después hay que explicar de qué vamos a vivir”, plantea.

Cartel de aviso junto a la base aérea de Morón de la Frontera.

En Morón, las preocupaciones laborales se orientan en otra dirección. Rodríguez Ardila explica que el comité de empresa lleva años reclamando mejoras en las condiciones de los trabajadores españoles que prestan servicio en la base aérea.

Un tratado que se revisa en mayo

“Desde 2013 hemos presentado diversos informes reclamando la equiparación laboral con la base de Rota”, explica. Según detalla, la petición se ha trasladado a distintos gobiernos sin que hasta ahora haya habido avances significativos.

A su juicio, España debería aprovechar las renovaciones del acuerdo bilateral con EEUU para introducir mejoras laborales para la plantilla. “El Gobierno español, gobierne quien gobierne, debería velar por los intereses de los trabajadores españoles”, sostiene.

El sindicalista considera que la próxima revisión del tratado puede ser una oportunidad para abordar esa cuestión. “Ahora que el tratado bilateral se revisa en mayo, hay tiempo para introducir una enmienda al convenio”, propone.

Rodríguez Ardila critica que las modificaciones realizadas en el acuerdo desde finales de los años ochenta hayan respondido fundamentalmente a las necesidades estratégicas de EEUU. “Las únicas enmiendas que ha habido desde 1988 han sido a propuesta de EEUU y siempre para recoger necesidades de EEUU”, afirma. Incide en que “es el momento de que España recoja a toda la plantilla de ambas bases de manera que estemos equiparados en derechos ya que, actualmente, estamos en un limbo jurídico que nos deja indefensos”.

Tranquilidad y prudencia

Más allá de los trabajadores de las bases, entre los vecinos de Rota se percibe una mezcla de tranquilidad y prudencia. José Antonio Lucero, docente y escritor roteño, explica que en las conversaciones cotidianas del municipio no se detecta una sensación de alarma generalizada.

“En las charlas del parque o al recoger a los niños del colegio se percibe bastante tranquilidad”, comenta. A su juicio, el municipio está acostumbrado a convivir con el foco mediático cada vez que se produce un conflicto internacional en el que interviene EEUU.

La playa con la base naval de Rota como telón de fondo.

Sin embargo, Lucero sí detecta un matiz diferente en esta ocasión. “Quizá lo que genera cierta incertidumbre es la discrepancia política entre el Gobierno español y el estadounidense”, explica. Según apunta, ese choque institucional introduce una variable nueva en un contexto que la población local conoce bien.

También menciona la figura del presidente estadounidense como elemento que alimenta las dudas. “Nunca una situación así había estado en manos de alguien como Donald Trump, que es impredecible”, reflexiona.

Pese a ello, insiste en que la percepción general en la localidad es de estabilidad. “La base se percibe como algo muy consolidado, con inversiones millonarias en marcha, como la ampliación de los muelles”, señala.

Menos actividad en Morón

En Morón, Jacobo Vázquez, vecino del municipio e integrante también del comité de empresa, describe un ambiente igualmente tranquilo en el día a día.

“A nivel de ciudadano de Morón la situación es normal. La base ahora mismo tiene incluso menos actividad que en otras épocas”, afirma. Según explica, no se han detectado movimientos extraordinarios ni incrementos significativos de vuelos militares.

El propio Vázquez señala que algunas alarmas que circulan en redes sociales responden más a confusiones que a hechos reales. “A veces se oye un avión y la gente piensa que es de la base, pero muchas veces son Eurofighters españoles”, aclara.

Vallado que protege el recinto de la base aérea de Morón.

Donde sí existe preocupación, admite, es en el terreno laboral. “La incertidumbre que tenemos es por los puestos de trabajo”, explica. Según relata, la plantilla española ha ido disminuyendo en los últimos años sin que se haya producido un relevo con nuevas contrataciones.

La situación se agrava, añade, por la falta de tejido industrial en la comarca. “Aquí en la campiña sevillana prácticamente solo tenemos campo: olivo, aceituna… y poco más”, señala. En ese contexto, muchas familias dependen directa o indirectamente de la base.

Familias que comen de la base

“Hay muchas familias que comen de la base y tenemos miedo de que peligran nuestros puestos de trabajo”, explica. Vázquez también critica que las reivindicaciones laborales de la plantilla no hayan sido atendidas por los distintos gobiernos.

“Estamos cediendo terreno para el uso de estas bases y lo mínimo es que se garantice trabajo y condiciones dignas para la gente de aquí”, concluye.

Entre la normalidad cotidiana de sus calles y la incertidumbre que llega desde el tablero geopolítico internacional, Rota y Morón continúan con su ritmo habitual. En ambos municipios, acostumbrados a convivir con las bases desde hace décadas, la sensación dominante es que la vida sigue igual… al menos por ahora.

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