El agua: una lucha de siglos contra las adversidades

San Andrés y Sauces —

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La Historia de San Andrés y Sauces no se puede explicar sin el murmullo de los manantiales de Marcos y Cordero. Es un relato de supervivencia y, sobre todo, de justicia histórica. Sin embargo, al repasar los archivos de nuestra Comunidad de Regantes y del Ayuntamiento, emerge un episodio de principios del siglo XX que marcó una herida profunda en el derecho de nuestro pueblo: la irrupción de la ‘Sociedad El Canal’ y la decisión de la Administración del Estado.

Desde los repartimientos originales del Adelantado Alonso Fernández de Lugo tras la conquista, la propiedad de las aguas del Río de Los Sauces quedó vinculada a las tierras de las dos haciendas en las que se dividió El Lomo de Los Sauces: la de los Príncipes y la de los Señores. Durante centurias este derecho fue incontestable. No obstante, en 1903, el Ministerio de Agricultura declaró como “públicas” las aguas sobrantes que discurrían por el barranco, otorgándole una concesión de 310 litros por segundo a la denominada ‘Casa Yanes’. Éstos en su solicitud alegaban que las mismas se destinarían al riego de San Andrés y Las Lomadas. Ahora bien, estos agricultores no podían hacer frente a los cuantiosos gastos que suponía poner en riego esta zona. Sin embargo, porescrito fechado en 1902 ante notario, aceptan la tarifa de 10 ptas./ celemín y declaran que desisten de solicitar ellos mismos el aprovechamiento de este caudal.

Los agricultores de la zona de Los Sauces, no recibieron bien esta iniciativa. La constitución del Sindicato de la Comunidad de Regantes en mayo de 1903,bajo la presidencia de don AbrahamMartín Herrera, no fue un trámite burocrático sino la organización de una resistencia frente a lo que se consideraba un expolio legalizado.

El revés judicial y el impacto social

La sentencia del Tribunal Supremo de 1906 supuso un jarro de agua fría para los intereses de los sauceros. Al declararse incompetente para anular la concesión bajo el argumento de “que las aguas tienen dueño” y no están sujetas a la Administración, se creó un limbo jurídico que la Sociedad Concesionaria aprovechó en su beneficio. Mientras los tribunales discutían tecnicismos, el Barranco del Agua se llenaba de escombros y abusos por las obras de la Sociedad, provocando una escasez que no solo afectó a lascosechas sino que amenazó la salud pública.

Resulta heroica, vista hoy, la firmeza de la Junta celebrada en La Alameda, donde se fijó la necesidad mínima de 35.000 pipas diarias (183 litros por segundo) para garantizar el abasto y el riego. Era el pueblo poniendo límites a la ambición industrial. A partir de estos momentos las cosas empeoraron pues la sociedad no cumplió el acuerdo y las obras de canalización no se habían acabado aunque el plazo finalizaba en 1907.

El conflicto no fue una llamarada de un día. Veinte años después de la concesión, en 1923, la indignación seguía viva. El escrito encabezado por don Leopoldo Martín González, respaldado por 208 vecinos es un testimonio de la vigilancia ciudadana. Denunciaban que tras dos décadas, la Sociedad El Canal no había ejecutado los aprovechamientos proyectados, utilizando la concesión más como un título de propiedad especulativo que como un beneficio real para elmunicipio.

La exigencia de caducidad de la concesión frente al Ministerio de Fomento fue la última instancia de un municipio que veía cómo su recurso más preciado - el agua - disminuía por causas ajenas a la naturaleza. A pesar de ello, la solicitud del Sindicato de Regantes se desestimó. Por fin, 1929 se fija por Real Orden la cantidad de 165,54 litros continuos por segundo como caudal al que tiene derecho a derivar, desde la acequia de La Tomada, la Comunidad de Regantes.

A comienzos de los años cuarenta, la concesión administrativa pasa al Ayuntamiento que, finalmente, la cederá a la Comunidad de Regantes, a cambio del “derecho a llevar a efecto la canalización y explotación durante 15 años de las aguas que nacen en el lugar denominado ‘Caldero de Marcos’, con destino al riego de Lomadas y San Andrés. 

Hoy estos documentos no son un papel antiguo, son el testimonio de un pueblo que desde los repartimientos hasta los conflictos del siglo XX entendió que el agua es la vida de la tierra y que su defensa no admite descanso.

Fuentes documentales:

  • Actas del Sindicato de la Comunidad de Regantes ( 1903-1923 )
  • Actas de Pleno Ayuntamiento. Archivo Municipal
  • El agua es de la tierra : una gestión comunal de un sistema de riego…José Antonio Batista Medina. 
  • Fotografía de La Alameda. 1900-1910. Archivo Municipal de San Andrés y Sauces. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.