Las universidades públicas: el último bastión del talento canario

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En el corazón de la identidad canaria, la educación superior ha sido, históricamente el mayor motor de ascenso social. Una vez se cruza su umbral, la igualdad es absoluta: no importan la situación económica, lascreencias religiosas ni las posiciones políticas. La Universidad de La Laguna (ULL) y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) no son solo centros de estudio; son las instituciones que han permitido que nuestras islas se conviertan en un polo de conocimiento.

Sin embargo, asistimosa una paradoja preocupante: mientras sus rectores exigen una financiaciónque garantice su supervivencia, el Gobierno de Canarias parece más proclive a favorecer el negocio de las universidades privadas que a blindar su propio patrimonio público.

La Comunidad Autónoma Canaria constituye una excepción dentro del territorio español al no contar con un instrumento financiero plurianual, tal y como manda la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU). Esto es lo que llevan reclamando en cada ejercicio presupuestario, los rectores Francisco García y Lluís Serra, quienes se ven obligados  a hacer equilibrios en el alambre de la viabilidad financiera.

Según un estudio del Ministerio de Universidades sobre el impacto del sistema universitario español, las universidades públicas canarias son las terceras que más contribuyen al PIB regional, con un 2,5%, solo por detrás de las catalanas y andaluzas. A menudo, desde ciertos sectores, se visualiza a la universidad como un gasto. Nada más lejos de la realidad:los datos del impacto económico son contundentes. Se estima que, por cada euro público invertido, estas instituciones retornan a la sociedad entre tres y cinco euros en forma de actividad económica, innovación y servicios. La ULL y la ULPGC son responsables directas de miles de empleos y piezas claves para diversificar una economía peligrosamente dependiente del sector servicios.

Es imposible hablar de nuestra excelencia académica sin recordar a figuras como don Antonio González González, eminente investigador y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica. Su labor en el campo de la química orgánica no solo situó a Canarias en el mapa mundial de la ciencia, sino que sentó las bases de un rigor que heredaron otros centros vitales como la Facultad de Medicina de la ULL. A este prestigio se suma el liderazgo mundial del Instituto Astrofísico de Canarias (IAC), fundado y dirigido por Francisco Sánchez Martínez y cuyo prestigio se sustenta en instalaciones de vanguardia como el Observatorio del Roque de los Muchachos.

La aprobación de una quinta  universidad privada en el Archipiélago, se realizó desoyendo tanto el informe técnico desfavorable del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades como las advertencias de las dos instituciones públicas.Resulta hiriente la asfixia financiera a que se somete a nuestros centros mientras se alfombra la entrada de universidades privadas en el Archipiélago. Son las universidades públicas las que estudian nuestras aguas, nuestros volcanes y nuestra flora única; un conocimiento que ninguna universidad privada vendrá a generar para nosotros.

La universidad pública esel instrumento de igualación más importante; el verdadero ascensor social para quienes menos tienen. La soberanía de un pueblo no se mide solo en sus banderas, sino en la calidad y accesibilidad de sus aulas y laboratorios. Es hora de que el presupuesto refleje el respeto que nuestra historia y, sobre todo, nuestro futuro merecen.