'Inserciones e Inmersiones' deja su huella en El Círculo de Bellas Artes
El Círculo de Bellas Artes de la capital tinerfeña acogerá a partir de este viernes y hasta el próximo 5 de abril la exposición Inserciones e Inmersiones de los arquitectos tinerfeños Antonio Corona y Arsenio Amaral, y que está dirigida a todo tipo de públicos, incluso al “no entendido”, afirmó Corona.
En rueda de prensa celebrada este jueves, la presidenta del Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, Míriam Durango, manifestó que han apostado por esta exposición al igual que en la actualidad lo hacen muchas salas de arte con el fin de “mostrar que el sector arquitectónico también puede ser una forma de arte”.
Por su parte, el arquitecto Antonio Corona afirmó que es un orgullo para ellos exponer en el Círculo de Bellas Artes por el prestigio que supone para su estudio.
“Hemos tenido que hacer una gran selección de las obras expuestas ya que recogen 25 años de trabajo, pero nos hemos decantado sobre todo por aquellas imágenes que son fácilmente digeridas por el público en general, es decir, el no entendido y no por sólo por expertos conocedores de la arquitectura”, añadió Corona.
Asimismo, señaló, “hemos querido darle un valor añadido a la exposición donde se muestran imágenes que hemos ido coleccionando que son obras de grandes fotógrafos arquitectónicos que nos han acompañado y que además expresan nuestras obras bajo su punto de vista”.
Arsenio Amaral informó de que el título de la exposición Inserciones e Inmersiones responde a dos actitudes que ha precedido la forma de trabajar de este estudio arquitectónico desde el principio.
Inmersiones, que alude a las obras de la planta superior, hace referencia a una estrategia que es contraria al ruido que impera en los entornos de forma habitual, ya que es más agradecida una aptitud por parte del arquitecto sea silenciosa, es decir que su proyecto siga una estructura que se inserte en el paisaje casi sin mostrar que es externa, dijo Amaral.
Añadió que son obras “en las que intentamos que al acabar la obra parezca que ésta siempre ha estado ahí y que lo único que se ha hecho ha sido ordenar el medio sin añadir ningún elemento formal a los que ya existían”.
Un ejemplo claro de obra de “inmersión” es el paseo marítimo de El Médano, en la que lo que se hizo fue ordenar un antiguo camino al que lo único que se le ha hecho ha sido dar forma con una alfombra de madera.
En la planta baja, apuntó el arquitecto, se recogen las obras de Inserciones, donde la arquitectura sigue una línea en la que no se puede obviar las escalas en las que las fachadas y formas introducen al medio elementos formales y además mantienen la estructura de silencio que caracteriza las obras de Corona y Amaral.
Un ejemplo de “inserciones” es el proyecto del Aeropuerto de Tenerife Norte donde se mantienen los elementos formales al crear un mirador privilegiado sin generar distorsiones en el paisaje y en el edificio que lo alberga.
Arsenio Amaral añadió que el uso de las líneas y los volúmenes netos de sus proyectos es parte de la “actitud de silencio” que consideran deseables para la arquitectura urbana, pues la agresión no es sólo sonora, sino que es una agresión formal a la que la somete la ciudad a diario.
“Las líneas son una posición meditada por nuestro estudio y creemos que no se debería abandonar en el futuro, ya que cuánto más comedida sea la trama urbana mejor para crear una sensación de sosiego que creemos que se debe mantener”, afirmó el arquitecto.
En cuanto al crecimiento de la ciudad, Amaral opinó que “no debe ser la arrogancia de los arquitectos la que lo defina, sino que debe ser la sociedad quien determine el crecimiento urbanístico” y añadió “que los arquitectos pueden proponer soluciones formales, pero son los ciudadanos los que deben determinar su forma de vida”. Además, resaltó que el urbanismo “no sólo corresponde a los arquitectos sino también de otros ámbitos sociales como abogados y sociólogos, entre otros”.
Los espacios entre lo urbano y lo rural, afirmó Amaral, hay que respetarlos y para ello hay que crear proyectos imaginativos como el que “vamos a realizar Finca España, en La Laguna, donde crearemos más de 100 viviendas sin jardines en lo que antes era una finca, que va a seguir manteniendo su esencia puesto que los propietarios de las viviendas contarán con más de 1.000 metros de finca con árboles frutales para el disfrute de todos los vecinos”, concluyó el arquitecto.