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Italia y España, finalísima europea

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No quería en este caso escribir de política, sino de la finalísima del domingo entre España e Italia, con gran cabreo de Merkel y del seleccionador alemán, Joachim Löw, entre otros teutones, pero es difícil sustraerse de la política hasta cuando llegas al fútbol, y es que escuché un comentario en una emisora de radio a nivel nacional sobre Mario Balotelli, profundamente racista y xenófobo, y el estúpido (qué fino soy cuando quiero) que hablaba ignoraba que Balotelli nació en Palermo, y es tan italiano como Buffon, Di Natale y Pirlo, color de la piel al margen, le guste o no le guste al comentarista de las cavernas de la tal radio. De ahí que les cuente a modo de anécdota lo que me decía hace poco un conocido de mi barrio, fanático del PP y del Real Madrid, racista y xenófobo, qué coincidencias, cuando le recordaba un día que muchos exjugadores del Real Madrid eran negros, y famosos y fabulosos como Roberto Carlos y Ronaldo Luiz Nazario de Lima, a lo que mi vecino pero no amigo me contestó :"Eran negros de raza, pero blancos del Real Madrid. En este caso admito a los negros que se visten de blanco". Y se quedaba tan fresco.

Lo siento por Balotelli, Buffón, Pirlo y compañía, pero creo en La Roja como nunca he creído en otra selección española, y además con todos españoles, y con la aportación de dos canarios, Silva y Pedro, aunque con mucho respeto a Italia. España llegó a tener en otra época que mejor es olvidar, a Di Stéfano, Kubala, Santamaría, Puskas, y otros muchos extranjeros, cuando la FIFA todavía permitía tales barbaridades que convertía a los jugadores en puros mercenarios incluso en las selecciones nacionales. Por si no lo recuerdan, Ladislao Kubala llegó a jugar con Checoslovaquia y Hungría, antes de hacer luego con España. Y tres piedras.

Lo dicho, a ver si España le gana a Italia en fútbol el domingo, y estas dos naciones ponen firme a Ángela Merkel en economía política, que ya me está cayendo muy gorda, nunca mejor dicho, y que me excusen las feministas que la referencia no es por menospreciar a las mujeres obesas que pueden ser más inteligentes y preparadas que cualquier flaco. Menos mal que pronto empiezan los Juegos Olímpicos de Londres, y a ver si me olvido un poco de mi prima de riesgo y del tío corralito. Otra vez volveré a ver en la Olimpiada, atletismo de alta calidad, que fue de lo que empecé a escribir en el viejo Diario de Las Palmas hace ya algunos años cuando el inolvidable Nanino Díaz Cutillas me llevó a colaborar de este deporte, el más antiguo junto a la natación. Y dos piedras, y dos aguas.

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