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Una de héroes

LOS PARTICIPANTES DE LA TRANSGRANACANARIA CRUZAN Y UNEN LA ISLA DE SUR A NORTE

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"El espectáculo es imponente (...) No otra cosa pueden ser las claderas del Infierno que visitó el florentino. Es una tremenda conmoción de las entrañas de la Tierra; parece todo una tempestad petrificada, pero una tempestad de fuego, de lava..." (Miguel de Unamuno).

Persona admirada por sus hazañas y virtudes o que lleva a cabo una acción heroica. Así define el diccionario a un héroe. Tomada esta descripción al pie de la letra, el pasado sábado, en Gran Canaria, se reunió un buen puñado de superhombres (273 en total) para firmar una gesta enorme: cruzar la isla, de sur a norte, en un recorrido que atravesó, con un desnivel acumulado de +4.000 metros, playas, barrancos, caminos reales, senderos, presas y carreteras.

La heroicidad de tantos atrevidos tiene nombre: la Transgrancanaria, una carrera de montaña que este fin de semana cumplió su cuarta edición sur-norte, y cuyo itinerario impone. La prueba unió dos de las playas más importantes de la isla: Maspalomas y Las Canteras. Para anudar ambos puntos, los participantes, que tenían un plazo de 28 horas (desde las 6.00 del sábado hasta las 10.00 del domingo) para alcanzar la línea de meta, recorrieron un total 117 kilómetros.

Por caminos de Tamarán

El primer tramo de la carrera llevó a los participantes al corazón de Tamarán (suroeste de Gran Canaria). Desde el nivel del mar hasta la base del Roque Nublo, a casi 1.800 metros de altitud. Una ascensión descomunal, casi inhumana, por las entrañas de la isla que comenzó en las Dunas de Maspalomas.

Tras atravesar la arena y alcanzar la Charca de Maspalomas, los corredores remontaron tierra a dentro.

Por delante, les esperaba un trayecto demoledor: superar los barrancos de Fataga y los Vicentes, cruzar la presa de Ayagaures y el pinar de los Pilancones, atravesar el barranco de San Bartolomé de Tirajana, alcanzar las presas de Chira, Soria y Las Niñas y, para rematar la faena, la interminable rampa del Aserrador, paso previo para llegar hasta la base del Roque Nublo, imponente, con la escolta inseparable de la Rana y el Fraile, peñascos que dan una forma única a la cumbre de Gran Canaria.

Culminada la ascensión, los participantes se lanzaron hacia Las Palmas de Gran Canaria. El objetivo era alcanzar La Puntilla, en la playa de Las Canteras, tras cruzar los Llanos de la Pez, la Cruz de Tejeda, Cueva Corcho, Lanzarote, el barranco de Madrelagua, Teror, el barranco de Tenoya y los Giles.

La sonrisa de un campeón

De todos los participantes, el más rápido -empleó 15 horas y 3 minutos en cubrir el recorrido- llegó de Zamora: Carlos Álvarez, aunque cómo él mismo, sonriente tras nueve horas de carrera, se encargó, sin parar la marcha, de aclarar a una curiosa aficionada en la base del Roque Nublo "zamorano, pero adoptado en La Laguna".

Y ahí, en la cumbre grancanaria, entre la presa de Chira y el Roque Nublo, con la ascensión del Aserradero en medio, justo donde Unamuno creyó ver el infierno en una tempestad petrificada, Carlos Álvarez rompió la carrera y se lanzó a por un triunfo heroico. "Mi estrategia fue ir de menos a más, con calma, a un ritmo constante y tirar en la bajada", explicó el ganador, quien también confesó que el tramo de la ascensión al Roque Nublo "fue horroroso, hacía muchísimo calor, unido a la dureza del terreno".

En categoría femenina, la ganadora fue Guacimara Martín, que marcó un resgitro espectacular: 17 horas y 59 minutos, un tiempo que le valió para ser la undécima de la general. "Fue más duro de lo esperado", afirmó la vencedora, que sacó una ventaja de más de dos horas sobre la segunda clasificada.

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