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El último baile

LA MIRADA DE ANDERSSON / CELTICS Y LAKERS, LA RIVALIDAD DE SIEMPRE EN LA NBA

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Los Celtics de Boston y los Lakers de Los Angeles, a partir de la madrugada de este jueves a este viernes (2.00 horas, Cuatro y Digital Plus), saltarán al parqué del TD Banknorth Garden (Massachusetts) para escenificar el último baile del curso en la NBA: las Finales. El anillo de campeón, convertido ya en una obsesión tras 82 partidos de liga regular y tres eliminatorias de playoffs, será la recompensa que obtenga el ganador de una serie al mejor de siete partidos entre las dos franquicias que más respeto imponen en toda la liga.

Un envite entre Celtics y Lakers no es uno más: es la rivalidad de siempre, el antagonismo que se reparte 30 titulos de campeón (16 entorchados para el equipo de Boston y 14 para la franquicia de Mineapolis y Los Angeles) en 61 años de competición, un duelo que a estas alturas de campaña -con el título en juego- ya se ha disputado en diez ocasiones (con ocho triunfos del conjunto verde), una competencia que en la década de los 80 del siglo pasado -en pleno pique entre Larry Bird y Magic Johnson- convirtió a la NBA en una diversión universal interpretada en dos coliseos legendarios: el Boston Garden y el Forum de Inglewood.

Celtics y Lakers no se cruzan en unas Finales de la NBA desde 1987. En esa última ocasión, como en la penúltima (1985), se impuso la franquicia californiana (4-2), que dominaba la liga al ritmo del Showtime, un son que interpretaban a la perfección, con Pat Riley a la batuta, Magic, Kareem Abdul-Jabbar, James Worthy, Byron Scott, Michael Cooper, Kurt Rambis o Mychal Thompson. Todo talento para contrarrestar el oficio y la calidad de Bird, Dennis Johnson, Danny Ainge, Kevin McHale, Robert Parish, Jerry Sichting o Bill Walton al servicio del conjunto de Massachusetts.

21 años después, más allá de la leyenda que acumulen los enfrentamientos entre ambas franquicias, la historia empieza de nuevo. Todo es diferente. Poco queda, por encima de colores, banderas y logos, del viejo pique entre los dos conjuntos. Ni siquiera los escenarios serán los mismos. El TD Banknorth Garden, con un parqué calcado al del viejo feudo de los Celtics, sustituye al mítico Boston Garden. Y el Staples Center, colmado de estrellas de Hollywood en Figueroa Street, ha reemplazado al Forum como habitat natural de los Lakers.

Pero, sobre todo, han variado los cromos de los protagonistas. El Big Three que forman Kevin Garnett, Paul Pierce y Ray Allen ha vuelto a dar resplendor a los Celtics, que no ganan un anillo desde 1986 (derrotaron 4-2 a los Rockets de Houston en las Finales de aquel año). Alrededor de este trío de lujo, y hambriento de gloria (ninguno ha sido campeón de la NBA), Doc Rivers -entrenador del equipo de Boston- maneja un grupo de jornaleros de los más variopinto: jóvenes descarados como Rajon Rondo y Kendrick Perkins, veteranos curtidos en un buen número de escaramuzas como Sam Cassell (campeón en dos ocasiones con los Rockets) y PJ Brown, y especialistas como Eddie House (tirador), James Posey (intendencia) o Tony Allen (defensa).

Un MVP al frente

La transición en los Lakers, tras la extinción del Showtime de los 80 (década en la que encadenaron cinco anillos), no ha sido tan traumática como en los Celtics tras la retirada de Larry Bird y compañía. Fuera de circulación Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar y James Worthy, el equipo angelino ha sido capaz de volver a proclamarse campeón de la NBA. Lo hizo, de manera consecutiva, en 2000, 2001 y 2002. Siempre a lomos de Shaquille O'Neal, que durante ese trienio impuso su jerarquía en la liga escoltado por Kobe Bryant.

Ahora, con O'Neal en plena decadencia en el desierto de Arizona (milita en los Suns de Phoenix), Bryant ha tomado el relevo al frente de los Lakers. Casi con la misma efectividad que un clon perfecto de Michael Jordan, el escolta de Philadelphia se ha convertido en un jugador imparable: determinante en ataque (capaz de anotar 81 puntos en un partido), apto para variar él solo la tendencia de un partido y casi rehabilitado de un egoísmo tan atroz como para condenar su carrera.

Bien encajado en el triángulo ofensivo de Tex Winters [técnico asistente de Phil Jackson (entrenador de los Lakers)] y bien secundado por Lamar Odom, Pau Gasol, Derek Fisher, Sasha Vujacic, Vladimir Radmanovic, Jordan Farmar, Rony Turiaf, Luke Walton y Trevor Ariza, Kobe Bryant ha elevado, esta temporada, al máximo exponente su mote dentro de la liga: la mamba negra. Con un promedio de 28.3 puntos por encuentro en la liga regular y tras liderar a su equipo a registrar el mejor balance de la Conferencia Oeste (57 victorias y 25 derrotas), el escolta es tan letal que fue elegido MVP: premio al jugador más valioso y determinante de toda la competición.

Mejor registro

Los Celtics llegan a las Finales tras haber firmado el mejor balance de la liga regular (66 victorias y sólo 16 derrotas), pero tras dejar más de una duda durante los playoffs (4-3 sobre los Hawks de Atlanta, 4-3 sobre los Cavaliers de Cleveland y 4-2 sobre los Pistons de Detroit).

Intensos en defensa, sus opciones de victoria pasarán por las manos de sus dos aleros: Paul Pierce y Kevin Garnett. El primero, criado en Inglewood y fanático en su adolescencia de los Lakers, se antoja como piedra angular del juego de ataque del equipo de Boston en esta serie, ya que parece infinítmante superior a todas sus parejas de baile en el conjunto californiano: Radmanovic, Walton (hijo de Bill Walton, campeón con los Celtics en 1986) o Ariza, que acaba de superar una grave lesión.

Para frenar a Garnett, Phil Jackson, que aspira a lograr su décimo anillo de campeón como entrenador (logró seis con los Bulls de Chicago y tres con los Lakers) y que también logró títulos en la CBA (con los Patroons de Albany) y en Puerto Rico, elegirá de entrada a Pau Gasol. El pívot español, que en los playoffs ya se ha emparejado con Carlos Boozer (Jazz de Utah) y Tim Duncan (Spurs de San Antonio), tendrá un reto crucial para las aspiraciones de éxito de su equipo: rebajar las prestaciones del ala-pívot de los Celtics. Desconectado -o a un nivel inferior- Garnett, los Lakers ya tendrían buena parte del camino andado hacia el campeonato.

En ataque, Gasol se las verá -probablemente- con Kendrick Perkins. Con más experiencia, calidad, altura, velocidad y embergadura, el jugador de Sant Boi debería ser el mejor aliado de Braynt en la ofensiva angelina. Ante su gran oportunidad, el español debe dar ahora el gran salto en la NBA: en las Finales, donde realmente se ganan los galones o donde se adjudican sambenitos frustrantes.

Entre las terceras espadas de cada equipo reside otra de las claves de las Finales: Lamar Odom y Ray Allen podrían aportar la cantidad justa de puntos capaz de desequilibrar un solo partido y la serie. El duelo del primero, en el ataque de los Lakers, con Garnett apunta a termómetro del duelo, mientras que Allen, casi inédito en los playoffs por problemas familiares (su madre está implicada en un proceso judicial), sufrirá ante Bryant en ambas orillas.

En el puesto de base, cada conjunto muestra particularidades diferentes, pero que rayan casi al mismo nivel. La juventud y energía de Rondo contrarrestan la veteranía y temple de Fisher. Donde, a priori, sí manejan más recursos los Lakers es en el banquillo. Vujacic, Farmar, Walton y Turiaf han aportado lo justo y en momentos decisivos durante los playoffs (donde el caudro de Los Angeles ha batido 4-0 a los Nuggets de Denver, 4-2 a los Jazz de Utah y 4-1 a los Spurs de San Antonio, actuales campeones de la NBA), mientras que la rotación de los Celtics apenas ha dado alegrías a Doc Rivers en la post temporada.

Un clásico

Y presentadas las Finales de la NBA, con Celtics y Lakers frente a frente, con verde, blanco, amarillo y púrpura combinando a la perfección en las pantallas de las televisiones, con la nostalgia evocando el desembarco de esta liga en España (con Ramón Trecet, 'cerca de las estrellas', como guía e instructor), ahora toca disfrutar de un espectáculo mayor.

La NBA es esto: Celtics y Lakers. Los mejores equipos. Y es Garnett y Bryant. Probablemente, con permiso de LeBron James y Tim Duncan, los dos mejores jugadores de la liga.

Vídeo con las 10 mejores jugadas de las Finales de 1985, que ganaron los Lakers

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