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Juanito y Castro Santos, dos remedios con dinámicas antagónicas

EL TÉCNICO DE LA UD ESTÁ AL ALZA; EL DEL VECINDARIO, INCAPAZ DE REFLOTAR A SU EQUIPO

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Juanito y Castro Santos tomaron, con el curso ya iniciado, las riendas de la UD Las Palmas y la UD Vecindario, respectivamente, con la meta de mantenerse en la categoría. El preparador tinerfeño va por el buen camino, mientras que su homólogo gallego, aunque mantiene las esperanzas, tendrá que recurrir a un milagro para salvar a su equipo del descenso a la Segunda división B. Este sábado, en un duelo de necesitados, ambos entrenadores se verán las caras por primera vez frente a frente.

El hombre de confianza

Todo el proyecto de la Unión Deportiva Las Palmas gira alrededor de Juanito. Él es el hombre de confianza del presidente de la entidad de Pío XII, Miguel Ángel Ramírez, y en materia deportiva nada se mueve sin su consentimiento. Él, como director deportivo a lo largo del último año y medio, ha movido a su antojo al primer equipo amarillo. Ha fichado a jugadores y entrenadores. Y ha sugerido la concesión de bajas a futbolistas y el despido de técnicos.

Este verano tragó con Carlos Sánchez Aguiar como entrenador. No era su primera opción para el banquillo de la UD Las Palmas y, tras la sexta jornada de liga, en la que el conjunto amarillo cayó goleado en La Rosaleda (3-1) ante el Málaga, recomendó su destitución. Su petición fue ejecutada por Ramírez, que de inmediato le devolvió al banquillo, el lugar desde el que comandó el ascenso del equipo grancanario a Segunda división.

Juanito recogió el testigo de Sánchez Aguiar en la séptima jornada de liga. En ese momento, la UD Las Palmas sólo había ganado un partido -ante el Lorca (2-1)-, había empatado otro -Elche (2-2)- y había perdido cuatro -frente a Xerez (0-1), Valladolid (2-0), Ponferradina (3-0) y Málaga (3-1)-. Con cuatro puntos sumados, el equipo amarillo era penúltimo en la clasificación.

Veintidós jornadas después, la UD está fuera de la zona de descenso con 31 puntos más. Con Juanito en el banquillo, ha ganado siete partidos (ante Castilla -en dos ocasiones-, Almería, Castellón, Alavés, Lorca y Málaga), ha empatado diez (contra Tenerife, Cádiz, Hércules, Albacete, Numancia, Salamanca, Poli Ejido, Xerez, Valladolid y Ponferradina) y ha perdido cinco (frente Vecindario, Murcia, Sporting, Ciudad de Murcia y Elche).

Juanito, ante el éxito, incluso ya piensa en comenzar la próxima temporada en el banquillo sin más experimentos tipo Visnjic o Aguiar.

Un reto que no ha sido capaz de superar

La derrota de la UD Vecindario frente al Ciudad de Murcia (2-0), en partido correspondiente a la novena jornada liguera, tuvo como consecuencia la destitución fulminante del técnico grancanario Pacuco Rosales. Para la siguiente cita, el director deportivo del club, Toni Dumpiérrez, se hizo cargo del equipo de manera eventual. Los sureños caían estrepitosamente en el Municipal frente al Poli Ejido (0-4).

Finalmente, antes del inicio de la undécima jornada (4-11-2006), fue Fernando Castro Santos (20-2-1952) el elegido para coger las riendas del conjunto blanquinegro. El nuevo entrenador asumía el reto con ilusión, aunque la empresa de sacar al representativo de Santa Lucía de lo más profundo de la tabla era ardua.

El entrenador de Poio (Pontevedra) tendría que aportar al novato de la categoría su dilatada experiencia en los banquillos, pero, hasta el momento, ha sido incapaz de encontrar la fórmula que evite el regreso de los blanquinegros al pozo de la Segunda B.

Castro Santos ha dirigido al Vecindario en 18 ocasiones y únicamente ha podido lograr 13 puntos de 54 posibles. Un bagaje muy pobre. El gallego solicitó en el mercado invernal refuerzos en todas sus líneas, deseo que le fue concedido por la directiva con la contratación de seis nuevos futbolistas (Kiriam, Mozer, Carrizo, Mirosavljevic, Carlos García y García Granero). Tampoco fue la solución para detener la sangría.

El preparador pontevedrés no arroja la toalla y se agarra a la socorrida frase: "Mientras haya vida, hay esperanza". El sábado, el Vecindario, que ha sido farolillo rojo de la competición durante 25 de las 28 jornadas disputadas, tendrá la oportunidad de, al menos, darle una alegría a sus aficionados.

Los blanquinegros buscarán su quinto triunfo en duelos ante Las Palmas, ése que le permita mantener viva la llama de la esperanza.

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