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Y Valerón se hizo eterno

"Para mí ha sido un final soñado, hasta siempre y gracias". Con estas palabras el mago de Arguineguín se despidió entre lágrimas de las 27.339 almas que hacían vibrar con sus aplausos el coliseo amarillo para reconocer su inmensa figura

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El último de partido de Juan Carlos Valerón en el Estadio de Gran Canaria. (Alejandro Ramos).

La despedida de Juan Carlos Valerón. (Alejandro Ramos).

Desde el minuto tres, cuando tocó el primer balón en el encuentro, 'El Flaco' recibía la ovación cerrada de las 27.339 almas que poblaron el Estadio de Gran Canaria.

Jugando en la posición de mediapunta, acompañado por la izquierda por quien está llamado a ser su sucesor, al menos en el número de la camiseta, Valerón era el absoluto protagonista en un partido insulso por lo que ambos equipos se jugaban.

Con ese talento innato que atesora en su botas, el de Arguineguín encontraba esos pases en el último suspiro para salir de la presión de los contrarios, encontrando en Jonathan Viera a su principal escudero.

Era su día, soleado, con todo un estadio teñido de amarillo. Siendo consciente de que sus botas pisarían por última vez el césped de la tierra que vió nacer futbolísticamente a la magia que ha maravillado a cualquier aficionado a este deporte, Valerón luchaba y corría cada pelota.

Y llegó el minuto 21, ese número que le ha acompañado casi toda su trayectoria, ese que él mismo ha reconocido ser especial durante su trayectoria.

Avisando por megafonía y con una foto del Flaco en el marcador, ante la ausencia del minutaje, la afición en pie, durante los sesentas segundos, ensordecían de reconocimiento al que probablemente ha sido el jugador más especial y más importante en la historia amarilla.

No tocó un balón en ese minuto, pero el público seguía y coreaba '"Flaco, Flaco". Fue en ese momento, como los antiguos griegos transformaban a los dioses en planetas con sus nombres, cuando el minuto 21 se convertía por primera vez en un símbolo de reconocimiento eterno a Valerón.

Pero el Athletic, haciendo gala de su adjetivo, mordía como leones cuando la UD se intentaba acercar a sus dominios.

Beñat tumbaba a Valerón ante los rugidos de las gradas y las asistencias médicas trataban al jugador en la banda. Acto seguido volvía al terreno de juego y Setién varió las posiciones. Valerón jugaría por la banda izquierda, Jonathan por la derecha y Tana pasaría al centro.

Desde entonces 'el mago de Arguineguín' entraría menos en juego en un partido que ofrecía muy poco aliciente salvo ver por última vez al '21' bailar sobre el césped.

Sería en el minuto 71, con el segundo cambio que realizaba Setién, cuando el técnico cántabro decidiría retirar a Valerón del campo por Ángel. Como en el '21, el sonido de los aplausos llenaba cualquier rincón del Estadio, pero esta vez el 'Flaco' respondía con el mismo gesto mientras caminaba hacia el banquillo.

Abrazando primero a Ángel y después a Setién, quien dijo que había llorado viendo jugar a Valerón, el de Arguineguín desapareció en el banquillo del Gran Canaria para ser eterno, con ese 21.

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