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Un gran fin de semana en la isla más pequeña del Archipiélago canario

El Hierro encierra mucho más de lo que parece. Dos rutas en coche te permiten ver lo que no puedes perderte en dos días intensos

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Vista de El Golfo, en El Hierro, desde los altos de Guarazoca, cerca del Mirador de La Peña. VIAJAR AHORA

Vista de El Golfo, en El Hierro, desde los altos de Jinama. VIAJAR AHORA

Los poco más de 268 kilómetros cuadrados de la Isla de El Hierro dan para mucho. Para muchísimo. La isla más pequeña del Archipiélago canario es mucho más que su pequeño tamaño y es una de las mejores opciones para pasar un fin de semana tranquilo descubriendo los secretos de un territorio único en el mundo en muchos sentidos. Único por su propia geografía; por la relación estrecha entre su gente y su entorno y por un compromiso y respeto por sus raíces culturales y naturales que han sido recompensados con el galardón de Reserva de la Biosfera otorgado por la UNESCO. Una isla que renunció al turismo de masas y apostó por la economía verde: hay que recordar que la más pequeña de las Canarias es el único territorio del mundo que se abastece al 100% de energía eléctrica renovable.

Iglesia de la Concepción, una de las imágenes icónicas de la isla de El Hierro.

Iglesia de la Concepción, una de las imágenes icónicas de la isla de El Hierro.

Un par de días basta para visitar la isla. No para meterse hasta el centro de sus costumbres y explorar a fondo sus rincones. Pero sí para volver a casa con la sensación de que se ha visto lo que hay que ver aunque queden ganas del volver. El Hierro es un lugar especial ; un sitio mágico con una luz única. Un sitio con mística que sorprenderá al viajero que sepa ver y escuchar. La única isla que, por ejemplo, construyó su capital lejos del mar. Una isla que se encerró en sí misma y se auto conservó de maravilla. Viajar Ahora te ofrece estas dos rutas para que prepares tu visita. Alquila un coche (es barato); haz kilómetros; párate dónde quieras y cuanto quieras… Pon en alerta tus sentidos, porque El Hierro te va a sorprender.

RUTA 1: DESDE VALVERDE A LA RESTINGA

No es mala idea empezar la vista en Valverde. Como decíamos es la única de las capitales de las islas que se construyó lejos del mar. Capital de poco más de 1.600 habitantes con puñaditos de casas situados acá y allá no demasiado lejos unos de otros y con la ‘morisca’ Iglesia de la Concepción como centro más o menos reconocible. Una delicia de casitas tradicionales, veredillas y huertas en la que hay que ver el Centro Etnográfico Casa de Las Quinteras (Dirección: C/ Armas Martel sn; Tel: (+34) 922 552 026; Horario: LV 9.00 – 14.00 S D y F 9.00 – 13.00), para empezar a hacerse una idea de lo que nos espera. Tomamos el coche y enfilamos la HI-1 con dirección a Taibique-El Pinar. A apenas un par de kilómetros pasaremos junto al enorme embalse de Gorona del Viento, el prodigio tecnológico que convierte la fuerza del aire y al agua en la electricidad que necesita la isla. Después pasaremos junto a los pueblecitos de Tiñor y San Andrés, puerta de entrada a ese universo mágico de las verdes llanadas de Nisdafe .

El Garoé, el árbol cisterna de los antiguos pobladores de El Hierro. VIAJAR AHORA

El Garoé, el árbol cisterna de los antiguos pobladores de El Hierro. VIAJAR AHORA

Muy cerca de aquí se localiza el mítico El Garoé (Acceso: Carretera de Los Lomos desde H-10; Tel: (+34) 922 555 072; Horario: M-S 10.30 – 17.30 D 11.00 – 14.00), árbol santo para los antiguos que atrapaba las nieblas y lloraba agua. Los bimbaches (pobladores prehispánicos de la isla) aprovecharon las condiciones del lugar para crear un complejo sistema de albercas subterráneas y canales para atesorar el agua. Un centro de interpretación nos ayuda a comprender el lugar y, de paso, a los primeros hombres y mujeres que habitaron la isla hasta la llegada de los europeos. Como ya se nos habrá hecho el medio día, no es mala idea llegar hasta el Mirador de La Peña (Dirección: Carretera de Guarazoca sn –Guarazoca-; Tel: (+34) 922 550 300) y tomar algo en uno de los mejores restaurantes de la isla mientras vemos el impresionante Valle de El Golfo. Tocará después desandar lo andado hasta San Andrés (apenas 6,8 kilómetros por la HI-10), pero vale la pena.

Mirador de La Peña, en la isla de El Hierro. VIAJAR AHORA

Mirador de La Peña, en la isla de El Hierro. VIAJAR AHORA

Desde el cruce con la HI-1, la HI-4 baja suavemente hacia el extremo sur de la isla dejando a nuestro alcance lugares imponentes como El Mirador de Las Playas o las primeras fondas del pinar que cubre las medianías herreñas por este lado que no mira hacia las nubes del norte. No está mal dar un pequeño rodeo antes de pasar junto a las poblaciones de Las Casas y Taibique (El Pinar) y dejarse caer por La Hoya del Morcillo, para dejarse impresionar por el bosque en todo su esplendor. Y también subir hasta el Mirador de Guarazoca para ver como las vides, que dan el riquísimo vino insular, casi se mezclan con los pinos. Genial.

Cala de Tacorón, en el municipio herreño de El Pinar.

Cala de Tacorón, en el municipio herreño de El Pinar. Viajar Ahora / El Hierro

La ruta propuesta sigue ladera abajo. Y el paisaje cambia de manera radical. El verde va perdiendo poco a poco protagonismo y los tonos negros y rojos se adueñan de un paisaje que torna hacia lo lunar. Estamos en los dominios de volcanes dormidos pero no muertos, como nos enseña el moderno Centro de Interpretación Vulcanológica (Dirección: Carretera HI-4 dirección La Restinga; Horario: LD 10.00 – 14.00 y 17.00 - 20.00) que se ha instalado en las inmediaciones del imponente paisaje geológico de Los Lajiales. El extremo sur de El Hierro es imponente. El pueblo marinero de La Restinga es la ‘puerta de entrada’ a la Reserva Marina del Mar de Las Calmas auténtico paraíso del buceo a nivel mundial. Y además de una buena oportunidad para comer un pescadito fresco de la mejor calidad, también pone a tiro lugares como la Playa de Tacorón, todo un mito playero canario.

RUTA 2: LA DEHESA Y EL GOLFO

Salimos temprano y volvemos a recorrer algunos kilómetros de la HI-1 compartidos con la Ruta 1. Pero pasamos de largo el cruce con la HI-4 y seguimos hacia adelante para hacer la primera parada junto a la pequeña Ermita de la Caridad para ver otra perspectiva del imponente valle de El Golfo desde el Mirador de Jinama. Desde aquí parte el sendero que baja hasta la costa norte de la isla, pero nosotros volvemos a la HI-1 para, 3,7 kilómetros más adelante, tomar la HI-40 (que transcurre entre un imponente bosque de pino canario) y, posteriormente, la HI-400, carretera que, a media altura, recorre toda la fachada sur de El Hierro. Estamos ante uno de los parajes más bonitos de Canarias. Para amantes de la arqueología queda el Parque Cultural El Julan (Acceso HI-400; Tel: (+34) 922 554 109; Horario: LD 10.00 – 18.00; E-mail: eljulan@gmail.com), moderno centro de interpretación que da acceso a los grabados rupestres de El Julan, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Canarias. La visita a los grabados requiere de reserva previa y supone unas cuatro horas.

Sabina retorcida por el viento en el Sabinar de La Dehesa, en la isla de El Hierro. VIAJAR AHORA

Sabina retorcida por el viento en el Sabinar de La Dehesa, en la isla de El Hierro. VIAJAR AHORA

El cruce con la HI-506 conduce, literalmente, a otro mundo. El coqueto Santuario de Nuestra Señora de los Reyes (Acceso HI-506; Horario: M-D 9.30 – 17.30) da acceso a La Dehesa, un paraje singular que guarda alguna de las tradiciones más ancestrales y auténticas de la isla. Comarca de pastores, viejos dioses y ritos religiosos que llegaron hasta nuestros días con la pátina del cristianismo. La pequeña ermita guarda una de las vírgenes más bonitas de Canarias (una preciosa talla gótica del XV) y da acceso a esta tierra dónde los prados verdes se alternan con parajes surrealistas como El Sabinar, un bosque disperso de sabinas contorsionadas por el viento. Un poco más allá se encuentra el Mirador de Bascos, que ofrece una nueva perspectiva sobre El Golfo.

Casas y huertos del Ecomuseo de Guinea, en La Frontera (El Hierro). VIAJAR AHORA

Casas y huertos del Ecomuseo de Guinea, en La Frontera (El Hierro). VIAJAR AHORA

Desandamos lo andado y seguimos adelante hasta el Faro de Orchilla, último punto conocido de la Tierra para los europeos antes de la llegada a América y, durante siglos, punto por el que pasaba el Meridiano Cero (ojo que la carretera es de tierra). Esta parte de la isla es, sencillamente espectacular. La HI-500 sirve para dar la vuelta al extremo oeste de la isla e ingresar en El Valle de El Golfo a través de la Punta de Arenas Blancas. Entramos a la otra gran comarca de la isla y hacemos la primera parada en El Pozo de la Salud, fuente de aguas salobres con propiedades medicinales que inaugura un trozo de costa alta y accidentada en la que el mar da algunas concesiones como el espectacular Charco Azul, una de las playas más espectaculares de la isla .

Poblado y playa del Pozo de las Calcosas, en El Hierro. VIAJAR AHORA

Poblado y playa del Pozo de las Calcosas, en El Hierro. VIAJAR AHORA

Tigaday y Frontera forman la ciudad más poblada de la isla repitiendo los mismos esquemas de Valverde. Una de las fotos que no pueden faltar en cualquier viaje es la del campanario de la Ermita de Nuestra Señora de la Candelaria, situado en una montaña de intenso color rojo situada justo detrás del edificio y que, además, ofrece impresionantes vistas. Desde aquí el viajero puede hacer una visita al Ecomuseo y Lagartario de Guinea (Dirección: Carretera de Las Puntas (HI-5); Tel: (+34) 922 555 056; Horario: julio – septiembre M S 10.30 – 14.30 y 17.00 – 19.00 D 11.00 – 14.00; octubre –junio M S 10.00 – 14.00 17.00 – 19.00 D 11.00 – 14.00) un singular centro cultural que aúna un antiguo pueblo habilitado como museo y el centro de cría del lagarto gigante de El Hierro. Abandonamos El Golfo por un moderno túnel y enfilamos hacia Valverde. Si queda tiempo, que seguro que sí, se pueden añadir dos puntos de interés más. El Pozo de Las Calcosas es una preciosa piscina de agua de mar rodeada de viejas casas de pescadores de muros de piedra y techos de paja y El Tamaduste, una bahía de cuento que se ha convertido en la playa preferida de los herreños.

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