Escuelas Pías de Tenerife dice a las familias que ha alejado del alumnado al cura denunciado por pederastia, pero aún vive en el colegio
Escuelas Pías de Tenerife ha dicho a las familias que ha separado de los menores al cura C.A.A., denunciado por pederastia. Sin embargo, en la circular enviada este jueves tras la exclusiva publicada por Canarias Ahora para explicar las medidas cautelares adoptadas, no se incluye la expulsión del religioso de este colegio concertado, donde vive desde 2015 y localizado en la capital tinerfeña. Estas medidas preventivas, afirma el centro, ''buscan proteger a todas las partes y garantizar el proceso, sin anticipar conclusiones''.
''Desde el momento en que se conoció la denuncia, y de manera cautelar, se están adoptando todas las medidas necesarias para evitar cualquier contacto del religioso con menores de edad mientras se desarrollan las investigaciones'', detalla la circular. La denuncia contra el cura fue interpuesta ante la Fiscalía de Colombia este 19 de mayo por parte de un exalumno del Colegio Calasanz de Cúcuta, en Colombia.
La víctima también alertó al superior general de los padres escolapios el 5 de mayo de que cuando tenía ocho años y cursaba tercero de Primaria, en el año 1992, sufrió abusos sexuales por parte del cura C. A. A., que era, según denuncia, coordinador de Primaria del centro. En dicho correo electrónico señalaba que tenía entendido que ese sacerdote reside en la actualidad en un colegio religioso de Tenerife, y pedía confirmar si esto era cierto.
Preguntada por este periódico, desde Escuelas Pías han respondido que el cura reside en la comunidad escolapia de Santa Cruz de Tenerife desde 2015. ''En la actualidad no tiene responsabilidades docentes ni funciones de atención directa al alumnado del colegio, ni tiene encomendada ninguna labor pastoral en la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna’'', han señalado.
“Entornos seguros y protección absoluta''
Escuelas Pías de Tenerife, ante la preocupación de las familias, ha enviado una circular para informar de que ''ante las noticias que están apareciendo en la prensa'' ha activado ''de forma inmediata'' sus protocolos internos de salvaguarda. ''Nuestra prioridad máxima e innegociable es la protección de los menores y el mantenimiento de espacios educativos y pastorales basados en la confianza, el respeto y la seguridad'', comienzan.
En el comunicado insisten en que el centro cuenta con ''estrictos protocolos'' de prevención, formación y seguimiento para garantizar este fin. Además de las medidas preventivas adoptadas, el colegio asegura que está colaborando plenamente con las autoridades civiles y eclesiásticas competentes para el esclarecimiento de lo ocurrido, ''actuando desde el primer momento con voluntad de escucha, rigor y máxima responsabilidad ética''.
''Reiteramos nuestro rechazo absoluto a cualquier conducta que vulnere la integridad de los menores y les aseguramos que el bienestar de sus hijos sigue siendo el eje central de nuestro día a día'', concluyen.
El relato del denunciante
Este periódico ha recabado la versión del denunciante, que explica que lleva 35 años en silencio y que su familia se enteró de los hechos hace apenas unos 20 días. En la denuncia interpuesta ante la Fiscalía, explica que el cura le citó en repetidas ocasiones en su oficina donde le “tocaba” o se “masturba él”. “Era muy pequeño y tenía pánico”, relata en la denuncia. “En lo que creo fue la última vez que me tocó, salí llorando de su oficina y como fue evidente que estaba mal, él les dijo a mis padres que lo mejor era sacarme a mitad de año, porque no iba bien en las notas y seguramente iba a perder el año. Con esa excusa fui retirado de ese colegio”, apunta en la denuncia.
“A la fecha, sigo asistiendo a psicólogo y psiquiatra, y estoy medicado. He bloqueado muchos recuerdos, pero cuando comienzo a escarbar, empiezo a recordar más cosas”, agrega en su denuncia. La Fiscalía de Colombia ha señalado que en los próximos días se le informará si los hechos reportados darán lugar a la apertura de diligencias.
En una conversación con este periódico, el denunciante reitera que los presuntos abusos sexuales se cometieron cuando él era alumno del Colegio Calasanz de Cúcuta, un centro al que asegura que acuden niños y niñas de familias pudientes. Asegura que el cura le llegó a decir a su madre que él había bajado su rendimiento para que se lo llevara del colegio. “El tipo se asustó y lo que hizo fue sacarme del colegio, echarme del colegio”, asegura. “Todo el mundo está aterrado porque en Cúcuta el tipo era una eminencia, todo el mundo lo quería”, afirma a esta redacción.
La trayectoria del cura
El colegio Calasanz de Cúcuta de Colombia, donde el denunciante relata que se produjeron los abusos por parte de C.A.A., fue fundado en 1954 y pertenece a la Orden Religiosa de las Escuelas Pías o Padres Escolapios. Se trata de un colegio privado, localizado en el departamento Norte de Santander, al que acuden generalmente familias de clase alta.
C.A.A., de nacionalidad española, llegó a Colombia el 29 de enero de 1971, según un documento oficial de la orden religiosa emitido en respuesta a un derecho de petición elevado en 2023 por el periodista colombiano Juan Pablo Barrientos Hoyos. El documento, al que ha tenido acceso este periódico, confirma que el cura estuvo en Cúcuta desde esa fecha hasta enero de 1972. A partir de entonces fue prefecto de Primaria en Bogotá. En Semana Santa de 1983 volvió a Cúcuta como prefecto de Primaria, y allí permaneció hasta el 5 de abril de 1993, un año después de los hechos denunciados.
Los datos ofrecidos por la orden religiosa no aclaran dónde estuvo C.A.A. entre 1993 y 1996. En enero de ese año fue formador de aspirantes en la Casa de Formación del Paraíso de Bogotá, y en enero de 2002 fue trasladado a la ciudad colombiana de Pereira. La última información que ofrece el documento confirma que en 2023 el cura ya estaba en “la provincia de Betania (España)'', una de las demarcaciones administrativas en las que se divide la orden religiosa de los Escolapios.
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