Félix González: “El cerebro adolescente busca emoción: la cuestión es dónde la encuentra”
El 28º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), celebrado en Valencia del 7 al 9 de mayo de 2026, reunió a cerca de dos mil profesionales de la salud mental, entre psiquiatras, psicólogos, investigadores y especialistas en adicciones. Durante el encuentro participaron referentes internacionales como Nora Volkow, directora del National Institute on Drug Abuse (NIDA), y el neurocientífico Rubén Baler, quienes abordaron el impacto de las nuevas tecnologías, las conductas adictivas y los cambios que atraviesa la adolescencia actual. Entre los asistentes se encontraba el psiquiatra palmero Félix Andrés González Lorenzo, miembro de la SEPD, quien realiza algunas consideraciones sobre eldebate actual acerca de las redes sociales y la llamada ‘generación de cristal.
¿Estamos siendo injustos con los adolescentes actuales?
Creo que sí. A veces hablamos de ellos como si fueran una generación perdida o incapaz de tolerar la frustración. Jonathan Haidt hace una reflexión muy importante cuando dice que los adolescentes también leen lo que los adultos decimos sobre ellos y terminan absorbiendo esa imagen. Yo no creo que esta sea una generación tan distinta, sino que le ha tocado vivir esta época, con sus circunstancias. Creo que son adolescentes afrontando enormes retos en un entorno completamente distinto al que conocieron sus padres.
¿Qué está ocurriendo exactamente en la adolescencia actual?
La adolescencia siempre ha sido una etapa intensa. El cerebro está reorganizándose profundamente. Se desarrollan los lóbulos frontales, mejora la capacidad de planificación y toma de decisiones y se reestructuran conexiones neuronales. Es una etapa de enorme aprendizaje. Lo que ocurre es que hoy ese cerebro se desarrolla en un entorno digital extremadamente potente.
Se habla mucho de la llamada ‘generación de cristal’
A veces olvidamos preguntarnos qué experiencias hemos dejado de ofrecerles. Durante décadas fuimos reduciendo el juego libre, la calle, la autonomía y el riesgo controlado. Gregorio Luri habla de la necesidad de volver a tener las ‘rodillas peladas’. Y detrás de esa frase hay algo muy profundo. Aquellos niños aprendían constantemente a negociar, aburrirse, discutir, perder y resolver conflictos sin supervisión continua.
¿Hemos sobreprotegido demasiado a los niños?
Probablemente sí en algunos aspectos. Peter Gray plantea algo muy interesante cuando habla del ‘locus de control interno’, esa sensación de seguridad de que nos ayuda aafrontar dificultades y resolver problemas por nosotros mismos. Cuando los niños pierden espacios de autonomía y de exploración, también disminuye esa sensación de control sobre su propia vida. Y eso puede aumentar vulnerabilidad frente a ansiedad o desesperanza.
Sin embargo, usted no demoniza completamente los videojuegos o las redes
No, porque creo que el debate necesita matices. Gray llega a plantear que los videojuegos devolvieron parcialmente a muchos adolescentes una cultura propia de infancia y socialización que el mundo adulto había ido eliminando. Muchos videojuegos ofrecían reto, cooperación, emoción y pertenencia. El problema aparece cuando toda la vida emocional termina ocurriendo únicamente dentro de una pantalla.
También menciona usted una reflexión de Espada: “Las pantallas no sustituyeron la calle: para muchos adolescentes se han convertido en la nueva calle”
Sí. Él plantea que las pantallas son hoy la nueva calle. Y creo que tiene bastante razón. Muchos adolescentes socializan hoy en redes igual que otras generaciones lo hacían físicamente en la calle. Eso no significa negar riesgos, igual que tampoco se negaban los riesgos de la calle. Pero sí entender que prohibir sin explicar bien suele fracasar.
¿Qué consecuencias tiene vivir demasiado dentro de ese entorno digital?
Que la vida real tiene tiempos emocionales distintos. En una pantalla uno puede cerrar, bloquear o reiniciar. Pero las pérdidas, el rechazo, la frustración o la incertidumbre no funcionan así. La frustración real necesita aprendizaje emocional y tolerancia. Y eso solo se aprende viviéndolo.
Nos ha dicho que en el congreso se insistió en el deporte como prevención
Si. Porque ofrece muchas de las cosas que busca el cerebro adolescente: emoción, pertenencia, identidad y recompensa. Pero además introduce límites, disciplina y convivencia real. No se trata únicamente de atletismo, fútbol vela, ajedrez…Se trata además de crear comunidad y referentes humanos positivos.
¿Qué papel juegan entrenadores y monitores?
Un gran papel. A veces no somos conscientes de hasta qué punto un entrenador puede convertirse en una figura decisiva en la vida de un adolescente. Muchos jóvenes pasan hoy más tiempo observando referentes digitales que conviviendo con adultos admirables en la vida real. Cuando encuentran un monitor, un entrenador o un educador coherente y cercano, ocurre algo muy poderoso en ese vínculo. Algo muy edificante en la construcción de la personalidad, en su fortaleza…
¿Qué mensaje final trasladaría a familias y educadores?
Que el objetivo no puede ser simplemente quitar a la adolescencia de los dispositivos digitales. La pregunta importante es qué experiencias reales estamos ofreciendo. La adolescencia necesita emoción, intensidad, pertenencia y sentido. Quizá el gran reto de nuestra época sea conseguir que los adolescentes vuelvan a tener una vida suficientemente real como para no necesitar vivir únicamente dentro de una pantalla.