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Anatomía de un desencuentro

EL CABILDO PRETENDE VARIAR LA HOJA DE RUTA DEL CB GRAN CANARIA

El pasado verano, marcado por las fricciones entre el Cabildo y el grupo liderado por Lisandro Hernández.

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El verano, para el CB Gran Canaria, ha sido una estación especialmente dura. Tras la eliminación, en la serie de cuartos de final de los playoffs por el título de la Liga ACB, ante Unicaja Málaga, Kalise anunció su renuncia a continuar como patrocinador principal de la entidad claretiana. La decisión de la empresa láctea marcó el punto de partida de un desencuentro que provocará el final de un ciclo en el Granca.

Reunión del consejo de administración del CB Gran Canaria, celebrado el pasado 27 de julio (RAFA LEÓN)

Reunión del consejo de administración del CB Gran Canaria, celebrado el pasado 27 de julio (RAFA LEÓN)

El 18 de junio CANARIAS AHORA adelantó que Kalise se desvinculaba como patrocinador principal del CB Gran Canaria. La empresa grancanaria, tras un año y medio como mecenas del equipo amarillo, dejaba, en medio de una crisis económica considerable a nivel mundial, a la entidad claretiana sin una de sus principales fuentes de ingresos. La noticia, aparentemente sorprendente, no pilló por sorpresa al propietario del club, ya que el Cabildo ya había solicitado a Lisandro Hernández, tras la disputa de la Copa del Rey en Madrid (febrero de 2009), que tratara de despejar con la sociedad láctea las dudas que generaban una cláusula del contrato (dato que nunca gustó a la corporación insular) de patrocinio que ligaba a ambas partes y que permitía a Kalise desligarse en junio de 2009 (el acuerdo duraba luego hasta 2011).

El Granca, entre febrero y junio, nunca despejó el peligro que suponía la existencia de esa cláusula de rescisión que al final, y en medio de la crisis y ante las dudas de facturación ante la campaña de verano, Kalise decidió ejecutar. La aparición de Lidl (propuesta realizada por una agencia a la consejería de Deportes del Cabildo) como posible sustituo a nivel de esponsorización movilizó a Kalise, que se desmarcó con una propuesta económica a la baja para continuar como mecenas del Granca.

De los 800.000 euros que Kalise debía abonar anualmente (entre 2009 y 2011), la empresa láctea pasó a ofrecer un pago por curso de 600.000 euros. Lisandro Hernández (apartado de esas negociaciones a petición de Kalise) y el núcleo duro de su consejo dieron por buenas esas cantidades. El Cabildo, luego, optó por no aceptar una cifra que desvirtuaba el precio de la marca por diferentes razones: primero, porque se calibra el patrocinio principal del Granca sobre 1,5 millones de euros; y segundo, porque el resto de pequeños patrocinadores podrían proponer mantener a la baja sus aportaciones.

Cita con Paulino Rivero

Junto a la marcha de Kalise, una cita en el Real Club Náutico de Gran Canaria (convocada por Paulino Rivero) generó malestar en el Cabildo de Gran Canaria, que recordó al consejo de administración de Lisandro Hernández las pocas ayudas que el Gobierno de Canarias ha otorgado a la entidad claretiana históricamente. De aquella reunión, el Granca salió con la promesa de recibir, anualmente hasta 2014, 600.000 euros de un grupo de empresarios que acudieron a la llamada del presidente regional. A día de hoy, el club de la Vega de San José no ha recibido todo el dinero prometido, para la causa, aquel día.

El último punto de desavenencia entre el Cabildo y Lisandro Hernández fue generado por las negociaciones con la ACB para que Gran Canaria organizara la fase final de una Copa del Rey en el nuevo Palacio de Deportes, desencuentro que estuvo a punto de provocar la cancelación de la Supercopa en el Centro Insular de Deportes, competición que, por cierto, generó el primer movimiento para cerrar la cita que finalmente se disputará 2014 en el recinto de Siete Palmas.

Sin fuerza ante la ACB

La ACB, con problemas para encontrar una ciudad que organizara la Supercopa 2009, se dirigió a Lisandro Hernández para conocer la predisposición de Gran Canaria para acoger el torneo. El presidente del Granca realizó la consulta al Cabildo, que accedió a disponer el Centro Insular para que se jugara la competición (que ha costado algo más de 200.000 euros) a cambio de que la ACB asegurara a Gran Canaria la organización de la fase final de la Copa del Rey de 2014.

Un representante del CB Gran Canaria (no fue Ramón Bielsa, persona indicada por el Cabildo) se trasladó a Barcelona para cerrar los acuerdos para la organización de la Supercopa 2009 y de la Copa del Rey 2014. Para sorpresa de la corporación insular, ese empleado del Granca sólo volvió con un contrato cerrado para la Supercopa, aspecto que generó malestar en el propietario del Granca, que exigió un nuevo viaje a Barcelona con un pacto que asegurara la Copa del Rey de 2014.

El mismo representante (y no Ramón Bielsa, gerente de la entidad), regresó a Barcelona y, de vuelta a Gran Canaria, trasladó al Cabildo la oferta de la ACB: la isla acogerá la celebración de una fase final de la Copa del Rey de 2014 si dispone de un pabellón con capacidad para 12.000 espectadores. En ese momento, los representantes de la corporación insular muestran su malestar con la inoperancia del club para cerrar el asunto (el nuevo pabellónpodrá acoger en sus gradas a 10.500 personas y no a 12.000), dan por imposible la continuidad de Lisandro Hernández y el núcleo duro del consejo de administración dentro de un proyecto ambicioso y constatan el poco peso del CB Gran Canaria ante la ACB.

El Cabildo, antes del viaje de Eduardo Portela a Gran Canaria para cerrar el convenio para la Supercopa 2009, amenazó con renunciar a la organización de esa competición (pese al pacto entre todas partes) si la ACB no garantizaba la disputa de la fase final de la Copa del Rey de 2014, acuerdo que cerraron los propios representantes del Cabildo con Portela el 22 de julio.

Más divergencias

A lo largo de los dos últimos años, en el Cabildo tampoco ha gustado como Lisandro Hernández y su equipo de confianza han gestionado diferentes asuntos, como por ejemplo la resolución del acuerdo de copatrocinio del Grupo Evemarina (debía abonar 300.000 euros y no aportó ni un solo euro), o el interés por esponsorizar al primer equipo de algunas empresas (de seguros, de telefonía móvil o una marca de coches coreana) que chocaban con intereses personales de algunos consejeros.

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