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La política de la miseria

Una mujer busca comida en un contenedor de basura.

Sí comenzó todo. Domingo, 5 de Junio de 2016, a sólo veinte días de las Elecciones Generales bis, que costarán a los españoles 140 millones de euros. La gran fiesta de la democracia, dicen. El sol entraba en el salón tamizado por los visillos y sólo se escuchaba en la casa el Adagietto de la 5ª Sinfonía de Mahler, interpretada por la Berliner Philharmoniker, dirigida por Herbert Von Karajan. Composición que Lucchino Visconti escogió como tema principal para Muerte en Venecia, la película basada en la novela del mismo título escrita por Thomas Mann. Aquí, muy lejos de las playas del Lido veneciano, muy lejos del cólera, Von Aschembad y Tadzio, las teclas del ordenador no suenan como las de las Olivetti y Olympia en las que comencé a escribir. Así que la paz era lo plena que puede ser la paz en estos tiempos. De repente, sonó el timbre. ¿Quién será? No espero a nadie. Abro la puerta y me encuentro con una pareja. Ella con una sonrisa. Él, con la seriedad oculta parcialmente por una barba de pocos días. “¿Sí …? Hola, venimos pidiendo la voluntad”. No eran indigentes. No estaban sucios. No eran yonkis. No trasmitían violencia. Llevaban varias bolsas con alimentos que habían recibido en otras viviendas del edificio. “Hola. Buenas tardes. Acabo de cambiarme de casa, así que no sé qué es lo que tendré por aquí … un momento por favor”. “Tomen …”. “Muchas gracias … que siga bien”. “De nada, por favor … que ustedes también sigan bien. Y mucha suerte”.

COMO MATAN LOS RAYOS

Todo fue tan rápido como matan los rayos. De la ficción que desarrollaban mis dedos ante la pantalla del ordenador, a una realidad cada vez más real y triste. Sin anestesia. Así que, ahora, ni siquiera sé si ésto es un reportaje, un análisis, una información … sí sé que a mi puerta tocó un mundo que está ahí fuera y que crece día tras día. El mundo de la pobreza. España es el primer país de la Unión Europea en Índice Mundial de Miseria (WMI usando las siglas en inglés). Este índice se elabora valorando la situación de 109 países del planeta y se calcula sumando la inflación, el desempleo y los tipos de interés de los préstamos, y restando luego al resultado el aumento porcentual del Producto Interior Bruto per cápita. Este modo de conocer la miseria en el mundo fue creado por Steve H. Hanke, profesor de Economía Aplicada en la Universidad John Hopkins en Baltimore y exmiembro del Consejo de Asesores Económicos de EEUU. Aparte de liderar la Unión Europea en tan dramática parcela, nuestro país ocupa el lugar número once entre los 109 analizados, sólo separado por unas décimas porcentuales de Armenia, que ocupa el número 10.

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Mohamed Abdelaziz: lucha, muro y olvido

Mohamed Abdelaziz

"Hay geografías que te arrebatan el alma. Entornos que te vampirizan. Que te vacían y te modelan para llenarte por siempre de un tiempo y un espacio de imposible olvido. Al fin, también somos paisajes que pasamos sobre otros. Sólo nos separan de ellos la cadencia del transcurrir. Ocres y azules pueblan una paleta que hubiera embriagado el alma de Monet. Una implacable agresión impresionista en la que la fuerte luz sobre los objetos desplaza a las formas.  La Punta Durnford, en la Playa de La Sarga, es el extremo sur de la Península de Ad Dakhla. La espalda al mar, uno se encuentra en la entrada del desierto. En la entrante del Sahara, que eso significa en árabe Ed Daajeila es Saharia. Absoluta soledad para invisibles segunderos que de sed han quedado quietos. Grandiosa y envolvente burbuja herida de sol, detenida por el tiempo, donde las olas construyen encrespadas colinas blancas cuando se acercan a la orilla. A más de dos kilómetros de la colina donde me encuentro, que aquí los ojos no temen al horizonte, las pupilas se rinden hipnotizadas ante planicies de arena moteadas por lagunas teñidas del rosa de las colonias de flamencos. Y los macizos salvajes de plantas crasas que nunca han tenido miedo al sudor, el viento o la sal gozan esa libertad que todos hubiéramos querido tener como amante. Agua y silicio, dos de los elementos más abundantes en el planeta. Estoy con ellos y en ellos. Y sé que soy muy poco más que una frágil  jarra derramándose en la aridez". (Del libro  Aquello que enterró la arena. Jorge Batista Prats. Anroart S.L.).

Mohamed Abdelaziz, presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) fallecía como consecuencia de un cáncer de pulmón cuando las islas acababan de celebrar el Día de Canarias, el 30 de mayo de 2016. Las casualidades siempre han sido objeto de polémica. ¿Existen? ¿No existen? Es un debate abierto ad eternum, pero lo cierto es que entre dos geografías unidas desde siempre por lazos de amistad se comparte un hecho luctuoso que, tal vez, marque nuevos senderos en el denominado contencioso del Sahara, que se mantiene entre el Reino de Marruecos y el Frente Polisario. Fue la agencia de noticias EFE, la que trasladó al mundo el óbito del líder guerrillero, al que algunos analistas han llegado a definir como El Che del Sahara. La Secretaría Nacional del Frente Polisario confirmó que Abdelaziz murió "tras una larga batalla contra la enfermedad", aunque no especificó dónde se produjo el deceso ni la causa final. Ahora, según establece el articulo 49 de la Ley Fundamental del Polisario, será el presidente del Consejo Nacional quien ocupará de forma interina la Secretaría General del Frente y la presidencia de la República. 40 días de luto han sido decretados para honrar el último adiós a Abdelaziz. Tras ellos, un congreso extraordinario elegirá a su sucesor, según destacó Mohamad Hama, jefe del gabinete del primer ministro saharahui, Abdelkader Taleb Omar. Aunque éste no especificó a la prensa quienes serán los integrantes de ese congreso, sí advirtió que, “aunque la noticia sea muy dura de digerir, no influirá en la determinación de los saharauis de proseguir con su lucha”. Así, quiso dejar claro que “vamos a seguir luchando. Vamos a seguir persiguiendo nuestro objetivo. Todos somos Mohamed y mañana todos seremos el nombre del nuevo líder. En nuestro pueblo hay muchos líderes, mucha gente que puede proseguir con nuestro objetivo, que es la libertad para el pueblo saharaui. Seguiremos adelante aunque tengamos que morir en el campo de batalla".

Paraje solitario en el desierto de Sahara

Paraje solitario en el desierto de Sahara

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La madre de todas las sospechas

Colapso de una de las torres del World Trade Center.

A nivel mundial, es el caso que ha detonado el denominado movimiento conspiranoico y lo ha llevado a sus cotas más altas: el derribo de las Torres Gemelas de Nueva York. Forma, junto con la masacre de Atocha en España, parte de la élite mundial de teorías que no sólo denuncian la existencia del terrorismo de Estado hacia dentro y hacia fuera sino que traen al análisis de la realidad el esoterismo, las relaciones con el demonio, la influencia de supuestos seres extraterrestres y, en definitiva, la presunta existencia de un gobierno del mundo en la sombra. Detrás de ese poder por encima de los Estados, estaría el gran capital de unas personas muy determinadas, el sionismo y, para los más osados, como los denominados reptilianos, la presencia en la tierra de extraterrestres que pretenden esclavizar al ser human

En el caso de la caída de las Torres Gemelas hay una dicotomía sencilla: a) La versión oficial que atribuye el brutal atentado a Bin Laden. b) Una versión que se apoya en afirmar que las torres no cayeron por el impacto de los aviones sino que en su estructura se habían colocado fuertes cargas explosivas. El quid de la cuestión estaría en conocer quién colocó las cargas. También en este punto, las teorías más atrevidas insisten en señalar que el Gobierno norteamericano estuvo implicado de una u otra manera en el acto criminal, de cara a lograr el apoyo de la opinión pública para sus operaciones políticas y militares, primero en Afganistán y luego frente a todo el mundo árabe. El presidente ruso, Vladimir Putin, ha dicho que tiene pruebas obtenidas por satélite de la complicidad del gobierno de Bush en el peor atentado de la historia en territorio norteamericano: el derribo de las torres gemelas el 11 de septiembre de 2001.

Los vídeos adjuntos abordan el tema desde diferentes perspectivas.

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Tiempos de conspiranoia

Los tentáculos de la conspiración se extienden desde que el hombre es hombre. (Canarias Ahora).

Allá, tras esos cercados donde habitan el poder y el dinero – en muchos casos, también el amor o el sexo – vive la conspiración. Siempre ha sido su hábitat, un espacio ubicuo con luz de tinieblas y alquimias de estrategias, alevosías y premeditaciones. La conspiración nace cuando nacen las sociedades y, seguramente, a la vez que decae la moral para ser sustituida por la codicia en el más amplio espectro de la palabra.

Llevando el tema al extremo más alejado, podría afirmarse que la Historia no es más que la historia de una conspiración mutante que se adapta de forma camaleónica a las sucesivas coyunturas que definen la civilización. La Roma Imperial, las religiones, el Vaticano, las monarquías, los gobiernos, los partidos políticos, los parlamentos, las instituciones y organismos internacionales, la banca, la Justicia, el trabajo, el latrocinio, la geopolítica y la geoestrategia, la dominación y manipulación de las masas, las guerras, la economía, la Cultura, los medios de comunicación, las mafias, las familias, saben de conspiraciones cimentadas en la maldad y la maledicencia.

Tal vez sean El Príncipe de Nicolás Maquiavelo y las teorías de Hobbes referidas a que “el hombre es un lobo para el hombre” los dos picos de iceberg que llevan al papel lo que siempre estuvo escondido tras visillos y susurros y decorado con dagas y veneno. Pero, desde las estaciones más remotas, los filósofos, literatos y periodistas se han referido de una u otra manera a la intriga como uno de los caracteres fundamentales de la convivencia humana. Sócrates lo vivió en carne propia cuando tuvo que tomar la cicuta y otros muchísimos más también vieron sus vidas ligadas a las más malévolas acciones y los dimes y diretes más emponzoñadores. Sus referentes y referencias han quedado en cajones de despachos, archivados como documentos secretos o incinerados al modo Fahrenheit 451. Ahora, en nuestro tiempo, la conspiración es siempre una teoría aparejada a cualquier acción o suceso relevante. La aparición de Internet, la hiperinflación informativa y la posibilidad de que cualquiera pueda convertirse en elemento emisor, hacen que podamos decir abiertamente que vivimos tiempos de conspiranoia. Nada parece ser verdad. Nunca las realidades son claras. Siempre hay otra cara de la moneda, en muchos casos ligada a elementos luciferinos y las más abyectas intenciones.

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Sinfonía Patética de CC en 'nacionalismo bemol'

30 de Mayo de 2016. 30 Pradial, según el Calendario Revolucionario Francés. No es mal momento para la reflexión, no. En primer lugar, un abrazo fuerte para todos los canarios, dejando claro que, aunque Canarias y canarios parezca lo mismo, no lo es. Los ciudadanos conforman la sociedad y Canarias la definen los que gobiernan. En los últimos tiempos, y alternando PP con PSOE, los autodenominados nacionalistas de Coalición Canaria. Sepan - que todo esté clarito como se ven las aguas de la Playa Chica de noche - sepan que no pertenezco ni he pertenecido jamás a ningún partido político ni sindicato. Por lo tanto, ni hago proselitismo ni pido el voto para nadie. Trato de narrar lo que veo desde el rigor, la ética, la deontología y claro que desde la opinión, porque esto es un artículo que va en el periódico bajo ese vocablo, casi sinónimo de libertad de expresión: Opinión. Es decir, la mía, la que refrenda mi firma, sin ser parte de voces de su amo ni súbdito ni siervo de nadie. Lo dicho: un fuerte abrazo para todos los canarios. Los de verdad. Los que aman a su tierra y a su gente, no aquellos que consideran a ambas fuente de saqueo. Mis pensamientos en especial para los que están sin trabajo, sin casa y bajo el umbral de la pobreza y en la miseria. Su dolor no me es ajeno. Lo tengo muy presente cuando cojo la pluma.

El Día de Canarias, en la práctica, sólo es una prolongación del delirio y el torpe boato de una coalición nacionalista (?) que ya ha encargado un Smart – con plan PIVE y financiación a 60 meses - para transportar a su electorado. Cuando se gobierna, se adquiere una responsabilidad, una grave responsabilidad y, aunque en España no hay posibilidad de revocar a los diputados, sean autonómicos o nacionales, éstos deben responder a la ciudadanía de su gestión. Y la gestión se mide con datos y resultados, quitando las envolturas de palabras huecas, discursos sin sentido alguno y múltiples despropósitos. Obviando los cantos al sol, que pronto llegará la panza de burro, y las frases grandilocuentes que vienen repitiendose desde que fuera alumbrado – con escasez de luces – el Estado de las Autonomías. De datos hablaba y en datos andaba, cuando me viene que ni pintado el reportaje del compañero Enrique Bethencourt para refrendar y dar fe de lo que yo pensaba, pienso y observo. Y dice don Enrique estos decires, apoyados con el gráfico correspondiente: “ Coalición Canaria ha ido perdiendo apoyos convocatoria tras convocatoria en las generales celebradas desde el año 2000 hasta diciembre del pasado año. Sólo se mantuvo del 2008 al 2011 por la alianza que estableció con NC para esos últimos comicios. De los 4 diputados de 2000 ha pasado al único acta de 2015, la de Ana Oramas por la circunscripción de Santa Cruz de Tenerife. En los comicios generales de 2000, Coalición obtuvo el 29,56% y casi 250.000 papeletas. En 2004 bajó al 24,33% y en 2008 al 17,49%. En 2011, convocatoria en que los nacionalistas de CC y de NC concurrieron unidos, alcanzaron el 15,47%. Y en las recientes de diciembre de 2015, CC logró el 8,24% y 81.750 votos, perdiendo, por tanto, veintiún puntos y 166.000 votos con relación a las generales del año 2000”.

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Sin Gobierno, del parguela o el chichón al jacoso

Modismos del lenguaje, definiciones y palabras que mutan en el tiempo. (Canarias Ahora)

Ahora que estamos en este impasse sin Gobierno, esperando, después de ver la aberración en que han convertido lo que llaman democracia, cuando es un régimen corrupto de partidos, uno vuelve a quedarse sólo con sus principios y finales intelectuales, con las ideas esenciales que, como bastón de ayuda al caminante, te sirven para mantenerte de pie cuando estás a punto de darte el talegazo intelectual al pisar el guano que otros van dejando en la calle. En la calle del pensamiento, que es la madre de todas las calles. Así, es deprimente observar cómo se manipulan las conciencias de quienes ni siquiera se dan cuenta de ello, pervirtiendo el lenguaje y dejándolo hueco de contenido y pleno de continentes que no son otra cosa que eufemismos, tópicos, lugares comunes y despropósitos variados. Hace cuatro días muy pocos sabían quién era Goebbels y ahora todo el mundo conoce que una mentira repetida un millón de veces deviene en verdad, contra toda lógica y sentido común.

Pero hoy no tengo especiales ganas de hablar del cinismo y la hipocresía de nuestros – míos, no – políticos. Ni me quiero adentrar en esa gran mentira a la que llaman España. Hoy, como decía un amigo hace años, “tengo el cuerpo de jota”. Pero ni de jota aragonesa ni de jota de joder. Tengo ganas de alegría ante tanta decepción y desengaño. Y, a mí, como a muchos, las alegrías – también las penas – me las ceden los niños, las mujeres … y el lenguaje. Que ya saben que lenguaje es pensamiento. Y si no, hablen con Chomsky sin que se entere la CIA, cosa realmente complicada. Que tengo el cuerpo de jota y me ha dado en pensar, y trasmitir, que para eso ando con teclas, pantallas y un darjeeling, pensar, digo, en cómo el lenguaje muta, se destruye, se construye, se deconstruye, se estructura y se desestructura, viene y va en bajamares y pleamares de vida. Porque una vida sin lenguaje no es vida sino existencia. Conformismo, resignación y casi siempre indolencia.

Las políticas y la inacción del gobierno, han dejado a muchas personas sin recursos. (EFE)

Las políticas y la inacción del gobierno, han dejado a muchas personas sin recursos. (EFE)

El lenguaje conoce las estaciones. Y no voy a permitir que nadie me rebata la afirmación. Porque tengo datos. Muchos datos. Mientras Congreso y Senado viven el otoño de la degeneración y la pobreza más absoluta, con discursos patéticos donde, lejos de destacar la oratoria y la inteligencia, destacan la frases más chabacanas y soeces … junto a los tacos o palabrotas, la rue del diario vivir vive una primavera creativa realmente interesante. Yo, para el billar prefiero el taco o, para probar si el coche pierde compresión, subir la cuesta a Taco; sin embargo, para el desafine lingüístico y la malsonancia prefiero palabrota, que es el palabro altisonante útil en ocasiones, pero la mayoría de las veces usado como arma blanca para la ofensa, la maledicencia y la bad milk. Y que me he ido a la calle saliendo por la puerta de entrada para encontrarme con las palabras. Las gentes, no podía ser de otra manera, van estresadas y con mala cara. En general les han reducido el vivir a lo más primario: la supervivencia pura y dura.

¡Oye! Mira, un parguela. Un tipo que camina por la acera de enfrente sin estar en el armario ni haber salido del ropero. Un pingajo al que nadie le hace caso. Todos pasan de él. Es lo más parecido a un ectoplasma con carne. O un cacho carne con ojos. Avanzo sin prisa y doblo Pio XII para ingresar en Mesa y López, donde el Ayuntamiento se consagró como artista avanzado y colorista. Si no te mata una guagua, echándole bonhomía, podemos calificar el entorno de bulevar. Y hoy, cuando el sexo no es naturaleza sino orgullo y quieren feminizar la política en vez de hacerla ética y honesta, no es difícil ver lo que mis ojos están viendo. Y me parece muy bien, que conste. Por ahí llegan de la mano, ambos cabizbajos, un pringao y un pringaillo. El pringao es un asorao, un ser que pudo ser pero que es sujeto de abuso burlesco porque no dice más que paridas. Es, por ello, marginado por la tribu. El pringao sale poco a la calle y esta vez, anómala, se descubre junto a un pringaillo quien, según mis hijos, es un pringao “menos radical”. Me cruzo enseguida con un piltrafa que viene de amanecida o que nació cansado, como decía Antonio Batista. Va flaco y sin fuerzas como un quijano de caballería pero sin siquiera un rocinante donde descansar el trote. El piltrafilla, ya lo saben, es el meritorio en Piltrafa’s School.

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El entorno sereno de Addur Amas

Vista interior del parque Doramas. (Alejandro Ramos).

Háganme el favor de estarse quietos. Pero con una quietud del siglo XV. Es decir, una quietud a toro pasado. Quietud de sedas de Italia, paños flamencos, enaguas alemanas, lencería de Holanda, brial en oro, mantos de terciopelo y armiño. No obstante, como en Canarias está prohibida esa cosa que llaman Fiesta Nacional, dejemos la apalabrada quietud en un serenar a baifo en fuga. Parece más propio. Y estamos en ese quince que fue siglo para darnos de bruces con un guerrero carismático del uno al otro confín de Gran Canaria. No era otro que Addur Amas, llamado Doramas por las huestes castellanas para ahorrarse disgustos, ejércitos que vinieron con el puñal de la conquista para llenar las calles de coches y cargarse los barrancos. Es por esa razón tan de peso y razonada que, en adelante, y simplemente por joder, a esas gentes se les llamó godos e incluso godos jediondos si se ponían tercos como tordas equus mulus, que los ingleses y Michael Jackson definirían como mulas black & white.

Hay historiadores que señalan que Addur Amas – mejor llamarlo por su nombre no sea que con eso de la Ley de la Memoria Histórica se levante de la tumba y comience a dar rebencazos – digo que Addur Amas se movía entre el guerrero anticolonialista y el bandolero bueno, más bien tirando a Robin Hood que a José María el Tempranillo. El caso es que los invasores lo tenían hasta el moño o las rastas, que eso no ha quedado claro, y como si conociera, bien el enfrentamiento de David contra Goliath, bien la cinematografía de Ridley Scott, le lanzó el pañuelo a la cara a un catellano con la intención de partírsela posteriormente y, de paso, ahorrar la gran charca de sangre que llegaría abocada por una entrada a toletazos entre guerreros de los bandos y bandas enfrentados y enfrentadas.

A mí, personalmente, me suena muy bien el nombre de Doramas, aunque me gusta más el de Addur Amas. A éste último sólo se me ocurre ponerle una pega: que, dada su fonética evidentemente bereber, algún anti islamista o skin head elabore una teoría resultado de la cual se establezca que Addur era primo de Bin Laden y que tuvo mucho que ver en la perfecta caída en vertical de las Torres Gemelas o Mellizas, asunto que todavía está por verse. No creo que se atrevan a tanto pese a la conspiranoia que nos sobrevuela. Bueno, que Doramas, hombre fornido pero no muy alto, tenía una famosa espada de madera que sólo podía blandir él con una mano. El resto del personal necesitaba las dos, lo que me hace inferir que el arma blanca, que en este caso era marrón, debía estar construida con cedro del Líbano, ébano o palosanto. Dudo mucho que fuera de pino gallego. Pues con ese artilugio aún no alumbrado a la Edad de los Metales ni del Heavy Metal, se embronca absolutamente en serio con el godo Diego de Hoces, quien era algo así como el Billy the Kid o el Liberty Valance de la soldadesca castellana. Llevara o no llevara hoz, De Hoces pierde el combate después de resultar impactado por un susmago (proyectil sui generis) – pudo haber sido un partigazo o pirganazo – lanzado por Amas, que lo deja tieso y escarranchao en el piso. No en su morada sino en el suelo. En la tierra, vamos.

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La gran mentira de la recuperación

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo.

Camina la política con parado caminar, continua la economía hacia el abismo, la sociedad no camina y España se va p’al carajo. Así, como suena, como suena cuando el texto se convierte en trasmisión oral a través de flujos de aire, cuerdas vocales y resonadores. Mientras los medios, vertederos y tertulianos omnisapientes siguen como los perros de huelemelculo a los políticos para escuchar las sandeces de siempre, alienados en su mundo y ausentes del lugar de donde salieron y tal vez no debieron nunca salir, la sociedad civil espera la llegada del maná o de un Mesías que, han dicho, se llama recuperación. Esta recuperación es una versión cutre y a lo basto de la mítica búsqueda de la Piedra Filosofal, el Vellocino de Oro o la Cuadratura del Círculo. Y digo en versión cutre y hortera, porque estas ensoñaciones que nombro salían de un entourage cuasi místico, espiritual, alquimista, incluso guerrero, mientras que la espera desesperanzada de la recuperación no es más que un ejercicio de estupidez y rancio cretinismo, practicado al aire libre ante una mesa de trileros de rostros bien conocidos, bigote más, bigote menos. Trileros que llevan con el kiosko montado desde que el Caudillo estirara la pata, después de estar más entubado que una prospección petrolífera de esas que sacan de sus casillas a ecologistas que luego se van a cenar en el cuatro por cuatro de 200 CV.

Todavía no se ha enterado el personal de que España no vive una crisis, porque crisis, como error, es una situación transitoria de la que se puede salir. Por el contrario, estructura y confusión son dos vocablos que expresan la rigidez de lo que, lejos de ser coyuntural, tiene vocación de eternidad. El problema de nuestro país es estructural y de régimen. Por lo tanto, el único cambio que de verdad puede llamarse cambio es aquel que modifique en profundidad la estructura del régimen, es decir, el régimen en sí mismo. Un régimen – prefiero llamarlo así antes que sistema, porque no es otra cosa que una reproducción maquillada del franquismo bien adaptada a la indolencia y conformismo civiles – un régimen, digo, que no tiene otro nombre que dictadura de partidos okupas del Estado.

Estamos ante un volcán que lleva 38 años (si contamos desde la Carta Otorgada de 1978) vomitando podredumbre, hipocresía y corrupción. Y los fieles tragando porque éste, ese o aquel prometen lo que saben que no pueden prometer y saben que van a incumplir. Luego, ampliando el vocabulario que vengo utilizando, es en este punto donde introduciría la palabra timo. Estamos ante uno de los mayores timos que pueda contemplar tanto la Ciencia Política como la historia de la manipulación de masas y conciencias en la más pura línea goëbeliana.

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Triana, esa calle que somos todos

Manzana Modernista en la Calle Triana, máximo exponente de este estilo artístico en Gran Canaria

No vayan a pensar ustedes que en el Olimpo todo era trigo limpio. Más bien al contrario.

Falcon Crest al lado del chalé de los Dioses era un convento de las hermanitas de la Caridad. Allí había sexo, drogas y rock and roll. No hay más que mirarle a la cara a Keith Richards, el primer guitarra de los Rolling Stones, a Lou Reed o a Ian Dury, para saber que el Olimpo era tremendo. Como dicen ahora por ahí, estaba petao de caraduras. Es decir, que había fleje de sátiros, salidos y aficionados a la botella. La Musa Euterpe fue la que, digamos, llevaba la batuta, que no era batuta sino una flauta doble con la que no se hubiera atrevido ni Ian Anderson, flautista de Jethro Tull. “Sentado en un banco del parque mirando a una niña con mala intención ...”, cantaba Ian … ¿No les digo acerca de la movida olímpica? Aunque, cómo no sabemos la edad de la niña, no podemos llamarlo pederasta. Sigamos. De un apareamiento que tuvo Apolo con Calíope, nació Orfeo, músico excepcional que, al parecer, atraía a las masas como Elvis. Según cuentan los libros de mitología griega, todo el mundo se reunía en torno a Orfeo para ver su virtuosismo con la lira – Berlusconi aún no organizaba orgías – y mucho partido le sacó al instrumento, a la lira digo, de tal modo que, embelesando al personal con sus improvisaciones, logró sacar del Hades a su esposa Eurídice, aunque acabó decapitado sin que aún se sepa si fueron los yihadistas, los talibanes o resultado de una misión conspiranóica puesta en práctica por la CIA y el Mossad. Por otro lado, en la banda del Olimpo, estaban también Apolo con la cítara, Hermes doblando con la lira, Atenea con la flauta sencilla y el dios Pan con la siringa. Desgraciadamente para ellos, jamás pudieron actuar en el Cotton Club ni en el Minton's Playhouse de Harlem. En éste último porque Thelonius Monk, Charlie Parker y Miles Davis no los tragaban e insistían en que los dioses eran ellos. Cosas del Jazz. 

Calle Mayor de Triana en el siglo XX

Calle Mayor de Triana en el siglo XX FEDAC

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La hecatombe económica que se avecina

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La directora gerente del FMI, Christine Lagarde. EFE

Relata el Génesis que Matusalén, abuelo de Noé el del Arca de la Alianza (otra distinta a la de Zapatero), vivió 969 años. Y yo, que fui de los que estudió Historia Sagrada sin ser ningún meapilas, recordé que, aunque ese ancianito casi llega a los diez siglos, no fue el único gran vejestorio. Su vida se desarrolló en un entorno de hombres tan longevos que hubieran conseguido, de estar por aquí, dejar a Christine Lagarde con la cabeza girando como un trompo o como la testa diabólica de la niña del exorcista. De Noé mismo, se cuenta que llegó a las 950 primaveras y Adán, a pesar de mordisquear la manzana que le regaló Eva – eso de llevar una costilla robada une mucho – y que a su chica le pasó una serpiente que ni era boa ni pitón sino Lucifer, disfrutó de 930 años de existencia. Ya en aquellos tiempos todo se desarrollaba con bastante similitud a los que vivimos hoy. A lo bestia. Tanto es así, que el primer asesinato, un fratricidio concretamente, lo comete Caín, quien liquida a su hermano Abel de fuerte rebencazo con la quijada de un asno, pollino o borrico. Lo mismo que hizo posteriormente Al Capone en una reunión de capos de la mafia con un jefe de familia que lo traía negro. Pese a que Al había encargado a uno de sus gansters una quijada similar a la de Caín, aquel no la encontró en todo Chicago. De modo que usó un bate de baseball, palito que tiene gran predicamento entre los skin heads y las bandas nazis que van al fútbol.

Al parecer, antes del Diluvio Universal, la gente vivía siglos como si cualquier cosa, lo que me hace presumir que el sistema de pensiones funcionaba perfectamente. Cuenta el escritor, abogado, periodista y muchas cosas más José María Iribarren, en su libro El porqué de los dichos, que el pintor Acisclo Antonio Palomino le comentó en una ocasión que en el Hospital General de Madrid existió en el siglo XVIII una sala de carracos, sala que estaba dedicada a aquellos que cumplían y cumplían años y no se morían ni de coña. No era un geriátrico ni un espacio para enfermos terminales sino para vividores. El vocablo carraco viene o va de Carracuca, personaje que no se sabe si fue un cántabro o sólo existió en el imaginario popular, prolongándose su nombre hasta hoy. Carracuca es un comodín en esto del habla. Mientras que se suele escuchar habitualmente más viejo que Matusalén, en el caso del carraco Carracuca, las expresiones son mucho más variadas, aparte de las referidas a la vejez: “Eres más feo que Carracuca”, “paso más hambre que Carracuca”, “era más tonto que Carracuca” … La cuestión es que, aunque la población va viviendo cada vez más, a menos que se desate otro diluvio tras la dimisión del ministro en funciones José Manuel Soria, diluvio que cambiaría el paradigma, no parece que el hombre vaya acarracuquearse o matusalenarse a corto plazo.

A la vejez, viruelas y cuatro duros parece ser la divisa del Fondo Monetario Internacional y otras instituciones del globo que ven que el sistema nos lleva a toda velocidad hacia una coyuntura insostenible y muy compleja: cada vez trabajan menos personas – con la robótica aumentará también el desempleo – y cada vez viven más. Por lo tanto, es obvio inferir que son menos los que deben asegurar la ancianidad de más. Y el asunto va avanzando exponencialmente en un mundo convulso y compulsivo, aquejado de miles de problemas. Económicos, políticos, sociales, ecológicos … y dentro de cada una de esas áreas, sacudido por una lacra fundamentada en la ausencia de ética y moralidad: la corrupción generalizada. El que no ve, no ve y, a menos que escuche de repente la frase “Lázaro (el nombre puede sustituirse por otro cualquiera) levántate y anda”, acontecer que me permito dudar, intentar convencerlo de que la cosa se va a poner muchísimo más cruda de lo que está ahora – estamos en abril 2016 siglo XXI – es darse con la cabeza contra la pared. No sirve de nada.

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