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Felipe Jorge Pais Pais

Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de La Laguna (1980-85). Becario de Investigación del Plan de Formación del Personal Investigador del Ministerio de Educación y Ciencia durante el cuatrienio 1986-1989. Doctor en Prehistoria por la Universidad de La Laguna (1991) con un trabajo sobre la ganadería en la época prehispánica de La Palma. Director científico del Parque Arqueológico de Belmaco. Socio de pleno derecho del Instituto de Estudios Canarios. Miembro de la Ponencia Técnica de Patrimonio Histórico del Cabildo de La Palma entre 1993 y 2002 y actualmente es miembro de la Comisión Insular de Patrimonio Histórico de la misma institución. Director de la Sociedad de Estudios Generales de la isla de La Palma. Actualmente desempeña el cargo de Jefe de la Sección de Patrimonio Histórico y Arqueológico del Cabildo de La Palma. Presidente de la Sociedad Estudios Generales de la isla de La Palma.

Ha dirigido numerosas excavaciones arqueológicas en La Palma, entre las que destacan las de El Rincón (El Paso), El Tributo, Roque de Los Guerra y Playa de La Salemera (Villa de Mazo), necrópolis del Barranco de La Baranda (Tijarafe), poblado de cabañas de Las Lajas (Las Manchas de Abajo. Los Llanos de Aridane), Las Machuqueras (Fuencaliente), etc.

Ha participado en más de 80 congresos, seminarios y cursos, tanto de carácter nacional como internacional, sobre diferentes temas de la vida y cultura de los benahoaritas, entre los que cabe destacar los Cursos de Doctorado impartidos en las dos universidades canarias, un master sobre Patrimonio Histórico y Arqueológico en La Habana (Cuba), en el décimo aniversario de TOCATÍ (Juegos Tradicionales del Mundo) en Verona (Italia) en el año 2012, etc.

También ha desarrollado una importante labor sobre la protección, conservación y difusión del legado cultural que nos dejaron los benahoaritas como miembro o director de los equipos redactores de los proyectos del Parque Arqueológico de Belmaco (Villa de Mazo), Plan Especial de Protección de La Cueva del Tendal (San Andrés y Sauces), Plan Especial de Protección del Roque de Los Guerra (Villa de Mazo), Plan Especial de Protección del Roque de Los Muchachos (Garafía), informes arqueológicos para los Planes Generales de Ordenación Urbana de los municipios de Tazacorte, Puntallana, Tijarafe, etc.

Ha dirigido numerosos Proyectos de Investigación para el mejor conocimiento de la etapa prehispánica de La Palma, entre los que cabe destacar: 'Inventario Etnográfico y Arqueológico del Parque Nacional de La Caldera de Taburiente'' (Campañas de 1986, 1987, 1988 y 1990-92), 625 fichas de yacimientos arqueológicos de La Palma (1993)', Carta Arqueológica de los municipios de Villa de Mazo, El Paso, Fuencaliente, Barlovento y Tazacorte, Plan Insular de Patrimonio Histórico de La Palma (1998), Actualización de La Carta Arqueológica de la Isla de La Palma, Carta Arqueológica de Tijarafe (2002), Carta Arqueológica de Puntagorda (2003), Carta Arqueológica de Garafía (2004-2005), Actualización de la Carta Arqueológica del Parque y Preparque de La Caldera de Taburiente (2001, 2002 y 2003), etc.

Entre sus publicaciones cabe destacar los libros: 'La economía de producción en la prehistoria de la isla de La Palma: la ganadería' y 'El bando prehispánico de Tigalate-Mazo', además de la colaboración en otras publicaciones, enciclopedias y folletos. También cabe reseñar la publicación de más de 50 artículos sobre la época prehispánica palmera en revistas científicas de carácter nacional e internacional.

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Parque Arqueológico del Tendal: génesis y futuro

La Cueva del Tendal (Los Galguitos. San Andrés y Sauces) es, sin ningún género de dudas, el yacimiento aborigen más importante de La Palma. La arqueología de Benahoare no se puede entender sin los diferentes trabajos realizados sobre los restos descubiertos durante las diferentes campañas de excavación llevadas a cabo en 1981, 1983, 1985, 1986 y en 1987-1988. El alma mater de este Proyecto de Investigación fueron los Dres en Arqueología Juan Francisco Navarro Mederos y Ernesto Manuel Martín Rodríguez. Los trabajos se han centrado en la parte central de la cueva (Área B) con una potencia estratigráfica de 1,74 metros y en el extremo izquierdo de la cavidad (Área C), donde se superan los 7 metros de espesor, lo cual la convierte en la más espectacular, no solo de la antigua Benahoare, sino también de todo el Archipiélago Canario.

Durante esas excavaciones se extrajeron miles de vestigios de todo tipo (fragmentos de cerámica, piezas líticas, fragmentos óseos de fauna doméstica, restos de peces, conchas marinas, industria ósea y malacológica, carbones, etc). La importancia de este yacimiento es tal que ha hecho posible que buena parte de la información científica que conocemos sobre la vida y cultura de los benahoaritas esté relacionada, directamente, con las investigaciones realizadas sobre la Cueva del Tendal. Los restos arqueológicos extraídos han permitido la realización de cuatro Tesis Doctorales centradas en este yacimiento: Ernesto Martín Rodríguez (1986) sobre Ecología Cultural; Amelia Rodríguez Rodríguez (1990) sobre la industria lítica; Jorge Pais Pais (1991) sobre zooarqueología y Carmen Gloria Rodríguez Santana (1993) sobre ictiofauna. Tal es así que las teorías sobre el poblamiento prehistórico de la isla, la clasificación de la cerámica, la práctica agrícola y ganadera, el aprovechamiento de los recursos naturales, etc se han planteado teniendo en cuenta las investigaciones en este yacimiento. Además, la gran mayoría de las hipótesis planteadas, a día de hoy, cuando han transcurrido 30 años desde la última campaña de excavaciones, siguen teniendo plena vigencia.

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Juan Manuel Castro Martín (In Memoriam)

Nos acaba de dejar una excelente persona y un magnífico profesional. Toda su vida giró en torno a un buen número de pasiones que, siempre, estaban relacionadas con su querida La Palma. A su curiosa e increíble cámara no escapaba nada que suscitase su curiosidad. Sus conocimientos de botánica eran reconocidos, no solo por sus compañeros de profesión (guías turísticos), sino también por científicos especialistas en esta materia. La información que poseía la ofreció, sin pedir nada a cambio, a todos aquellos que pudieran sacarle un mayor partido, puesto que solo le interesaba que esas cuestiones llegasen al mayor número de gente posible.

Este trabajo solo pretende dejar constancia de que a Juan Manuel también le interesaba y, sobre todo, le preocupaba la conservación del patrimonio arqueológico y paleontológico insular. Nuestra relación con Juan Manuel estuvo centrada, fundamentalmente, en estos temas, si bien también fuimos testigos, durante algunas caminatas con él , de su enorme sapiencia. Nos vamos a referir a tres momentos que son un magnífico ejemplo de la forma de ser y el espíritu de este personaje al que, una vez más, hemos sido incapaces de reconocer su extraordinaria labor en vida. Quizás, su timidez innata y su saber estar, sin alardes y sin estridencias, jugó en su contra. Pero todos los que tuvimos la suerte y la oportunidad de conocerlo valoramos extraordinariamente su labor.

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“Tanausú sigue esperando que su isla reconozca su valor y entrega”

A lo largo del tiempo ha habido algunos intentos de homenajear la figura de Tanausú. El episodio más antiguo y, seguramente, el más sentido hasta la fecha, se llevó a cabo el 17 de julio de 1891. Las referencias completas a este acto las pueden encontrar en la obra de Juan Bautista Lorenzo Rodríguez: Noticias para la Historia de La Palma, Tomo II, (Santa Cruz de Tenerife), 1997, págs. 92-93.

El acto consistió en la colocación de la lápida de mármol, de 43 centímetros de largo por 29 de ancho, y en él participaron autoridades y una serie de personas que firmaron en un acta hecha al efecto de este acontecimiento. El objetivo era “… proceder á la solemne colocación de una lápida conmemorativa como monumento á la memoria del inmortal Tanausú, Mencey de Aceró (La Caldera) muerto por la libertad é independencia del pueblo guanche en el año de 1492..." Se leyeron tres cartas, así como discursos y poesías de, entre otros,  D. Antonino Pestana Rodríguez, D. Antonio Rodríguez López, etc. La lápida se colocó “… en el risco del Roque de Los Muchachos, de cara á La Caldera, cuyo salvaje recinto fue testigo de las virtudes del ilustre guanche…” Entre el risco y la lápida, en un pomo de cristal, se dejó un ejemplar del acta.

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Belmaco

El conjunto arqueológico de Belmaco (Villa De Mazo) es atravesado por el Barranco de La Chíchara (desde la cueva hacia La Cumbre) y de Las Cuevas (desde el caboco hacia la desembocadura).  Se emplaza en la cota altitudinal de los 380 metros, en plena zona de transición entre los bosques termófilos y el brezal, aunque también aparecen ejemplares aislados de pinos  El asentamiento indígena está formado por un poblado de unas 13 cuevas naturales de habitación y una preciosa estación de grabados rupestres geométricos, ejecutados con la técnica del picado, que cuenta con 4 paneles. Y serán, precisamente, estas enigmáticas inscripciones las primeras referencias a un yacimiento arqueológico en Canarias. Los petroglifos de Belmaco, junto con los grabados rupestres de El Julan (El Hierro) y la Cueva Pintada de Gáldar (Gran Canaria), constituyen los tres yacimientos arqueológicos más emblemáticos y conocidos de la prehistoria canaria.

Los grabados rupestres de Belmaco fueron dados a conocer por primera vez en 1752 por D. Domingo Van de Walle de Cervellón. Ya desde el primer momento este hallazgo suscitó una enorme expectación. Así, a finales de ese mismo siglo, fue D. José Viera y Clavijo quien se interesó por aquellos extraños símbolos grabados en la piedra. Este mismo autor fue el primero que apuntó que la Cueva de Belmaco era la residencia de los dos capitanes del bando de Tigalate: Juguiro y Garehagua.

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Tribulaciones de un petroglifo benahoarita

Les vamos a contar la historia de un grabado rupestre benahoarita, situado en la Zona Arqueológica de Buracas (Las Tricias. Garafía), que ha sufrido todo tipo de agresiones, manipulaciones e intentos de robo. Sin embargo, a pesar de todos estos avatares, ha conseguido permanecer en su sitio, si bien en unas condiciones algo diferentes a las que poseía cuando lo vimos por primera vez, allá por 1985.

Buracas se localiza en el tramo medio del Barranco del Corchete, tributario de la gigantesca hendidura que forma el Barranco de Izcagua, límite entre los cantones de Tixarafe y Tagalguén. El centro neurálgico del conjunto aborigen es un enorme caboco en el que manan dos puntos de agua permanentes. Los primeros datos de este yacimiento datan de 1941, la misma fecha que el hallazgo de los petroglifos de La Zarza-La Zarcita, y también con idénticos protagonistas: A. Mata y E. Serra Ráfols.

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Tribulaciones de un petroglifo benahoarita: agresiones, manipulaciones e intentos de robo

Les vamos a contar la historia de un grabado rupestre benahoarita, situado en la Zona Arqueológica de Buracas (Las Tricias. Garafía), que ha sufrido todo tipo de agresiones, manipulaciones e intentos de robo. Sin embargo, a pesar de todos estos avatares, ha conseguido permanecer en su sitio, si bien en unas condiciones algo diferentes a las que poseía cuando lo vimos por primera vez, allá por 1985.

Buracas se localiza en el tramo medio del Barranco del Corchete, tributario de la gigantesca hendidura que forma el Barranco de Izcagua, límite entre los cantones de Tixarafe y Tagalguén. El centro neurálgico del conjunto aborigen es un enorme caboco en el que manan dos puntos de agua permanentes. Los primeros datos de este yacimiento datan de 1941, la misma fecha que el hallazgo de los petroglifos de La Zarza-La Zarcita, y también con idénticos protagonistas: A. Mata y E. Serra Ráfols.

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Huellas en las piedras

Este es el título de una exposición que se exhibe en el Museo Arqueológico Benahoarita (Los Llanos de Aridane) entre el 1 de diciembre de 2017 y el 10 de enero de 2018. Está formada por 15 instantáneas, realizadas por el fotógrafo Tarek Ode, en diferentes estaciones de grabados rupestres de la antigua Benahoare. Los paneles pertenecen a los yacimientos de Belmaco (Villa de Mazo), La Zarza, Fuente de Los Palomos, Buracas, El Calvario de Santo Domingo, El Corchete y Llano de Las Lajitas (Garafía), Roque Teneguía (Fuencaliente), Montaña de Sancho (Puntagorda), El Verde (El Paso) y Lomo Boyero (El Paso).

La exposición es una ocasión única para comprobar la belleza y espectacularidad de los petroglifos benahoaritas. La visión de Tarek nos permite adentrarnos en un horizonte mágico en el que estas enigmáticas inscripciones alcanzan un clímax de preciosismo formal que, muy raramente, es posible apreciar durante la visita a los enclaves en que fueron ejecutadas. En su trabajo no solo importan los grabados, sino que también forman parte de su creación las luces y sombras, la topografía, la vegetación, los líquenes y las tomas desde perspectiva inverosímiles, al menos para los investigadores. Todos estos elementos son los que le otorgan una personalidad propia a las creaciones de Tarek y posibilitan disfrutar de unas visiones que antes nunca habíamos apreciado. 

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Tranques y nateros de La Palma y Lanzarote*

La principal hipótesis que defendimos en esta comunicación es que los sistemas de aprovisionamiento de agua en La Palma y Lanzarote, tanto en la etapa prehispánica como en la época histórica, no son tan diferentes como, a priori, podría parecer en islas que presentan unas condiciones naturales, ambientales, geológicas, de formaciones vegetales, de recursos hídricos, etc., bastante dispares.

En La Palma, al igual que sucede en Lanzarote, el aprovisionamiento de agua ha sido vital para explicar la ubicación de los asentamientos, el tipo de agricultura que se practicaba, el régimen de pastoreo, etc., a lo largo de 2.000 años, desde la época prehispánica hasta nuestros días. Palmeros y conejeros han debido agudizar su ingenio para conseguir agua a lo largo de todo el año y, especialmente, en las épocas más críticas del año, que coincidían con la llegada del verano.

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Tanausú en el olvido

Han pasado más de dos años desde que escribimos el artículo   Tanausú en el olvidoy, como dice la canción,   la vida sigue  (casi)  igual, es decir, siguen proliferando los monumentos y recordatorios por todos lados, algunos realmente estrambóticos y sin justificación o sentido algunos, pero del capitán benahoarita poco más sabemos. Bueno, en honor a la verdad, hemos de puntualizar, y por eso lo de   casi, que algo ha empezado a moverse, precisamente en su tierra. En la fachada oriental de la Casa de la Cultura de El Paso se ha pintado un enorme mural, obra del artista Sabotaje Montaje, en el que se representa a un idealizado y pensativo Tanausú acompañado con los símbolos propios de sus dominios (pinos, grajas y grabados). Esto ya es tanto como lo que se ha hecho en los últimos 500 años. Además, en este caso estamos convencidos de que perdurará algo más que un homenaje que se le hizo hace más de 100 años y que fue visto y no visto, tal y como comentaremos en la próxima entrega.

A Tanausú también se le ha dedicado un mirador en la bajada a Santo Domingo de Garafía. Pero esto son solo aperitivos y consideramos que se debe ir aún más allá y, a pesar de buenas palabras e intenciones, lo cierto es que, pasa el tiempo, y Tanausú sigue en el olvido.

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Tanausú en el olvido

Han pasado más de dos años desde que escribimos el artículo   Tanausú en el olvidoy, como dice la canción,   la vida sigue  (casi)  igual, es decir, siguen proliferando los monumentos y recordatorios por todos lados, algunos realmente estrambóticos y sin justificación o sentido algunos, pero del capitán benahoarita poco más sabemos. Bueno, en honor a la verdad, hemos de puntualizar, y por eso lo de   casi, que algo ha empezado a moverse, precisamente en su tierra. En la fachada oriental de la Casa de la Cultura de El Paso se ha pintado un enorme mural, obra del artista Sabotaje Montaje, en el que se representa a un idealizado y pensativo Tanausú acompañado con los símbolos propios de sus dominios (pinos, grajas y grabados). Esto ya es tanto como lo que se ha hecho en los últimos 500 años. Además, en este caso estamos convencidos de que perdurará algo más que un homenaje que se le hizo hace más de 100 años y que fue visto y no visto, tal y como comentaremos en la próxima entrega.

A Tanausú también se le ha dedicado un mirador en la bajada a Santo Domingo de Garafía. Pero esto son solo aperitivos y consideramos que se debe ir aún más allá y, a pesar de buenas palabras e intenciones, lo cierto es que, pasa el tiempo, y Tanausú sigue en el olvido.

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