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Tajogaite

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In memoriam, a Pedro Merino Martín, historiador, investigador, profesor y, sobre todo, excelente persona. Buen viaje, amigo.

Han pasado casi cuatro meses desde que reventó el volcán en la Hoya de Tajogaite (Cabezavaca. El Paso) e, increíblemente, seguimos sin darle un nombre “oficial”. Resulta patético comprobar como medios de comunicación y periodistas hacen auténticos malabares para denominarlo y el esperpento llega al punto de que en una misma televisión, en programas distintos, se le denomina de diferente forma. Pero lo más triste es que, al igual que con la imposición de Isla Baja o Delta Lávico, se nos imponen topónimos desde fuera, bien sea La Península u otras islas, que desconocen muestra historia, geografía, orografía y toponimia. Desde el mismo 19 de septiembre hemos asistido, atónitos, a infinidad de opiniones sobre el nombre que se debe dar al nuevo volcán o la incomprensión de quienes piensan que ello no se debía hacer hasta que se apagara, aunque no entendemos muy bien el porqué de esa espera. Pero ya hace unos 15 días que se ha dado por extinto y seguimos en las mismas: todo el mundo callado, especialmente la población palmera que, consideramos, debe tener mucho que decir en este tema. Mientras tanto, la confusión aumenta y se sugieren nombres que, a nuestro juicio, son poco afortunados. No pretendemos sentar cátedra ni imponer nada, si bien consideramos conveniente precisar algunas cuestiones sobre los topónimos más repetidos en algunos medios de comunicación.

Los nombres que más nos suenan, a fuerza de repetirlos, son los de Volcán de Cumbre Vieja, Volcán Sin Nombre o Volcán de La Palma gracias a su enorme poder de comunicación. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, se trata de acepciones poco afortunadas que nos parecen vagas, generalistas, confusas y muy poco respetuosas con la geografía y la toponimia de La Palma. Cumbre Vieja es una enorme dorsal volcánica que recorre, prácticamente, toda la mitad sur de La Palma, entre el Pico Birigoyo y la Punta de Fuencaliente prolongándose, incluso, bajo el mar, por la que discurre uno de los senderos más atractivos y transitados de la Isla, la denominada Ruta de Los Volcanes. Todos los volcanes históricos han tenido lugar sobre la parte superior de esa formación geológica que sigue muy activa y que atraviesa o linda con 4 municipios palmeros (Breña Baja, Villa de Mazo, Fuencaliente y El Paso). Pero es que, además, este nuevo volcán revienta en las laderas occidentales de ese accidente geográfico y, por tanto, bastante alejado de Cumbre Vieja propiamente dicha. En cuanto a lo de Volcán de La Palma es una generalidad que solo sirve para localizarlo en el mapa. Pero, no importa, los nuevos volcanes que surjan, que los habrá, pasarán a llamarse, a partir de ahora, La Palma II, La Palma III … y así, hasta el infinito, con lo cual esta cuestión la tendríamos zanjada por los siglos de los siglos. Y, por último, lo de Volcán sin Nombre no hace más que reconocer nuestra incapacidad para ponernos de acuerdo y se debe, exclusivamente, a nuestro aplatanamiento y aceptación de que sean otros quienes nos soluciones tamaño “problema”. En este último caso podríamos denominarlo, perfectamente, como Volcán de San Borondón, una isla fantasma, al oeste de La Palma, que aparece y desaparece, que muy pocas personas han creído ver y nadie ha sido capaz de certificar su existencia real. Pero Tajogaite sí existe y en poco más de tres meses ha creado una mole impresionante en unos parajes en los que solo habían hoyas y suaves laderas, hasta el punto que su impresionante estampa se puede contemplar desde todo el Valle de Aridane.

En nuestra opinión, y sin ánimo de entrar en polémica o imponer nada, creemos que el nuevo volcán podría llamarse, perfectamente, TAJOGAITE puesto que, como ya indicamos en el primer párrafo reventó en la Hoya de Tajogaite (Cabezavaca. El Paso). Por cierto, cuando iba con mi padre a esta zona, en la década de los 60 y 70 del pasado siglo, a buscar pasto, pinillo o piñas para encender fuego, nunca hablábamos de Cabeza de Vaca, sino de Cabezavaca. Se trata de un vocablo benahoarita, que presenta otras variantes como Tagojaite y Taguajaite. En las fuentes bibliográficas consultadas no hemos encontrado datos concretos sobre su significado y los investigadores se limitan a señalar que puede ser el nombre de una planta perenne (Ignacio Reyes García: El habla prehispánica de La Palma. Estudio histórico-etimológico, (Islas Canarias), 2003, Pp. 139). Es interesante reseñar que J. Bethencourt Alfonso señala que, en Tenerife, existe el término gaite con el significado de torta hecha con harina de raíz de helecho (Historia del Pueblo Guanche, Su origen, caracteres etnológicos, históricos y lingüísticos, Tomo I, (La Laguna, 1991, pág. 268).Ambos investigadores parecen coincidir en que el topónimo Tagoja, presente en La Palma en Montaña (volcán) Tagoja (Mirca. Santa Cruz de La Palma) y Fuente de Tagoja (Gallegos. Barlovento), están claramente emparentados con Tajogaite y con un significado muy parecido por lo que, a modo de hipótesis, se nos ocurre plantear si esa planta no podría ser la helechera (Pteridium aquilinum) cuya raíz se utilizada para hacer el gofio y los bollos de helecho que, además, son muy abundantes en la zona de Tajogaite, así como en la montaña y fuente de Tagoja, cuyos terrenos arenosos y de granzón constituyeron lugares  ideales para ser cavaderos de helechos o helecheras”.

Tajogaite ha provocado daños terribles e irreparables en los bienes patrimoniales (casas, terrenos, cultivos, etc) de miles palmeros y palmeras de los municipios de El Paso, Los Llanos de Aridane y Tazacorte. Quienes vivimos en la mitad sur de La Palma, también lo sufrieron los benahoaritas, debiéramos de ser conscientes de que este tipo de catástrofes han sucedido en el pasado más reciente, acaban de ocurrir e, irremediablemente, se reproducirán en un futuro incierto. Si nos fijamos en el acantilado costero del Puerto de Tazacorte vemos, claramente, cuatro coladas de lavas separadas por sus correspondientes capas de almagre que, a las que habría que añadir la de Montaña Quemada-Tacande (1470-1490), que se quedó a escasos metros del mar, que han ido conformado la orografía actual del Valle Aridane. Hemos tenido la falsa idea de que los volcanes palmeros no eran peligrosos, olvidándonos de lo que les pasó a conejeros y garachiquenses en la época histórica. Esa sensación de seguridad también ha venido dada por la falsa seguridad de las dos últimas erupciones, ya que el Teneguía (1971) reventó muy cerca del mar sin provocar daños en viviendas y apenas en algunos cultivos de secano. Pero el volcán de San Juan-Las Manchas (1949) ya nos dio un serio aviso de lo que podría suceder destruyendo casas, pajeros, aljibes, caminos, carreteras, etc y sus daños no fueron aún mayores y más graves porque discurrió por una zona mucho menos habitada que en la actualidad. Pero, al igual que entonces, resurgiremos. ¡Siempre lo hemos conseguido! ¡Y ahora no va a ser diferente! La destrucción provocada por el Tajogaite ha sido terrible y de muy difícil reparación. Quizás por ello, desde el mismo momento de la erupción del 19 de septiembre, muchas personas se han mostrado reacias a darle un nombre, lo cual ha generado la confusión actual. Pero debemos ser conscientes de que este volcán es hijo de La Palma y que ha cambiado, para siempre, la historia, la orografía y la geología de la Isla. Y cuando hayamos desaparecido quienes lo hemos sufrido, Tajogaite seguirá ahí, ¡como para no verlo!, por siempre. A nuestros hijos e hijas, incluso antes de que nazcan, les buscamos un nombre que lo relacione con su familia, su comunidad, con su pueblo. Al volcán no podemos ignorarlo ni obviarlo por mucho que nos empeñemos. Su presencia es indisoluble del lugar en que nació, la Hoya de Tajogaite, y, quizás, en un futuro no muy lejano se convierta en uno de los reclamos turísticos y científicos más poderosos de La Palma. Solo tendremos que aprender a vivir con él y a respetarlo.

En La Palma, incluso, los volcanes, pierden su nombre y pasan a ser llamados montañas o, simplemente, con el topónimo del lugar en que reventaron, de ahí que propongamos el nombre de Tajogaite o Montaña de Tajogaite porque es el lugar donde vio la luz, porque no se presta a ningún tipo de confusión y porque como algunas de las erupciones históricas tiene una raigambre indígena que puede remontarse a más de 2.000 años de antigüedad. Muchos de los volcanes de La Palma se conocen por dos y hasta tres nombres, y siempre relacionados con la zona donde reventaron o con determinadas características del lugar. Los únicos volcanes históricos que tienen un único nombre son los de El Charco (Fuencaliente) y Teneguía (Fuencaliente), vocablo indígena que, en su momento, no generó ningún tipo de polémica. A modo de ejemplo, vamos a reseñar cómo se conocen los restantes volcanes subhistóricos o históricos: Tacande-Montaña Quemada (El Paso); San Juan-Las Manchas (El Paso) con otras dos bocas en Hoyo Negro y Duraznero; Martín-Tigalate (Villa de Mazo) y otro cono conocido por El Búcaro (El Puertito. Las Caletas. Fuencaliente) y San Antonio-Fuencaliente y Jedey-Tihuya, cuyo nombre benahoarita no se corresponde con su situación física puesto que, en realidad, formaba parte del cantón de Guehebey. En el mismo Valle de Aridane, mucho más antiguos, tenemos la Montaña de Tamarahoya-La Yedra (El Paso), Montaña de Triana-Las Rosas-El Laurel (Los Llanos de Aridane), Montaña de Todoque-Tres Picos (Los Llanos de Aridane y Tazacorte). Ello quiere decir que, aunque le pongamos un nombre oficial, será el pueblo palmero quien tendrá la última palabra sobre esta cuestión y pasará a ser conocido con uno, dos o tres nombres, como siempre ha ocurrido, pero sí consideramos que ya es hora ya de poner un poco de cordura en el desbarajuste actual sobre el nombre del nuevo volcán.

* Felipe Jorge Pais Pais es licenciado en Geografía e Historia

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