El acebuche canario (Olea cerasiformis / Oleaceae)

En Canarias es frecuente

en tierras de media altura

con mejor temperatura

que la costa más caliente.

También evita el relente

de cotas más elevadas,

no le gustan las heladas

ni la sequía estival,

prefiere, el acebuchal,

las zonas atemperadas.

Jócamo, 3.VIII.2026

Nota: El acebuche canario está emparentado con el olivo mediterráneo (Olea europaea s.l.), especie de gran plasticidad morfológica que extiende su área de distribución por el sur de Europa y norte de África. De hecho muchos autores lo consideran como una simple variedad o subespecie (Olea europaea subsp. guanchica) del taxón matriz descrito por Linneo en 1753.

Dejando a un lado el tormento de la taxonomía y nomenclatura, considerado en su conjunto el olivo silvestre o acebuche es un arbusto, que en condiciones favorables alcanza el porte de árbol, rivalizando en talla con los ejemplares cultivados, que pueden superar los 10 m de alto. Las hojas lanceoladas se disponen opuestas o enfrentadas a pares en los nudos, grisáceas por la haz y más claras por el envés. La floración es abundante y el fruto o aceituna es una drupa que ennegrece al madurar, más grande y carnosa en las razas cultivadas.

El olivo es una planta de historia milenaria, cultivada por el acreditado aceite de oliva de gran valor culinario para la alimentación humana y numerosos usos industriales relacionados con la fábrica de jabones, cosméticos y excipientes medicamentosos. En medicina popular las hojas de olivo se utilizan como hipotensoras para bajar la presión sanguínea. Las ramas de olivo son utilizadas con diversos significados culturales y religiosos, como símbolo de nobleza, triunfo deportivo y expresión de paz. Como negativo para la salud humana debe citarse la naturaleza alergógena del polen durante la abundante floración primaveral.

En Canarias, el acebuche habita en las medianías térmicas insulares, por encima de los tabaibales y cardonales costeros y por debajo del monteverde y los pinares montanos, con los que ocasionalmente se integra, formando parte de los llamados bosquetes termo-esclerófilos (acebuchales, almacigares, lentiscales y sabinares).