El Siam Park de Gran Canaria consumirá 3.563 metros cúbicos de agua al día, el equivalente al gasto de unos 20.739 residentes de San Bartolomé de Tirajana, el municipio donde se proyecta la obra.
Los documentos de la iniciativa, hechos públicos esta semana, detallan que el futuro parque acuático consumirá una cuarta parte de lo que gasta toda la localidad (14.390 metros cúbicos). Un incremento exponencial del consumo en un emplazamiento (el sur de Gran Canaria) de clima desértico-cálido, donde predominan las altas temperaturas, el riesgo de desertificación es de alto a muy alto, los suelos son áridos, la vegetación sobrevive bajo estrés hídrico, la crisis climática rebajará hasta en un 25% las ya escasas precipitaciones y la alta insolación hace que de media haya 259 días despejados al año.
Toda esta información figura en el nuevo Plan de Modernización, Mejora e Incremento de la Competitividad El Veril, que incluye también la construcción de un hotel de cinco estrellas en el que se prevén alrededor de 450 camas turísticas. Pero nada de eso parece ser impedimento para frenar el ansiado proyecto del grupo turístico Kiessling, los dueños de Loro Parque, el Siam Park de Tenerife y el acuario Poema del Mar, en Las Palmas de Gran Canaria. El elevado dispendio de agua queda justificado, simple y llanamente, en que las desalinizadoras del sur de la isla lo pueden producir.
Las plantas Maspalomas I y Maspalomas II generan en conjunto unos 38.500 metros cúbicos de agua al día, una capacidad “suficiente” para cubrir la demanda. Los informes, redactados por la empresa pública Gesplan, señalan que los depósitos cercanos podrían almacenar el agua suficiente para abastecer al municipio de San Bartolomé de Tirajana durante tres días seguidos.
Los pormenores de la iniciativa, de unos 165.000 metros cuadrados, han salido a la luz esta semana tras el arranque de su nueva tramitación administrativa. El anuncio en el Boletín Oficial de Canarias (BOC) del procedimiento de Evaluación Ambiental Estratégica del proyecto otorga 45 días a la población para analizar la información y presentar alegaciones. También han sido llamadas a consulta decenas de organismos públicos, tanto estatales, como autonómicas, insulares y locales.
La reactivación del Siam Park de Gran Canaria llega más de tres años después de que el Tribunal Supremo anulara el plan anterior por la ausencia de un informe del Consejo Insular de Aguas que acreditara la existencia y disponibilidad de recursos hídricos para llevar a cabo un parque acuático. Ese pronunciamiento, de hecho, aún no ha llegado.
El proyecto coincide con un área de riesgo significativo de inundación donde las nuevas construcciones podrían aumentar la velocidad del agua, lo que requiere medidas específicas para evitar daños por lluvias torrenciales. También se exige la instalación de depuradoras, dado que el parque generará un volumen de aguas residuales, unos 3.565 metros cúbicos diarios, que “podrían dificultar la capacidad” de los sistemas actuales.
Por otro lado, el área alberga el hábitat de interés comunitario de matorrales termomediterráneos, cuya situación se califica como desfavorable-mala: ha perdido entre el 48 y el 55% de su cobertura vegetal desde 2016 debido a movimientos de tierra y la propia canalización del barranco de El Veril. Existe también una presencia generalizada de especies autóctonas, destacando el rabo de gato. Y se ha detectado la vandalización de ejemplares de cardones.
Se han encontrado asimismo vertederos incontrolados de residuos sólidos (basuras, chatarra, envases) y vertidos líquidos puntuales de aguas residuales mal gestionadas. El paisaje se define como un “entorno degradado” que actúa como una frontera entre el medio rústico y el urbano.
El Siam Park de Gran Canaria fue declarado de interés general y estratégico por parte del Cabildo de Gran Canaria en 2014, presidido entonces por José Miguel Bravo de Laguna (Partido Popular), y también logró esa consideración por parte del Gobierno autonómico en 2015, en la primera etapa de Fernando Clavijo (Coalición Canaria) al frente del Ejecutivo regional. La actuación prevé la creación de 500 puestos de trabajo durante la obra y 300 empleos directos en funcionamiento.
El plan sugiere que San Bartolomé de Tirajana es un destino turístico “post-maduro” u obsoleto que necesita evolucionar del modelo tradicional de sol y playa hacia uno de “sol, playa y entretenimiento”. Solo en su memoria de información, de 109 páginas, la palabra “sostenibilidad” es empleada en 31 ocasiones. “Verde” es utilizada 25 veces. Y “circular”, un total de diez.