El barco mándalo a Canarias, que ahí siempre se callan
Gracias, ministra Mónica García, presidente Sánchez, presidente Clavijo y sus socios locales y nacionales del PP por permitir que la OMS le encasquete la crisis del crucero del hantavirus a Canarias, un territorio extremadamente frágil con dos millones y pico de personas que no tienen hacia dónde correr y que además ya administra con enorme generosidad el acogimiento de miles de menores migrantes ante la mezquindad extrema de otros territorios nacionales que repudian su acogida y el tacticismo repugnante instalado en la política española.
Vale que desplacen de urgencia a Canarias en avión medicalizado al pobre facultativo del barco contagiado por atender a otros enfermos y por su estado de gravedad. Pero, ¿el barco entero? ¿Sin tener siquiera ni la inteligencia, ni la transparencia, ni la mínima decencia de explicar a la población para su tranquilidad el protocolo de actuación o confinamiento de los pasajeros o lo que proceda? Claro que cómo lo van a explicar si ni siquiera lo saben. Como claramente se infiere de que Sanidad haya dicho este martes a media tarde que el barco no vendría a Canarias y exactamente lo contrario dos horas después.
Sin información, ni transparencia, ni explicaciones sobre esos protocolos y garantías sobre la protección de la población local, los canarios tenemos derecho a preguntarnos por qué, como inicialmente sostenían con aparente solemnidad la ministra García y por ende el Gobierno de Sánchez, no va directo el crucero a hacer su confinamiento o el protocolo que decida la OMS o quien sea al país de la naviera. Naviera que por cierto desde el principio de esta crisis ya dijo que vendrían a Canarias sí o sí. O por qué no se plantean la ministra García y el presidente Sánchez puertos alternativos al sur o el oeste peninsular si es que hay que buscar alguno en ruta para desembarcar a nuevos enfermos. Ah, pero no, que hay elecciones pronto en Andalucía y total en Canarias, amén de ultraperiféricos, siempre tragamos.
Toda mi solidaridad con quienes sufren el confinamiento a bordo del MH Hondius, que obviamente no tienen la culpa.
Pero también toda mi indignación con quienes por decreto, absoluta falta de transparencia, perturbadores vaivenes y exasperante imposición eligen como destino del crucero a una comunidad con una de las peores y más desbordadas sanidades públicas de España y cuyos habitantes se convertirán en rehenes a la fuerza de un problema de evolución desconocida por obra y gracia de la OMS y del Gobierno de España, unido a la inutilidad extrema del autonómico. Y si alguna parte de los cuidados a la llegada de ese barco depende de la eficiente pericia del delegado del Gobierno, que dios nos coja confesados.
Pero tranquilas que no pasará nada, balbucean la OMS y también Fernando Simón. ¿Y nos fiamos? Bien. Vayamos a los antecedentes. Prueba de agudeza mental. Recordemos qué decían cuando el Covid ya campaba en parte de China. Sobre todo el segundo. O las descerebradas autorizaciones de concentraciones masivas cuando el virus ya estaba en España y apenas cinco días antes de declarar el estado de alarma. Ah, que nuestras señorías ya no se acuerdan porque están en sus basuras judiciales y sus batallitas preelectorales de salón...
Quien sí lo ha dicho bien claro es el catedrático Juan José Badiola al explicar que la variable andina del hantavirus, si bien no ve probable que derive en pandemia, es extremadamente peligrosa y se contagia entre humanos en espacios cerrados igual que el Covid, mediante aerosoles y por contaminación al respirar. Así como Sudáfrica, que confirma que la variante es la andina.
¿Tiene Canarias una sanidad lo suficientemente robusta como para atender esta crisis? Queremos creer que sí. Si bien es difícil saberlo si ni los que gestionan esta crisis parecen saber a día de hoy qué es lo que tienen entre manos. Dicho lo cual, no pasemos por alto que al ya más que lamentable funcionamiento de nuestro servicio canario de salud se suma ahora la resaca de una legítima huelga de médicos que ha convertido en ultrakilométricas las ya desesperantes listas de espera. Y que hay pasillos de urgencias en hospitales como el Insular o el Negrín que ofrecen a menudo imágenes directamente tercermundistas.
Y espérate que en el barco no haya roedores causantes y se les escape alguno en la operación desembarco sobre cuyos desconocidos métodos y protocolos ya se preguntan con más cabeza que nuestras señorías los trabajadores portuarios. Que de plagas importadas y de ratas algo sabemos también.
Pero como dice Quevedo en su 'Hijo del Volcán', aquí somos “un pueblo callado y solo te enseñan a aguantar y tener el cuello agachado”. Empezando por esa colosal mentira política y hoy completamente inútil llamada Coalición Canaria y su servil socio llamado PP.
Por cierto, explícanos Abascal en qué consiste exactamente eso de la “prioridad nacional”. Despacito para que lo entendamos. Ah no, que a ti este patio trasero solo te parece útil para amontonar migrantes aunque éstos sean niños como quien amontona fardos.
Hartazgo extremo ya es lo que tenemos ante tal cúmulo de política descerebrada.