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Relato para celebrar el día de los enamorados

Las semanas y los meses pasaban deprisa.

Un día como los demás, Celina y Jorge iban al mismo sitio. Estaba nerviosa. No recordaba cómo había llegado hasta allí pero siempre la llevaba al mismo lugar.  Era una zona muy tranquila, situada en las afueras de la capital. Él tomaba por atajos caminos de tierra. Ella observaba el océano, lo percibía lejos, enorme, desde aquella cima parecía aún mayor. Siempre pensaba que la veían.

Era un lugar abandonado, y se había convertido en su refugio clandestino. La brisa soplaba, se escuchaba el cuchicheo del mar y el sol en declive mostraba la luz más auténtica. Ambos estaban casados. Él no quería volver a casa tan pronto.

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La insoportable levedad de la política y la muerte de Antonio Lozano

Hace mucho tiempo, Javier Tusell publicó un libro titulado Tiempo de incertidumbre, en el que se hablaba de los primeros tiempos de la transición en España inmediatamente después de la muerte del dictador y con Arias Navarro todavía ejerciendo de presidente provisional del gobierno junto al Rey Juan Carlos. Hace también mucho tiempo el escritor checo Milan Kundera publicó una novela referencial que hablaba de la inutilidad de la vida y la teoría del eterno retorno de Nietzsche, según la cual todo lo que hemos vivido ha de repetirse eternamente. Uno de esos libros que marcan una época, cuando los países del Este querían cambiar su modo de vida. Un texto muy logrado con su toque filosófico y psicológico, con su pesimismo existencial. Así, la novela titulada La insoportable levedad del ser destrozaba la vida en pareja, el amor, el compromiso, la fidelidad, y tantas otras cosas. Vivimos una sola vida, una sola vez, y muchas veces la asumimos tan aturdidos que resulta muy fácil cometer errores. Es lo que dice esta obra maestra: siempre vivimos a oscuras, siempre somos taciturnos y contradictorios porque el sentido de la propia vida se nos escapa. No tenemos respuestas para las grandes preguntas tipo de dónde venimos, por qué vivimos y hacia dónde vamos. Es lo que ocurre con los acontecimientos políticos de nuestro país: ahora sabemos que nos han tocado vivir años de incertidumbre, de volatilidad y de fuga precipitada hacia adelante en los que nada parece claro ni seguro, porque ya no hay esencias permanentes e inmutables sino que todo es líquido y variable. La propia transición que creíamos felizmente dejada atrás vuelve a plantearnos sus luces y sus sombras. Y entre el juicio del “procés”, que puede durar hasta casi el verano, la pugna encaminada a conseguir la difícil aprobación de los presupuestos, las negociaciones y contubernios de última hora a varias bandas, la constatación de que todo estaba en el aire y con ello la propia convocatoria o no de elecciones generales, el ánimo del pueblo llano está desconcertado.

No es para menos. Hubo una manifestación llena de banderas como si las banderas fueran elementos arrojadizos que pudieran ser lanzadas al contrario, y las cifras de asistentes no cuadraban fácilmente. El panorama está inundado de esto que llamamos fake news, noticias mentirosas, manipulaciones aquí y allá.  Las informaciones vienen marcadas por el partidismo de quienes las generan. Grandes palabras, manifiestos con algún que otro exabrupto, el ambiente de manifiesta exaltación recuerda otros tiempos, sobre todo los tiempos de la explanada del Palacio de Oriente, donde Franco hablaba, según las crónicas de la época, ante un millón de españoles. Además, la levedad de nuestros mediocres políticos queda en evidencia cuando se ponen a hablar de esto y de aquello. A falta de verdaderas argumentaciones, la manifiesta levedad de la política adopta recursos teatrales, golpes de efecto, guiños. ¿Quiénes les asesoran para que el esperpento nacional haya llegado a tamañas proporciones?

Como si la transición hubiera sido un paréntesis inútil, el tiempo de los extremos ha regresado para quedarse. Todos los escenarios confluyen en una representación grotesca: un juicio de calado mayor, unos presupuestos difíciles de negociar, unas elecciones anticipadas. El clima de crispación se asienta para no marcharse como consecuencia inevitable tras las soflamas, y de este modo llegan las profanaciones de las tumbas y otros gestos que creíamos superados por el inexorable paso de los años Pero ahora los ultras campean por doquier, en una vuelta atrás sin concesiones. Estamos en un tiempo de muros contundentes: los que levantan Donald Trump, el Brexit, Putin, los nacionalismos envenenados, la desaceleración de la economía, etcétera. La extrema derecha cunde en media Europa, en Francia por ejemplo tienen ya una parte de las instituciones en su mano y tiende a crecer, la llegada a la presidencia parece estar a tiro de piedra, a la hija de Le Pen le ha venido muy bien el caldo de cultivo creado con la inmigración, la dificultad de adaptación de parte de esos inmigrantes, los golpes del terrorismo islámico. Por todas partes crecen las acechanzas, y puede que estemos viviendo uno de los momentos peores de la historia reciente de la humanidad.

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Creando un mapa de Street-art en La Palma

El arte en las calles, las calles con arte, esos muros desolados, edificios que en muchas ocasiones no dicen nada, se convierten ahora en una manifestación de arte en estado puro.

El arte urbano engloba tanto el graffiti, como otras formas de expresión artística callejera.

Ilustradores, graffiteros, artistas en general, dan la nota de color a escaleras, solares,tanques, muros, nos cuentan una historia, su historia, la de otros, la nuestra, la del presente y  un futuro, donde hay mucho que contar. Unificando criterios, contar, pintar, embellecer…

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El Tablado ¿Espacio protegido?

Vista aérea de El Tablado.

Vista aérea de El Tablado.

¿El Tablado lugar protegido? ¿De quién y para qué? Nadie se ocupa del pago. Nadie va a visitarlo y a solucionar los problemas que tienen sus vecinos. Desde hace meses la pared del camino que conduce a la plaza está preñada por culpa de la lluvia y el paso del tiempo. A punto de caer y aplastar un coche, a un viajero con mochila de esos que cada día abundan más por esos pagos. ¿Protegido? ¿Y esos caminos llenos de hierbas, matos y piedras que impiden el paso de quienes se aventuran a visitarnos? ¿Protegido? ¿Y esas casas de tablas que deberían ser restauradas y convertidas en verdaderos monumentos arquitectónicos, llenas de enredaderas, maderas dislocadas, arrancadas las vigas, desprendidas las traseras y levantadas del suelo los trozos de piedra viva?

El Tablado en invierno.

El Tablado en invierno.

El Tablado tiene problemas de infraestructura: carreteras en mal estado algunas casi intransitables; desprendimientos de muchas de las paredes que dan paso a canteros abandonados y a las mismas carreteras; caminos reales por los que resulta imposible moverse. Y a éstos, que son evidentes, habría que añadirles otras muchas más particularidades que los que llevan años viajando por aquellos pagos pueden determinar mejor que yo y que no están a la vista, pero componen una larga lista de resquemores. Ellos callan, no se quejan, sólo murmuran con cierto temor a las represalias de algún cacique real o imaginario que los amenaza y ofende; miedo a las autoridades que aparecen cada cierto tiempo, pero no respetan desde hace siglos y que piensan que solo están ahí para mamar el dinero que llega (si es que llega) al norte de la isla,

Un drago en El Tablado.

Un drago en El Tablado.

El Tablado fue un lugar hermoso lleno de posibilidades y todavía hoy al llegar a él los visitantes quedan admirados de su belleza, aunque sea una belleza muerta en la que sólo quedan los fantasmas del pasado, los restos de lo que fueron aquellos canteros llenos de plataneras y de vida. Ya no oímos el repiquetear del ganado al bajar del monte a los pajeros; ya no escuchamos las risas de los niños al salir de la escuela ni el golpeteo de la carpintería ni el sonido incesante de la música saliendo de las puertas y ventanas de las casas. Los que quedan esperan el milagro que no llega, la esperanza de que vengan a protegerlos de verdad construyendo, restaurando, sembrando y ayudando a que alguna vez el pago vuelva a ser lo que fue. Y si alguna vez acude a la comarca el presidente del gobierno o algún representante del mismo, lo llevan a ver lo que funciona, lo que aparenta existir, nunca a contemplar los errores, los derrumbamientos, la tristeza, las pérdidas. Nunca al Tablado a ver cómo se muere un lugar a fuerza de protección mal entendida.

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A ese día nuestro fuera de los calendarios

Dice el crítico Jorge Rodríguez Padrón que toda poesía debe tener una base de religión, entendiendo dicho término a partir los dos étimos latinos que constituyen esa palabra: religare (unir lo que estaba roto) y relegere (leer de nuevo o leer con la memoria de lo escrito a lo largo de todo el proceso de la poesía desde su génesis a la actualidad). Esta religión, cuyo fin ya no es la simple comunicación con la comunidad humana, sino una suerte de comunión total con la misma, aparece claramente a lo largo de Poesía para el único día nuestro, este poemario de Odalys Interián recientemente galardonado con el Premio Dulce María Loynaz de Poesía.

Escribir es un acto de fe para Odalys que va desde el más profundo desasosiego por el desarraigo y el exilio, pasando por una crisis de valores ya en el lugar de acogida y llegando (cómo no) a la esperanza que solo se puede hallar en Dios y en el amor. Una especie de ascesis muy propia de la poesía de Odalys Interián que la diferencian de las demás poéticas del mismo tema y localización geográfica e histórica y, por ende, la singularizan, le dan su sello de autenticidad. Sin entrar en cuestiones de ortodoxia o heterodoxia cristiana, sino en hechos estrictamente poéticos, me atrevería a afirmar que este Dios de nuestra poeta no es el de los dogmas, sino que tiene mayor similitud (y sus diferencias) con el concepto de Dios que refleja Rainer Maria Rilke en El libro de horas. Dicho con mis palabras: «el dios de los dejados de la mano de dios». Así pues, todo el poemario transcurre como si de un libro de horas u oraciones se tratara. Ese intimismo, esa utilización de la primera persona del singular (sujeto lírico directo), apoyan lo dicho. También ese dios-lector que completaría el acto de la creación poética.

Poesía para el único día nuestro no solo revela el drama del exilio cubano (interior y exterior), sino que este se prolonga a la memoria universal del ser humano a través de esta poeta llamada Odalys Interián. Sin embargo, teniendo en cuenta que los límites de los géneros en la literatura actual (conscientemente) no están delimitados, los poemas de este libro jamás entran en la nostalgia muy común de trazar lo épico (tampoco lo ideológico), pues jamás abandonan el sentimiento lírico y mucho menos el sentido del poema. Así, Interián logra armar una simbología propia relativa al dolor  – que parece ser el eje temático de la obra –. Singularidad  no desvinculada de esa memoria histórica y poética.

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Valeriu Butulescu

Hoy no voy a hablarles de personalidades literarias latinoamericanas que han estado a la sombra de otros grandes nombres, esta vez extraigo de ese pequeño país en lengua romances de la región de los Cárpatos al escritor y dramaturgo rumano Valeriu Butulescu, Master de la Academia de Cracovia, Polonia, y Doctor de la Universidad de Petrosani, Rumania. Como escritor a publicado 72 libros y ha sido galardonado con alrededor de 80 premios y como dramaturgo ha tenido cerca de 60 estrenos teatrales. Por los aforismos recibí premios en Rumania, Polonia, Bulgaria, Italia, Grecia, Líbano, Bosnia y Herzegovina, Serbia y Canadá. Como que también recibió el Premio concedido por la Unión de Escritores de Rumanía, en 2004.

Valeriu Butulescu aparece en la última edición de la Historia de la literatura rumana como el escritor vivo más traducido, de hecho sus aforismos se pueden leer en forma de libro en más de cincuenta idiomas.

Comencé a conocer Rumania cuando niño, viviendo en Cuba, como el país socialista europeo y miembro del Pacto de Varsovia, presidido en aquel entonces, por Nicolae Ceaușescu, y ya en la parte literaria por la siempre recurrente figura novelesca de Dráculas en el lejano paraje de Transilvania.

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¿Con quién pactará Coalición Canaria tras las elecciones?

Como todas las personas saben Coalición Canaria continuará en el Gobierno de Canarias tras las próximas elecciones, lo que no está tan claro es quién será su socio de gobierno. Coalición Canaria ha sido y será el partido que ha enseñado a los canarios y a las canarias a pactar, a gobernar en minoría, a esperar quién gane las elecciones generales para saber con quién debe pactar, a generar condiciones propicias para seguir gobernando, etc.

Desde el año 1987, cuando las Agrupaciones Independientes de Canarias, las denominadas AIC integradas principalmente por la Agrupación Tinerfeña Independientemente (ATI), y por la Agrupación Palmera Independiente (API), entraron a gobernar pactando con CDS, AP, y AHI, han ido dando lecciones de pactos durante años, como por ejemplo cuando colocaron a Fernando Fernández y lo sustituyeron por Lorenzo Olarte en la Presidencia del Gobierno de Canarias a finales de los ochenta.

Algunos apuntes que nos ayudarán a comprender la capacidad de maniobra de Coalición Canaria son los siguientes: 1) Gobernar en minoría en el 1995 en espera de quién ganará las elecciones de 1996 en el estado español; 2) Perder las elecciones de 2007, cuando el PSC-PSOE con Juan Fernando López Aguilar a la cabeza logró 26 diputados de 30 posibles, y conformar una alternativa conjuntamente con el Partido Popular; 3) Meter en el Gobierno de Canarias al partido que la gente no quería, ya que en el año 2011, la gente culpaba al Partido Socialista de la crisis al ser el partido que gobernaba en España durante los peores años de esa trágica etapa;  4) Gobernar y digamos que "expulsar" en varias ocasiones al Partido Popular y al Partido Socialista del Gobierno de Canarias.

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Abuela

Nada permanece. 

Nada es eterno. 

Como el imperdible que me colocabas en aquellos pantalones de pijama. Como las pesadillas y tus amenazas a matones imaginarios. Como aquel paño húmedo  que me curaba la fiebre.  Como cuando nos caímos por las escaleras por hacerte demasiada fuerza. Como el juego de las cosquillas. Como tú con el rosario y yo contigo. 

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El alivio

A veces en mis artículos he abusado de las divagaciones acerca de asuntos teóricos, aunque referidos a la realidad, pero en los que puede perderse el sentido inicial de lo que intento expresar. En esta ocasión voy a ser claro y diáfano, valga la redundancia, más que artículo es una sencilla reflexión en la que no descubro la pólvora.

En nuestras calles y carreteras se realizan obras de reforma, de saneamiento, de empichado, de peatonalización, se amplían arcenes, se crean rotondas, etc. Algunas de estas actuaciones son urgentes, otras son necesarias, aunque no tan urgentes, otras son innecesarias e incluso puede darse el caso de que algunas sean contraproducentes, es decir, que sea peor el remedio que la enfermedad. Pero, en cualquiera de los casos, durante la ejecución de las obras se dan una serie de inconvenientes y de incomodidades para los vecinos y vecinas o para toda aquella persona que quiera transitar por la zona. El ruido de las obras, la necesidad de reestructurar el tráfico o de buscar rutas alternativas, dificultades de acceso a viviendas, servicios y establecimientos, e incluso cortes de luz y agua. Cuando la duración de las obras se alarga en el tiempo, la sensación de incomodidad es mayor, pareciera como si la actuación se estuviera eternizando. Pero una vez terminan las obras, independientemente de que estas hayan sido innecesarias o imprescindibles, lo más natural es que las personas experimentemos una sensación de alivio o que, incluso, expresemos cosas como “¡ahora sí que da gusto!”. Efectivamente, se percibe una clara mejoría, pero esta está más en relación con el momento en que se estaban realizando las obras que antes del inicio de la actuación. Esta sensación de alivio contribuye a que la actuación termine siendo percibida, al menos en un primer momento, de una forma más positiva incluso por parte de las personas que, al principio, la veían innecesaria. ¿O acaso no hemos escuchado la expresión “pues no quedó tan mal”? Pero a medida que va pasando el tiempo y se normaliza la situación, la percepción positiva se va diluyendo incluso para las personas que veían la actuación como necesaria. En fin, que el momento clave, para unas y otras personas, es ese momento de alivio en el momento en que terminan las obras. Pues bien, todo esto era simplemente para reflexionar sobre algo que mucha gente ha pensado ya. ¿No estarán haciendo coincidir el momento del “alivio” con fechas cercanas a las elecciones?

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La soledad es la enfermedad de nuestro tiempo

Incluso en nuestras ciudades, tenemos la impresión de que de año en año se incrementan los sin techo, generalmente hombres de mediana edad y edad avanzada que duermen de noche en las aceras, protegidos por cartones y papel de periódico, a veces nos encontramos la sorpresa de que también hay alguna mujer entre ellos. Son seres a los que la vida ha conducido a la marginalidad. El centro de Madrid está cada vez más sucio y, pese a la crudeza del clima, cada vez más lleno de vagabundos. En las capitales canarias también se aprecia el fenómeno, en las calles próximas al Parque de Santa Catalina es muy visible. Claro que en los países nórdicos los vínculos familiares se destruyen con más facilidad que en la Europa del sur, en los países latinos no es tan cruda la realidad. Y detrás de cada una de esas personas suele haber un drama personal: alcoholismo, toxicomanías, divorcio, pérdida del entorno de familiares y amigos. Eran gente que llegaron a tener sus trabajos, sus mujeres y sus hijos, pero lo fueron perdiendo todo. Las contradicciones abundan en nuestro entorno: tenemos cada vez más tecnología pero como somos víctimas de los tiempos, también padecemos la hipercomunicación que lleva a la vaciedad, se nos vienen encima bosques de palabras escuchadas en las tertulias sin que sepamos claramente qué nos quieren decir. Tiempo de noticias falsas y de conspiranoias, ese cuestionamiento de la realidad. Por ejemplo: el hombre nunca pisó la Luna. Con tanta tecnología, cada vez nos comunicamos peor. Los expertos señalan que estamos pasando por una edad media de la información pues los soportes que utilizamos para almacenar datos se hacen obsoletos cada vez más rápidamente. La consecuencia es una pérdida de información masiva. Una paradoja ante nosotros: es más viable que sobreviva una carta escrita en el siglo XIX que un guasap o un correo electrónico de hoy.

La soledad es uno de los males de nuestro tiempo, y aunque exista la impresión de que estamos muy comunicados con nuestros semejantes, cada vez hay más solitarios. Por ejemplo, en las ciudades la gente acude poco a los velatorios y a los funerales, en cambio en los pueblos del interior, en los campos, todavía existe una solidaridad casi tribal. No es lo mismo un entierro en la capital que un entierro en Tijarafe o Tejeda, salvo que sea una personalidad muy conocida en la capital el tanatorio estará medio vacío mientras que en los pueblos rurales cada entierro genera un duelo comunitario. Con respecto a todo ello, hace un par de años se estrenó un documental titulado La teoría sueca del amor, realizado por un cineasta italo-sueco, Erik Gandini, que nos habla del terrible drama de la muerte en soledad de muchos habitantes del país nórdico. Según este documental, uno de cada dos suecos vive solo. Uno de cada cuatro suecos muere solo, y el problema es que nadie reclama su cuerpo. En 1972 se lanzó un proyecto del gobierno: La familia del futuro, una política socialista para la familia, cuyos resultados han sido terribles. Era el gobierno de Olof Palme y Suecia era el prodigio socialdemócrata, años después el propio Olof Palme fue asesinado en la calle cuando salía de un cine y su utopía familiar ha traído la consecuencia de la enorme soledad. Suecia, un país rico, paradigma de la sociedad del bienestar, organiza la vida de sus ciudadanos desde la cuna hasta el ataúd. Hay varios problemas en medio: por ejemplo el clima terrible, con inviernos muy duros, lo cual propicia el alcoholismo y también genera una alta tasa de suicidios. Pues la felicidad humana no puede programarse, porque para ser feliz no te lo pueden dar todo hecho, te lo tienes que construir tú con tus aciertos y errores. Dice el sociólogo Bauman, el autor de la teoría de la modernidad líquida, que la felicidad consiste en superar las dificultades, y ello se pierde cuando crecen las comodidades. Los humanos necesitamos luchar.

El documental al que nos referimos habla del manifiesto elaborado en el gobierno de Olof Palme y en el que se apostaba por despegarse de las estructuras familiares anticuadas y buscar la independencia, el valor más sueco de todos. Había llegado el momento de liberar a la mujer del hombre, liberar a la gente mayor de sus hijos, liberar a los adolescentes de sus padres elaborando un manifiesto La familia del futuro, dice el narrador de la película. La idea era que ningún adulto dependiera económicamente de ningún familiar. El principio es muy simple: cada individuo debe sentirse como un ente autónomo y no como un apéndice de su cuidador. Y para lograrlo hace falta crear las condiciones económicas y sociales. Y a partir de ahora solo las relaciones auténticas nos mantendrían unidos.

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