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Elsa López

Elsa López (Guinea Ecuatorial, 1943). Catedrática y Doctora en filosofía. Miembro correspondiente de la Real Academia de Córdoba. Miembro de la dirección ejecutiva de 'Canarias en Europa'. Embajadora de Buena Voluntad de la Reserva de La Biosfera de La Palma ante la UNESCO. Directora de Ediciones La Palma. Es Premio de Investigación José Pérez Vidal (1993), Premio Internacional de Poesía 'Ciudad de Melilla' (1987), Premio Internacional de Poesía 'Rosa de Damasco' (1989), Premio Nacional de Poesía 'José Hierro' (2000) y Premio de Poesía 'Ciudad de Córdoba Ricardo Molina' (2005). Es autora de novelas, cuentos y ensayos de antropología. Su obra ha sido traducida a varios idiomas y ha sido incluida en antologías nacionales e internacionales. Colabora con sus artículos en diferentes medios de comunicación.

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Memorial de la muerte para Antonio Sicilia Reyes

En el Salmo 23 El Señor es mi pastor, nada me faltará leemos: “El Señor es mi pastor/Nada me faltara/El Señor es mi pastor/En pastos delicados El me hará descansar/ Junto a aguas de reposo me pastoreará/Confortará mi alma/Me guiará por sendas de justicia…”. Eso dice el Señor. Y cuando me enfrento a la muerte de alguien que quiero o he querido me vuelven esas palabras a la memoria.  Sé que no es verdad. Que sí que me faltará. Todo me faltará. Los que se van y ya no vuelven dejan un vacío difícil de llenar. Ahora ha sido Antonio Sicilia Reyes quien se ha ido. Ayer fueron otros, mañana serán más. Y los que seguimos en la tierra miramos a todas partes preguntándonos para qué seguimos. Por qué seguimos. Se habla de los pueblos que se vacían y nadie habla del vacío que dejan los que ya no volverán a pisar las piedras de sus calles. Toño, por ejemplo. ¿Cuánto tiempo nos durará su imagen en la puerta detrás de la cancela acariciando a su enorme pastor garafiano? ¿Cuántos meses, años, días, permanecerá su recuerdo sentado en la silla según entras a la derecha mirando la televisión, mirando hacia la nada de una casa que se iba desocupando lentamente por la ausencia de los hijos que tomaban rumbos distintos a los de los padres como exige la ley y la vida? ¿Y quién recuerda a los más viejos de la casa? ¿Quién recuerda ya a Inés, a Alba, a nuestra maravillosa Alba riéndose y apretándose la barriga para sujetarse las carcajadas? ¿Quién recuerda a Gabina o a María? ¿Quién sabe que Alba quería una ventana mirando al barranco de Los Hombres y verlo cada mañana para sentir la certeza de estar viva? 

Nosotros recordamos todo eso. Es la memoria de la muerte. Y nos apegamos a ella como a un clavo ardiendo para mantenernos en pie y seguir nuestro camino sin que nadie note el dolor que cargamos, la desesperanza que llevamos a cuestas. El otro día, en el Tanatorio de Los Llanos de Aridane me abrazaba a Lourdes y a sus hijos, Hedelber y Yahaira (por primer nombre Alba, como siempre a nuestro lado) y me decía a mí misma que no había palabras; que las que se pronuncian en esas circunstancias son las mismas de siempre; que creemos que con ellas se consuela, y no es cierto. El dolor de esos momentos agarrota la mente y aprieta la sangre hasta volverte sordo, ciego y muchas veces mudo. El que lo ha sentido, lo sabe. A mí me hubiese gustado recordarles lo del ventanuco de la abuela y unos versos que escribí para ella hace ya muchos años. Fue en 1985 y el libro se llamaba Penumbra.

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Las libretas de cocina de Nereyda Duque Santos

Tengo tres títulos para tres historias de tesoros y hadas y buenas personas. Tres formas de mantenernos en pie en los días que se avecinan. Porque me propongo escribir sobre muertes innecesarias, mujeres maltratadas, rotas, desaparecidas o asesinadas, y no encuentro ya palabras suficientes; decido hablar de políticas, políticos y otros menesteres sociales, y mi cabeza rehúsa hacerlo. He perdido muchas horas pensando sobre tales asuntos y al final he llegado a la conclusión que hay personas, lugares y ocasiones a los que uno puede dedicarse sin necesidad de romperse el alma. Por eso hoy escribo sobre Nereyda Duque Santos y sus libretas de cocina. Asunto celestial por demás. Nereyda dejó el mundo con 102 años y un recuerdo imborrable en quienes la conocieron. Para mí tocó el piano una tarde y hablamos de lo divino y lo humano con una alegría impagable. Rezos, cantares, anécdotas y su cuerpo pequeño y su sonrisa leve se quedaron grabadas en mi corazón. Luego se fue y dejó una parte de sí misma repartida en objetos, cartas, unos cuadernos que llevan por nombre Borrador, Moka, y un montón de recetas sueltas que son sólo Recetas

Eva y Michel guardan ese tesoro. Un tesoro dulce que decidieron un día compartir conmigo. Sobre la mesa del patio de su casa pusieron dos cuadernos de tapa dura con guardas de papel pintado y unas hojas sueltas de distinta procedencia. Con una letra clara, igual, equilibrada y maravillosamente legible, aparecían recetas de cocina. Cientos de recetas que Nereyda había escrito para deleite de aquellos que tuvieron la suerte de comer tan ricos manjares y para gozo de quienes hoy las leemos sin atrevernos a llevarlas a cabo por respeto, por devoción o por miedo a fracasar en semejante andadura. Que la cocina es algo serio, muy serio, y una prueba de amor no dicha en términos legibles; que aún hay quien se atreve a pensar que la cocina es un oficio, un deber de aquellos que nos cuidan y protegen; todavía existe quien cree que una madre cocina por obligación, por compromiso, por necesidad de alimentarnos; y, aún más temerario aquel que se atreve a decir que la cocina es cosa de mujeres. Y es necesario aclarar que no es cierto. Que hacer un buen plato con ilusión para que otros lo coman es un acto de amor. Así de sencillo. 

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La Orquesta Clásica de Cámara de la Asociación Academia de Instrumentos Musicales Cajacanarias o cómo comenzar a hacer realidad un sueño

Fue un hermoso concierto. Un concierto especial con una orquesta especial en un lugar especial. Eso fue, sencillamente, lo que ocurrió el viernes 30 de agosto en la Parroquia Matriz de El Salvador de Santa Cruz de La Palma. El concierto lo ofrecía una joven orquesta de cámara que inauguraba así su nueva andadura por los territorios de la música: La Orquesta Clásica de Cámara de la Asociación Academia de Instrumentos Musicales Cajacanarias. La academia fue creada en 1978. Era necesario cubrir un vacío en una isla musical por excelencia y ese vacío decidió llenarlo de contenido Julio Hernández Gómez. De entonces a acá han sido muchos los sinsabores y las dificultades a las que ha tenido que sobrevivir esta academia. Pero el viernes ocurrió ese pequeño milagro que surge de la voluntad de una serie de personas y de instituciones dispuestas a hacer lo que parecía imposible. La academia, que en la actualidad se encuentra bajo la dirección de Juan José Méndez Rodríguez, dio un pequeño salto y voló muy alto. La música se abrió camino por los pasillos de la iglesia, inundó los altares, las hornacinas, los fanales y las lágrimas de cristal de los altos techos de la Iglesia de El Salvador. 

Fue lo que yo vi y lo que escuché. Un pequeño grupo de música de cámara con cinco violines, dos violonchelos y un contrabajo interpretando una serie de piezas con tal maestría y tan buena afinación que nos hicieron vibrar en los bancos. La iglesia a rebosar, los jóvenes músicos llenos de fuerza y entusiasmo, los organizadores y padres del proyecto asistiendo con temor y alegría al parto de una nueva criatura que ha venido para llenar un hueco que necesitaba llenarse. La música en La Palma tiene un nuevo desafío. Y por eso creo que el viernes fue un día diferente para todos los que estábamos allí. Y lo creo por muchas razones: estábamos reunidos para celebrar el comienzo de una gran aventura cultural; el comienzo de una orquesta que ha nacido en nuestra isla y que será una muestra más del espíritu sensible que nos caracteriza. Esta es una isla de larga tradición musical. Ser representada como tal con una orquesta de cámara propia que defina esa condición, es una prueba de cómo renacer y construirse en medio de tanta desolación. 

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Bajada de La Virgen de Las Nieves 2020 o Más vale prevenir que curar

“Estas van a ser las mejores fiestas de la historia” ha dicho uno de los miembros del Patronato de La Bajada de La Virgen. Y una, acostumbrada ya a cualquier sobresalto cultural, se ha puesto de rodillas delante de la festejada y le ha suplicado perdón por todos ellos, gobernantes y súbditos acobardados por los acontecimientos políticos que se avecinan. Y Ella, consoladora de afligidos y navegantes sin rumbo, ha vuelto su rostro hacia los bancos del fondo y con los ojos llenos de pesadumbre (misteriosas las lágrimas de una Virgen tan mimada y festejada siempre) me ha indicado silencio y dónde estaba la salida de la iglesia. Ella quiso decirme algo. ¿Que callara, quizá? ¿Quizá que no mentara al diablo en el salón de su propia casa? ¿Que mirara hacia otro lado? No lo sé. Pero me quedé sentada insistiendo. “Haz algo”, le dije. “Un milagro, por ejemplo. Que lluevan flores o cenizas y que ellos sufran el espanto de sus errores” Ella volvió la cabeza hacia otra parte, bajó su cabeza y se apagaron los cirios. Me levanté y salí a la plaza. Todo era penumbra a esas horas del día. Todo en silencio. Ni el cura ni el gato del santuario, ni los santos que acompañan procesiones y tómbolas. Silencio.

Yo comencé el camino de bajada hacia la ciudad pensando en los caprichos de don dinero; en las raras aventuras de los corsarios que siempre nos invaden; en la política de obispos y beatas; en las bienaventuranzas, en los muertos de la isla que lucharon por una Bajada de La Virgen hermosa y leal a unos principios que venían de sus antepasados. Pensé en don José Pérez Vidal, en Luis Cobiella, en Elías Santos, en Juan Fierro, en don Pedro Capote, en la otra iglesia bendecida por Jesús y creada para los pobres de la tierra. Pensé en mi infancia tan llena de luces y sombras, pero siempre esperanzada viendo desde el camino de El Planto los romeros y sus cestas de mimbre llenas de vino, pan dulce y almendras; saludando a amigos y parientes desde el patio de una casa que me veía crecer cada cinco años.

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Sobre la independencia de El Tablado (continuación)

Debo comenzar diciendo que me han llegado algunas reclamaciones por parte del vecindario haciendo notar que lo de la república no es nada nuevo; que hace años en el barrio ya hubo un conato de rebeldía y se organizó el Frente de Liberación Topo de Los Gallos. No encontraron gente para inmolarse y aquello fue a menos. A unos les venía mal quedar los domingos, a otros dejar las cabras para hablar durante horas del parto de los montes y el suspiro de los ángeles; a la mayoría le daba pena cargarse la feria de ganado de San Antonio y su procesión tan de fe por otra parte, etc., etc. En resumen, que aquello acabó como el rosario de la aurora y ahora nos quieren boicotear la república alegando que el desconcierto es siempre la madre de los fracasos. Nosotros hacemos oídos sordos y ante las reclamaciones de estos y las pullas de otros países donde añaden comentarios jocosos sobre nuestra actitud contando hazañas inverosímiles como que en La Galga ya hubo un conato de hacerse independientes, caso que Manolo Gibrán (informante de primer orden donde los haya) me relató de viva voz que en un viaje a Madeira con Maeve (una santa) conoció a un bilbaíno que hacía senderismo y les dijo que había estado en La Palma y en un bar de La Galga se encontró con unos paisanos (borrachos como cubas) que le comentaron que estaban preparando un nuevo partido en el lugar. Se llamaría Herri Galgasuna. Ahí queda eso.

Debido a las mentes privilegiadas que se han sumado a la declaración de independencia de El Tablado y a la gran cantidad de cartas y llamadas que hemos recibido de numerosos ciudadanos queriendo adherirse a la causa y pertenecer a esta inesperada forma de gobierno, hemos decidido multiplicar los cargos de la recién creada república nombrando nuevos puestos de responsabilidad a saber y como sigue: A don Paco Castro, conocedor de salmos y plegarias entradas en desuso, para que vuelva a decir las misas en latín de espaldas a los feligreses como debe ser y ha sido durante siglos. La marcha del cura que habíamos solicitado para el pago, Rubén Gallego, desterrado literalmente de nuestra isla por iniciativa del obispo de la Diócesis Nivariense, el famoso palmero Bernardo Álvarez a quien no gustan los curas alegres, cristianos y llenos de virtudes morales que hubieran encajado a la perfección en nuestra república, debe ser rechazada de plano por nuestros ciudadanos. Y si a pesar de nuestro llanto y crujir de dientes no se cumplieran nuestros deseos, recomendamos para el cargo al ilustre profesor citado más arriba que habla diversas lenguas clásicas, principalmente el latín (cosa bien sabida es que ha leído La Eneida entera en dicha lengua) amén del arameo que ya es difícil hallar a alguien que lo hable actualmente con tal gracia y precisión.

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La iglesia de Rubén Gallego

Dios debe estar de fiesta o danzando por ahí sin dar golpe al agua; o quizá esté durmiendo en la gloria de los santos o quizá le importemos un rábano, cosa que ya me temía yo desde hace tiempo. Porque si está cerca, si nos escucha, si nos ama de verdad, si nos acoge en su seno durante enfermedades y dolores, en estos momentos, yo, despistada siempre en asuntos del cielo, me pregunto qué coño pasa con Él que deja hacer y deshacer a capricho de humanas voluntades. Al mejor cura que hemos tenido por estas tierras, el que hace amar al hijo de Dios aún sin tener pajolera idea de quién es el padre; el que nos conduce entre risas y bromas a amar la iglesia de lo cotidiano, cercana y libre de deudas y castigos, a ese es al que precisamente las autoridades que dicen representarla, le causan mayores daños. Dos casos de curas defenestrados en La Palma tengo en mi haber. Dos casos terribles cometidos contra la fe que algunos cristianos, buena gente y con la fe a cuestas constantemente, defienden a capa y espada. Hace años, el señor obispo de la Diócesis Nivariense, se cargó a Fermín, un cura lleno de vida y alegría a quien la juventud seguía como rebaño inocente y feliz. Las madres contentas, los hijos más contentos aún, haciendo deporte y encomendándose a Dios. 

Se llamaba Fermín Hernández y era el párroco de San Francisco. Fermín era alegre y sano. Predicaba con naturalidad y sin dejarse sobornar por beatas y malandrines. Y un día lo denunciaron porque había dicho en una homilía que las mujeres madres eran como la Virgen María, no importaba si eran viudas o solteras, eran, sencillamente, madres, como la madre de Dios. Gran escándalo. Los cristianos de la ultraderecha católica que son más papistas que el mismo Papa, lo grabaron en video y denunciaron. A la semana estaba fuera de La Palma. Fue desplazado, (eufemística manera de expulsar a alguien de un sitio) de su parroquia. Aquellos días escribí sobre el caso y dije cosas tales como: “¿Hubo envidia entre pastores? ¿Hubo exceso de celo por parte de los viejos escuadrones de la parroquia asustados ante la avalancha de sangre nueva sensible a la bondad del nuevo párroco? Dicen que lo denunciaron al obispado los buenos católicos de su misma parroquia. Dicen que lo pillaron in fraganti diciendo cosas demasiado escandalosas para los castos oídos de nuestras buenas damas de sangre y escapulario… Dicen las buenas lenguas que el obispado sacó a don Fermín de la parroquia obligado por las informaciones de algunos feligreses que llegaron al extremo de testificar audiovisualmente los desmanes del cura”. Esos comentarios y otros muchos escribí el 6 de junio del año 1997.

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Declaración de independencia de El Tablado

Llegados a este punto y visto lo visto como el deterioro y el abandono del pago por parte de las autoridades locales, insulares y regionales que nos tienen sumidos en el más profundo de los olvidos así como la falta de determinados servicios de primer orden como escuela, ambulatorio, farmacia, un bingo y dos supermercados, hemos pensado (el hemos es puramente mayestático tal y como hacen papas y reyes) declarar el lugar como República Independiente de El Tablado con bandera propia y un himno en condiciones. Ya hicimos una vez la carretera nosotros mismos, todos a una, como Fuenteovejuna. Los vecinos trabajaron hombro con hombro, ayudados por carretillas, picos, cemento y arena del mar. Fue un esfuerzo conjunto, maravillosamente unidos hombres y mujeres, que dio un buen resultado. Arreglamos el tema de la luz yendo a hablar directamente con el presidente del Cabildo y el agua se repartía como Dios nos daba a entender. Pero eso fueron otros tiempos. Luego esperamos durante años el arreglo de los caminos reales, el asfaltado definitivo de la carretera y la puesta en marcha de albergues y refugios. Nada de nada. Nos fueron olvidando y hoy, en un momento de indecisiones políticas, de vaivenes electorales y de frustraciones ideológicas, hemos comenzado a pensar en lo mejor para el pueblo. Y hemos decidido proclamar la independencia total y absoluta del lugar. Y declaramos que: 

Dado que como territorio que pertenece a Espacio Protegido (así, con mayúsculas) no funciona convenientemente, los doce vecinos que quedan en el barrio proponen la no sumisión a las leyes del resto de la comarca y la independencia del resto de la isla y de España en general. La declaración de independencia estudiada a fondo en asambleas familiares y en corrillos de amigos y parientes, va a consistir en los siguientes puntos: 

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¿Tú también, Bruto, hijo mío?

Era muy joven cuando escuché por primera vez esas palabras. La profesora de historia nos hizo leer la obra de William Shakespeare Julio César en la que César pronunciaba esas palabras dirigidas a Bruto: Tu quoque, Brute, fili mi (Tú también, Bruto, hijo mío). Según algunos historiadores, dijo, en griego, «Καἱ σύ, τέκνον», Kaì sý, téknon? (¿Incluso tú, hijo mío?) aunque testigos presenciales solo lo vieron cubrirse el rostro con la toga y morir en silencio sin pronunciar una palabra, manteniendo así la dignidad. Jimena Menéndez Pidal nos contaba la historia con un sesgo de parcialidad y recuerdo siempre que a partir de aquella clase la imagen de los conspiradores y el asesinato de quien había aprobado varias leyes que concentraban el poder en sus manos y del que se decía que solo le faltaba la corona para igualarse a cualquier rey cosa que Roma odiaba después de haber pasado por todo ese horror, se convirtió en un modelo de cómo debe reaccionar un pueblo cuando se traicionan sus derechos. Aquel crimen parecía justificado ante nuestros ojos de adolescentes que empezaban a conocer las miserias de una dictadura.

Aquel día se estableció un debate en clase que para mí sigue siendo de actualidad y que continúa latente en mi conciencia de ciudadana. ¿Es lícito matar al César? Pregunta que nunca acabo de responder y que creo se debe (es sólo una ligera sospecha) a que aquellas últimas palabras del emperador tienen una gran carga afectiva que nos empuja a contemplar su muerte como un desastre moral. Esa frase que ha venido rodando hasta nuestros pies y hemos cargado con ella en nuestros bolsillos durante siglos nos indica nuestra debilidad ante los perdedores, la rabia contra los que traicionan, los que clavan puñales a la espalda de alguien que apreciamos e incluso despreciamos. Inconscientemente damos la razón al César cuando su muerte es una traición. Nos sentimos cerca de quien debería ser el enemigo. Deseamos su muerte, pero nos horroriza la deslealtad y la traición sobre todo si viene de los suyos, si llega de las manos de aquellos en quienes el Cesar confiaba.

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Ediciones La Palma: un sueño de Elsa López que cumple 30 años

Cumplir 30 años en cualquier actividad que uno se haya propuesto emprender, es siempre difícil, pero, al mismo tiempo, es una alegría poder sentir que has podido rebasar esos años con la satisfacción de haber cumplido un sueño, de haberlo podido gestionar, más o menos bien, y llevarlo a cabo con cierta dignidad. Yo he cumplido esa ilusión y ahora veo cómo los frutos aparecen, crecen y se convierten en una hermosa cosecha.

En 1989 comencé la aventura de ser editora. Fue el azar lo que me llevó a emprender ese camino que tantas recompensas me sigue dando. Los inicios fueron la consecuencia de otra iniciativa: la creación de una editorial que llamé Siddharth Mehta en homenaje a un hindú que conocí en Madrid en una cena de empresa con algunos miembros del Banco Mundial. Era un gran intelectual destinado en Nueva York que creía en la cultura con la misma fuerza y entusiasmo que yo tenía. Fue poco tiempo a su lado. Lo que dura una cena de economistas en un restaurante del viejo Madrid, el Café de Chinitas. Yo no hablo inglés y él no hablaba español, pero nos entendimos por señas, por palabras aisladas, por gestos y por algo que siempre me funciona cuando alguien me gusta: las miradas. A las pocas semanas había decidido emprender el camino de la edición. La empresa en la que trabajaba mi marido decidió crear una rama cultural y me llamaron para que les diera ideas al respecto. Yo ofrecí montar una editorial en la que se editaran libros no sólo de economía y temas sociales, sino también literarios. Así fue y así comencé a trabajar como editora.

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Las esquirlas del alma de Luis Ángel Marín

Cada día, camino del café, lo encuentro sentado en el mismo sitio, en la misma mesa, de espaldas al mar, concentrado en la escritura de algún poema. Es Luis Ángel Marín (Zaragoza, 1952), el amigo incuestionable, el escritor errante, el gran observador del mundo y sus diferentes especies. Sé lo que hace y cómo lo hace, y por eso sigo mi camino sin querer interrumpir ese quehacer antiguo de quienes están irremediablemente condenados a pensar y a escribir lo que piensan rodeados de gente, ruido de tazas, coches, niños que deambulan de mesa en mesa de cualquier café. He conocido a muchos escritores que necesitan de esos sonidos para orientarse en el universo, para expresarse, para sentirse vivos. Él es uno de ellos.

Opera Omnia es sólo una muestra de tantas horas de trabajo intentando convertir en poesía las emociones, de dejar que la música lo invada por dentro y salga al exterior en un momento dado. “Estos poemas son esquirlas de mi alma”. Así define Luis Ángel Marín lo que escribe. El autor nos hace entrega de una pequeña porción de su obra, de toda su obra de su Opera Omnia como él la titula. Esta obra total no lo es realmente. Es una muestra de lo que sí es una obra de tantos años. Opera Omnia viene cargada de fragmentos, fracciones del alma del autor traducidas a varios idiomas, cinco en concreto: español, rumano, inglés, francés e italiano. Cinco idiomas para cinco músicas, cinco maneras de expresarse poéticamente, cinco formas de decir su poesía, de escribir cada uno de los versos aquí contenidos. Una hermosa manera de entregarnos lo que piensa, lo que construye con esos pensamientos, lo que escribe, en definitiva. 

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