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“Estudié Astrofísica para trabajar en el observatorio de El Roque y lo conseguí”

Antonio Cabrera Lavers, de padre garafiano y madre aridanense, es jefe de Operaciones Científicas del Gran Telescopio Canarias (GTC).

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Antonio Cabrera Lavers es jefe de Operaciones Científicas del GTC. Foto: LUZ RODRÍGUEZ.

Antonio Cabrera Lavers es jefe de Operaciones Científicas del GTC. Foto: LUZ RODRÍGUEZ.

Reconoce que su caso es “un poco peculiar” porque “estoy trabajando donde quería”. Antonio Cabrera Lavers, nacido en Santa Cruz de Tenerife, de padre garafiano y madre aridanense, estudió Física, en la especialidad de Astrofísica, en la Universidad de La Laguna puesto que “sabía que podía trabajar en los observatorios del Roque de Los Muchachos”. En la actualidad, es jefe de Operaciones Científicas del Gran Telescopio Canarias (GTC). “Digamos que controlo las prioridades en el uso del telescopio durante la operación”, ha señalado en una entrevista con La Palma Ahora. “En las charlas de divulgación para niños siempre digo que somos como un equipo de fórmula 1: está Fernando Alonso, que son los astrónomos, los que pilotan el telescopio; Luis, que es el jefe de Ingenieros, que hace los cambios, y yo sería Briatore, el que decide quién pilota o qué pruebas hacemos”, explica. 

Cabrera Lavers, que se considera un palmero nacionalizado, tiene una casa familiar en Santo Domingo de Garafía a la que está muy vinculado. Allí ha pasado siempre sus vacaciones de verano y en la actualidad es su segunda residencia en La Palma. “Si vives en Garafía o pasas mucho tiempo allí tienes una ventaja tremenda y es que ves el cielo de una forma distintas a cualquier otro punto de Canarias”, asegura. “Recuerdo la época en que había muy poca iluminación en las calles y junto a mis hermanos y primos observamos el cielo”. 

Desde muy joven tenía claro su futuro profesional. “Siempre me gustó la Astrofísica y cuando se construyó el observatorio en Garafía yo iba a todas las jornadas de puertas abiertas, me gustaba mucho observar, el trabajo en el telescopio”, dice. “Pregunté qué había que hacer para trabajar en El Roque, y me dijeron que estudiar Física, en la especialidad de Astrofísica, y después pedir astrónomo de soporte en alguno de los telescopios”, detalla. Y eso hizo. “Cuando empecé a estudiar todavía no estaba construido el Grantecan, solo el proyecto, pero hice mis cálculos con este telescopio para acabar mi tesis y en 2005 pedí entrar en él y lo conseguí”, cuenta. “Quería trabajar en el Grantecan como astrónomo de soporte y lo logré, estoy en el sitio donde quería estar”, insiste. “Después hubo una promoción interna y me ofrecieron la plaza de jefe de Operaciones Científicas”, añade. 

Este astrofísico de 41 años está vinculado al Observatorio del Roque de Los Muchachos (ORM) desde el 2000, año en que obtuvo una beca de observación. Del 2001 al 2005 realizó observaciones en el complejo científico de las cumbres de Garafía mientras realizaba sus tesis doctoral, y en 2005 se incorporó a la plantilla del GTC. “La rama de astrónomo de soporte era la que a mí me gustaba y estar en Grantecan es el mejor sitio donde podría estar, es un privilegio, estoy encantadísimo de la vida”, afirma.

Su futuro profesional lo ve en el que en estos momentos es el mayor telescopio óptico-infrarrojo del mundo, aunque apunta que “el ORM tendrá un impulso bastante importante en los próximos años y requerirá mucho personal”. “Mi idea es seguir en Grantecan, empecé como astrónomo de soporte pero tienes que tener una evolución;  lo ideal después es un puesto de gestión o de especialista, yo ya di ese paso, ahora soy jefe de Operaciones Científicas y después a lo mejor puedo centrarme en la investigación y dejar la gestión”, indica, y subraya: “El astrónomo nunca debe olvidar la parte de investigación, tienes que leer los artículos que van saliendo y hacer tus propias investigaciones”. 

Cuando se le pregunta si cree que los palmeros valoran de forma positiva el complejo de astrofísica de las cumbres palmeras, es rotundo en su respuesta: “Me gustaría decir que sí, pero no es así”. “En Garafía tengo discusiones todos los veranos porque se considera que el observatorio no repercute en la vida de La Palma, que no sirve para nada; intento explicar que las personas que trabajan en el ORM son familias que consumen en la Isla, sean de La Palma o no”. “Los telescopios no producen dinero cuantificable, pero sí atraen turismo, generan puestos de trabajo, somos un atractor de actividad, lo que producimos es ciencia; la gente lo que entiende es dinero en mano, y es difícil hacerlo ver, es una lucha”, se lamenta. “Muchos piensan todavía que en el ORM no trabaja gente de La Palma, cuando solo en Grantecan hay 40 palmeros que viven del observatorio, y las empresas de La Palma son las que hacen los trabajos en el observatorio”, recuerda.

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