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¿Cómo destruir un Estado sin que se entere tu madre?

El estado soberano se destruye a base de mentiras, manipulación e intereses ocultos

Apuntes de autoayuda para cándidos, conformistas e indolentes … con permiso de los demás

Hannibal Lecter: Primeros principios, Clarice... Simplicidad... Lea a Marco Aurelio... De cada cosa pregúntese qué es en sí misma... Cuál es su naturaleza... ¿Qué es lo que hace el hombre al que están buscando?

Clarice Starling: Mata mujeres.

Hannibal Lecter: ¡No! Eso es circunstancial... ¿Cuál es la primera y principal cosa que hace? ¿Qué necesidad cubre matando?...

Clarice Starling: La ira... la aceptación social y la frustración sexual...

Hannibal Lecter: ¡No! La codicia... ¡Esa es su naturaleza!

'El Silencio de los Corderos. (Johnatan Demme. 1991)'

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Es ridículo no intentar evitar tu propia maldad, lo cual es posible, y en cambio intentar evitar la de los demás, lo cual es imposible”

El objeto de la vida no es estar en el lado de la mayoría, sino para escapar de encontrarse a sí mismo en las filas de los locos”

(Marco Aurelio)

Sólo basta la sensibilidad y el amor a la humanidad. Ni siquiera es necesario ser un experto en Ciencia Política. Con el 'sentido propio' o conciencia y no con el sentido común - “Hay gentes tan llenas de sentido común que no les queda hueco para el sentido propio” (Unamuno) – basta, si el ser no anda chapoteando en el guano, para considerar obscena y patética esta España que, más que vivir, nos vive a través de dementes tóxicos y aberrantes conjuras. Sufrimos una vampirización que va más allá del dinero y la estructura de lo material. Acusamos la penetración en el alma, no otra cosa que la vida vivida, de un berbiquí que nos desgarra a embestida de segundero, empuñado el mango por manos que hasta desconocemos. Inexorable y matemáticamente exacto en su fluir, huye el tiempo hacia delante. A impulso del cristal de cuarzo latente gracias a una pila condenada a muerte. Sin que la mayoría lo aprecie, sale el sol en el imperio donde jamás se ponía, con ese sabor a muerte de la Venecia de Mann. Con olor a zotal y cal viva. Con la amenaza sobre la carne de la motosierra de ‘Leatherface’, que el respirar ya no es condena de smog sino sangrado de bilis. “’He andado muchos caminos, he abierto muchas veredas; he navegado en cien mares, y atracado en cien riberas. En todas partes he visto caravanas de tristeza, soberbios y melancólicos borrachos de sombra negra, y pedantones al paño que miran, callan, y piensan; que saben, porque no beben el vino de las tabernas. Mala gente que camina y va apestando la tierra...’” (Antonio Machado). Y los veo como se reúnen con diabólicas sonrisas y lenguas envenenadas. Por nuestro bien, dicen. Para formar Gobierno, mienten … Y otra vez los mismos rostros en las fotos y la hipocresía en los papeles. Y otra vez el otra vez por siempre y para siempre.

Hannibal Lecter en el Silencio de los corderos.

Hannibal Lecter en el Silencio de los corderos. Dominio Público

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Dándole al pico o 'jablar por jablar'

Parlamento Canario abarrotado de loros, cotorras y demás fauna. (Adar Santana).

Pablo, y le llamo Pablo como a mi hijo, en una ocasión le susurró unas hermosas palabras a su amor, al amor. Se habló así a sí mismo:

“Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca”

Y yo, mirando los periódicos, no conseguí sustraerme a frivolizar la poesía para desvestir de belleza los vocablos y llevarlos, desnudos, a eriales donde no hay vida. Que hay respirar, existir, pero no vida. A partir de ese parto alumbrado bajo la calima que llega del Sahara, nació el texto que sigue. Unas letras que tienen de literatura lo que la literatura pueda tener de observación, contacto con la realidad y ausencia de ensoñación.

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La cruel venganza de las criadillas del toro

Toro de Osborne.

Que la Fiesta Nacional, la fiesta por excelencia, el gran motivo de orgullo patrio, sea torturar a un animal hasta la muerte no parece muy digerible a priori. Nadie podría negar que el asunto tiene bemoles, sostenidos e, incluso, tresillos con las dos primeras corcheas ligadas. No es swing el toreo, pero sí danza. Macabra, plena de gitanillas en flor, tendidos de sol y sombra, trompetas, pasodobles, trajes de luces, luces, faralaes, espantos, gafas negras, barrigas, puros de altos humos y pañuelos blancos al viento pidiendo orejas segadas y rabos en su sangre.

Cuando era adolescente leía a Astérix y Obélix, y recuerdo perfectamente uno de los acartonados volúmenes dedicado a las experiencias en Hispania de estos dos héroes que, profundamente puestos con las alquimias del druida Panorámix, destrozaban romanos a diestro y siniestro. Ninguno de los dos estaba por la inmigración indiscriminada ni por la ocupación de las Galias por el imperio de los césares. El caso es que, puesto que nuestro país entonces no era provincia de la UE sino de Roma, vinieron a ver de qué iban nuestros colegas de entonces. Y encontraron que, cada vez que llegaban a un pueblo, ese pueblo estaba en fiestas. La observación hizo que pensara en la diferencia entre nuestra cultura y la protestante en lo que a valor del trabajo se refiere. Pero ello, obviamente, fue después.

Pese a que hablamos de la Fiesta Nacional, no voy a entrar al trapo del maniqueísmo y la disquisición simplona que he visto estos días. ¡Que inventen otros! Sí voy a destacar que el salvajismo, el vandalismo y la crueldad con seres vivos forman parte de bastantes festejos en los que el personal se lo pasa en grande dándole a la intoxicación etílica un barniz vampírico. Para entendernos, en vez de vodka con Red Bull, vodka con salpicones de sangre, con las bendiciones de la autonomía, el ayuntamiento correspondiente, el párroco y las fuerzas del orden. Dicen algunos que el toro como Marca España viene de que la geografía de nuestro país tiene forma de la piel de ese animal extendida como una moqueta. Eso sí, con sus mesetas y cordilleras. Tal vez tengan razón. El asunto es que el trato y el retrato del bravo animal no se limita a la Fiesta Nacional. Hay mucho más que picadores con sus lanzas desde blindados equinos, banderillas desgarrantes para el rápido desangrar, estoque desde el cuello a las entrañas y puntilla junto a valla o burladero si el pobre bicho no muere para lograr de una vez por todas el descanso eterno. Porque el toro, aunque embiste con la rabia que le deja su vida arrancada poco a poco, quiere irse pronto arrastrado por las mulillas, dejando estelas de ocre y grana en el albero. No acaba ahí el sufrir de su especie. Los mozos de aberrante testosterona – también bañados en alcohol – salen en otros sitios a clavarle lanzas hasta la muerte – ¡Ay Toro de la Vega! – para a la botella añadir la sangre que construye la fiesta de patéticas risas. En otros lugares, al toro se le colocan bolas de fuego en las astas. Y el animal aterrado corre sin saber que rumbo tomar mientras las gentes torean con el cuerpo el espantoso estrés del bocel.

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¿Qué ruido del diablo es ese que nos está matando?

Mente destruida por la locura y la histeria. (Adar Santana).

“El buen viajero no deja huella que pueda seguirse. El buen hablador no deja palabras que puedan ser cuestionadas. El buen contable no deja cálculo sin comprobar. El buen cerrajero no deja cerradura que pueda ser forzada. El buen atador no deja nudo que pueda ser deshecho. Así, el sabio cuida a todos los hombres y no abandona a ninguno. Acepta todo y no rechaza nada. Atiende hasta el menor detalle. Así, el fuerte debe guiar al débil, pues el débil es el material de donde hacer los fuertes. Si la guía no es respetada o el material no es cuidado, se origina confusión, no importa cuán inteligente sea uno. Esta es la esencia de la sutileza”.

Tao Te King (Lao Tsé).

Leía hace poco una de las últimas entrevistas realizadas al escritor español Fernando Arrabal. Y ya venía el ruido haciendo lo propio dentro de mi cabeza proponiéndome dejar que el lenguaje le diera protagonismo. De modo que, leyendo a Arrabal, mucho más conocido por la tremenda tranca de la que hizo gala en un programa televisivo de Sánchez Dragó que por sus escritos pánicos y la peregrinación que mantiene por entornos patafísicos de los que dice no saber siquiera qué cosa es esa, decidí coger la pluma pero sin orgullo de tipo alguno. A mi juicio, prudente como soy ante esa rama de la ciencia tan cercana a las extremidades inferiores de los animales y de algunos seres inhumanos, la patafísica estaría ligada al delirio cuantico, la imaginación desbocada y a pentagramas africanos tangentes en origen a Miriam Makeba. No olvidemos que Fernando nació en Ceuta, creo que a mediados de agosto de 1932, cuatro años antes, mes más mes menos, de que el general Franco se alzara con el Alzamiento. Al cabo, en la mente del dramaturgo, la indefinida y aún indescifrable patafísica sería la continuación de un protocolo intelectual entroncado en ese grupo que constituyen el dadaísmo, el surrealismo y el pánico, que no tienen nada que ver, en principio, con las cantidades industriales de Tranquimazín que el personal se mete entre pecho y espalda. Yo, en mi mismo y en el propio interior de mi físico, cuando escucho hablar de pánico soy poseído de inmediato por El aullido , el poema de Ginsberg que comienza así:

Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas, arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un colérico pinchazo …” y también por el El grito de Munch, esa obra pictórica ligada en principio al tormento y la angustia. No obstante, ninguno de estos símbolos del arte tienen que ver con los radios y extrarradios del barbudo de las gafas a pares. Allen es beat y Edward, expresionista.

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Podemos... pero no pudimos. Y con IU... menos

Unidos Podemos no cosechó en las urnas los resultados que adelantaban las encuestas. (Adar Santana).

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Hace mucho tiempo. In illo tèmpore, como tantas veces escribió Julio César en su obra De bello gallico, en fin, hace fleje, supe que había escritores que sentían lo que se ha denominado pánico ante el folio en blanco, que no es otra cosa – eso lo pensé después – que insuficiencia creativa, permanente o circunstancial. Yo, sin petulancia de ningún tipo, jamás he resultado afectado por esa jodienda. Hoy, resucitado al tercer día del 26J siguiendo escrupulosamente la tradición cristiana, tampoco sufro papirofobia. Pero sí que experimento cierta tristeza al comprobar que los partidos más votados, PP y PSOE, han sido precisamente los artífices fundamentales del desastre estructural que es España, profundo desastre al que algunos despistados llaman todavía crisis. Por otro lado, aunque decliné meterme en quinielas y ficciones políticas, estoy muy contento de haber seguido los dictados de mi mente en cuanto al análisis de todo ese patético y soez tejemaneje partidario y partidista desarrollado desde diciembre hasta junio. Suman bastante más que decenas las veces que he dejado escrito que la nueva convocatoria electoral no sería otra cosa que el popularmente denominado más de lo mismo y que yo prefiero considerar el largo vía crucis de la sociedad civil española, que se remonta a 1978.

Al igual que antes de la peregrinación a las urnas me abstuve de unirme a todos aquellos ludópatas, tahúres, trileros y prestidigitadores que enfrentaban a su modo la realidad, ahora, demostrado ya que las encuestas eran un cuento chino y los sorpassos pelotas de tenis que iban y venían llevando las caras de la ciudadanía de babor a estribor y a la inversa, tampoco voy a entrar en explicaciones más propias del esoterismo y la metafísica que del rigor en el análisis y el olfato en la observación. Ventaja para hacerlo: yo no soy de nadie sino de mi intelecto. El que quiere me lee y el que no, tira los textos a la basura. Esa libertad es muy poco rentable económicamente pero muy gratificante en los entornos del espíritu. Todo fue un error, cantaba Alaska, ese lugar donde los osos polares entran en las casas y abren las neveras para servirse la cena. Todo fue un error, como no podía ser de otra manera en una España que es el gran paradigma de la mentira. Nada por aquí, nada por allá, nada es lo que parece … y del Panamá tejido en Ecuador surge el palomo con maletines bajo las alas. Pablo, por ejemplo – no Iglesias sino Abraira, aunque también – fue paloma por querer ser gavilán, pero entenderán que no siga por este camino puesto que no soy biólogo ni zoólogo, aunque estas ciencias en el campo que labramos anden regadas de billetes en vías de extinción: el de 500 euros, el tigre de Bengala, el canguro, el albatros, el pingüino, las ballenas, el elefante, el orangután … No obstante, con respecto a la supervivencia de este último, hay un cierto optimismo ya que se han visto ejemplares enrocados en Las Cortes de manera similar al rey en el black & white del ajedrez. Habrá que esperar a que se ocupen los escaños para iniciar el trabajo de campo.

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Y el arcángel anunció … La esclavitud

La esclavitud se ha lavado la cara, pero sigue tan presente como en el pasado.

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”. Alonso Quijano, Don Quijote de La Mancha, en algún páramo de España del que nunca nos acordamos.

El capítulo LVIII de la novela polifónica y de caballería burlesca El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, luego, El ingenioso caballero Don Quijote de La Mancha y, finalmente, El Quijote, se ocupa de "c ómo menudearon sobre don Quijote aventuras tantas, que no se daban vagar unas a otras”. De ello pretende tratar este análisis prospectivista a la luz de los presentes que nos persiguen, análisis de cómo nuestras sociedades desarrolladas (?) caminan sin que la inmensa mayoría de quienes las componen advierta ni hacia donde se dirige ni que caminos está pisando. Menos aún, los planes que para su futuro se están pergeñando entre secretos que parecen sacados de alquimias de brujas y mentes luciferinas. Cómo advertía Quijano, “Me moriré de viejo y no acabaré de comprender al animal bípedo que llaman hombre; cada individuo es una variedad de su especie”.

El Nuevo Orden Mundial no es otra cosa que ordenar lo previamente desordenado en el anterior orden, devenido en desorden consecuencia de su estructuración errada. Para unos. Evidentemente, muy beneficiosa y acertada para otros. Marx fue quién definió la Historia como no otra cosa que el cruel fluir de una continuada e infinita lucha de clases sociales, pero ya aquel lanceador de molinos acusados como gigantes, había señalado que “entre los pobres pueden durar las amistades, porque la igualdad de la fortuna sirve de eslabón a los corazones; pero entre los ricos y los pobres no puede haber amistad duradera”. Fue un previo a la dialéctica marxista muy superada ya por los cambios que sí son cambios: la fagocitación por el statu quo o sistema de aquello que puede ser o convertirse en atentado contra su supervivencia que no es precisamente coincidente con la supervivencia de la sociedad civil. La supervivencia, vocablo de vida, jamás tendría sentido sin la existencia de la muerte. Y, a mi juicio, hay dos muertes en el escenario: la definitiva por ausencia de lo físico, y la mental, esta última casi siempre ocasionada por la codicia, vulgo cambio de chaqueta a cambio de brillos y prebendas o chaqueterismo ideológico,  luego,  alienación de la conciencia. Últimamente, han surgido novedosas patologías, como el panameñismo, la helveticia y la mesopotamiosis, alteración metastásica del paraíso. 

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La política de la miseria

Una mujer busca comida en un contenedor de basura.

Sí comenzó todo. Domingo, 5 de Junio de 2016, a sólo veinte días de las Elecciones Generales bis, que costarán a los españoles 140 millones de euros. La gran fiesta de la democracia, dicen. El sol entraba en el salón tamizado por los visillos y sólo se escuchaba en la casa el Adagietto de la 5ª Sinfonía de Mahler, interpretada por la Berliner Philharmoniker, dirigida por Herbert Von Karajan. Composición que Lucchino Visconti escogió como tema principal para Muerte en Venecia, la película basada en la novela del mismo título escrita por Thomas Mann. Aquí, muy lejos de las playas del Lido veneciano, muy lejos del cólera, Von Aschembad y Tadzio, las teclas del ordenador no suenan como las de las Olivetti y Olympia en las que comencé a escribir. Así que la paz era lo plena que puede ser la paz en estos tiempos. De repente, sonó el timbre. ¿Quién será? No espero a nadie. Abro la puerta y me encuentro con una pareja. Ella con una sonrisa. Él, con la seriedad oculta parcialmente por una barba de pocos días. “¿Sí …? Hola, venimos pidiendo la voluntad”. No eran indigentes. No estaban sucios. No eran yonkis. No trasmitían violencia. Llevaban varias bolsas con alimentos que habían recibido en otras viviendas del edificio. “Hola. Buenas tardes. Acabo de cambiarme de casa, así que no sé qué es lo que tendré por aquí … un momento por favor”. “Tomen …”. “Muchas gracias … que siga bien”. “De nada, por favor … que ustedes también sigan bien. Y mucha suerte”.

COMO MATAN LOS RAYOS

Todo fue tan rápido como matan los rayos. De la ficción que desarrollaban mis dedos ante la pantalla del ordenador, a una realidad cada vez más real y triste. Sin anestesia. Así que, ahora, ni siquiera sé si ésto es un reportaje, un análisis, una información … sí sé que a mi puerta tocó un mundo que está ahí fuera y que crece día tras día. El mundo de la pobreza. España es el primer país de la Unión Europea en Índice Mundial de Miseria (WMI usando las siglas en inglés). Este índice se elabora valorando la situación de 109 países del planeta y se calcula sumando la inflación, el desempleo y los tipos de interés de los préstamos, y restando luego al resultado el aumento porcentual del Producto Interior Bruto per cápita. Este modo de conocer la miseria en el mundo fue creado por Steve H. Hanke, profesor de Economía Aplicada en la Universidad John Hopkins en Baltimore y exmiembro del Consejo de Asesores Económicos de EEUU. Aparte de liderar la Unión Europea en tan dramática parcela, nuestro país ocupa el lugar número once entre los 109 analizados, sólo separado por unas décimas porcentuales de Armenia, que ocupa el número 10.

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Mohamed Abdelaziz: lucha, muro y olvido

Mohamed Abdelaziz

"Hay geografías que te arrebatan el alma. Entornos que te vampirizan. Que te vacían y te modelan para llenarte por siempre de un tiempo y un espacio de imposible olvido. Al fin, también somos paisajes que pasamos sobre otros. Sólo nos separan de ellos la cadencia del transcurrir. Ocres y azules pueblan una paleta que hubiera embriagado el alma de Monet. Una implacable agresión impresionista en la que la fuerte luz sobre los objetos desplaza a las formas.  La Punta Durnford, en la Playa de La Sarga, es el extremo sur de la Península de Ad Dakhla. La espalda al mar, uno se encuentra en la entrada del desierto. En la entrante del Sahara, que eso significa en árabe Ed Daajeila es Saharia. Absoluta soledad para invisibles segunderos que de sed han quedado quietos. Grandiosa y envolvente burbuja herida de sol, detenida por el tiempo, donde las olas construyen encrespadas colinas blancas cuando se acercan a la orilla. A más de dos kilómetros de la colina donde me encuentro, que aquí los ojos no temen al horizonte, las pupilas se rinden hipnotizadas ante planicies de arena moteadas por lagunas teñidas del rosa de las colonias de flamencos. Y los macizos salvajes de plantas crasas que nunca han tenido miedo al sudor, el viento o la sal gozan esa libertad que todos hubiéramos querido tener como amante. Agua y silicio, dos de los elementos más abundantes en el planeta. Estoy con ellos y en ellos. Y sé que soy muy poco más que una frágil  jarra derramándose en la aridez". (Del libro  Aquello que enterró la arena. Jorge Batista Prats. Anroart S.L.).

Mohamed Abdelaziz, presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) fallecía como consecuencia de un cáncer de pulmón cuando las islas acababan de celebrar el Día de Canarias, el 30 de mayo de 2016. Las casualidades siempre han sido objeto de polémica. ¿Existen? ¿No existen? Es un debate abierto ad eternum, pero lo cierto es que entre dos geografías unidas desde siempre por lazos de amistad se comparte un hecho luctuoso que, tal vez, marque nuevos senderos en el denominado contencioso del Sahara, que se mantiene entre el Reino de Marruecos y el Frente Polisario. Fue la agencia de noticias EFE, la que trasladó al mundo el óbito del líder guerrillero, al que algunos analistas han llegado a definir como El Che del Sahara. La Secretaría Nacional del Frente Polisario confirmó que Abdelaziz murió "tras una larga batalla contra la enfermedad", aunque no especificó dónde se produjo el deceso ni la causa final. Ahora, según establece el articulo 49 de la Ley Fundamental del Polisario, será el presidente del Consejo Nacional quien ocupará de forma interina la Secretaría General del Frente y la presidencia de la República. 40 días de luto han sido decretados para honrar el último adiós a Abdelaziz. Tras ellos, un congreso extraordinario elegirá a su sucesor, según destacó Mohamad Hama, jefe del gabinete del primer ministro saharahui, Abdelkader Taleb Omar. Aunque éste no especificó a la prensa quienes serán los integrantes de ese congreso, sí advirtió que, “aunque la noticia sea muy dura de digerir, no influirá en la determinación de los saharauis de proseguir con su lucha”. Así, quiso dejar claro que “vamos a seguir luchando. Vamos a seguir persiguiendo nuestro objetivo. Todos somos Mohamed y mañana todos seremos el nombre del nuevo líder. En nuestro pueblo hay muchos líderes, mucha gente que puede proseguir con nuestro objetivo, que es la libertad para el pueblo saharaui. Seguiremos adelante aunque tengamos que morir en el campo de batalla".

Paraje solitario en el desierto de Sahara

Paraje solitario en el desierto de Sahara

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La madre de todas las sospechas

Colapso de una de las torres del World Trade Center.

A nivel mundial, es el caso que ha detonado el denominado movimiento conspiranoico y lo ha llevado a sus cotas más altas: el derribo de las Torres Gemelas de Nueva York. Forma, junto con la masacre de Atocha en España, parte de la élite mundial de teorías que no sólo denuncian la existencia del terrorismo de Estado hacia dentro y hacia fuera sino que traen al análisis de la realidad el esoterismo, las relaciones con el demonio, la influencia de supuestos seres extraterrestres y, en definitiva, la presunta existencia de un gobierno del mundo en la sombra. Detrás de ese poder por encima de los Estados, estaría el gran capital de unas personas muy determinadas, el sionismo y, para los más osados, como los denominados reptilianos, la presencia en la tierra de extraterrestres que pretenden esclavizar al ser human

En el caso de la caída de las Torres Gemelas hay una dicotomía sencilla: a) La versión oficial que atribuye el brutal atentado a Bin Laden. b) Una versión que se apoya en afirmar que las torres no cayeron por el impacto de los aviones sino que en su estructura se habían colocado fuertes cargas explosivas. El quid de la cuestión estaría en conocer quién colocó las cargas. También en este punto, las teorías más atrevidas insisten en señalar que el Gobierno norteamericano estuvo implicado de una u otra manera en el acto criminal, de cara a lograr el apoyo de la opinión pública para sus operaciones políticas y militares, primero en Afganistán y luego frente a todo el mundo árabe. El presidente ruso, Vladimir Putin, ha dicho que tiene pruebas obtenidas por satélite de la complicidad del gobierno de Bush en el peor atentado de la historia en territorio norteamericano: el derribo de las torres gemelas el 11 de septiembre de 2001.

Los vídeos adjuntos abordan el tema desde diferentes perspectivas.

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Tiempos de conspiranoia

Los tentáculos de la conspiración se extienden desde que el hombre es hombre. (Canarias Ahora).

Allá, tras esos cercados donde habitan el poder y el dinero – en muchos casos, también el amor o el sexo – vive la conspiración. Siempre ha sido su hábitat, un espacio ubicuo con luz de tinieblas y alquimias de estrategias, alevosías y premeditaciones. La conspiración nace cuando nacen las sociedades y, seguramente, a la vez que decae la moral para ser sustituida por la codicia en el más amplio espectro de la palabra.

Llevando el tema al extremo más alejado, podría afirmarse que la Historia no es más que la historia de una conspiración mutante que se adapta de forma camaleónica a las sucesivas coyunturas que definen la civilización. La Roma Imperial, las religiones, el Vaticano, las monarquías, los gobiernos, los partidos políticos, los parlamentos, las instituciones y organismos internacionales, la banca, la Justicia, el trabajo, el latrocinio, la geopolítica y la geoestrategia, la dominación y manipulación de las masas, las guerras, la economía, la Cultura, los medios de comunicación, las mafias, las familias, saben de conspiraciones cimentadas en la maldad y la maledicencia.

Tal vez sean El Príncipe de Nicolás Maquiavelo y las teorías de Hobbes referidas a que “el hombre es un lobo para el hombre” los dos picos de iceberg que llevan al papel lo que siempre estuvo escondido tras visillos y susurros y decorado con dagas y veneno. Pero, desde las estaciones más remotas, los filósofos, literatos y periodistas se han referido de una u otra manera a la intriga como uno de los caracteres fundamentales de la convivencia humana. Sócrates lo vivió en carne propia cuando tuvo que tomar la cicuta y otros muchísimos más también vieron sus vidas ligadas a las más malévolas acciones y los dimes y diretes más emponzoñadores. Sus referentes y referencias han quedado en cajones de despachos, archivados como documentos secretos o incinerados al modo Fahrenheit 451. Ahora, en nuestro tiempo, la conspiración es siempre una teoría aparejada a cualquier acción o suceso relevante. La aparición de Internet, la hiperinflación informativa y la posibilidad de que cualquiera pueda convertirse en elemento emisor, hacen que podamos decir abiertamente que vivimos tiempos de conspiranoia. Nada parece ser verdad. Nunca las realidades son claras. Siempre hay otra cara de la moneda, en muchos casos ligada a elementos luciferinos y las más abyectas intenciones.

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