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El canon, según Rajoy

José A. Alemán / José A. Alemán

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En primer lugar, no son mayoría los firmantes que por su actividad (musical, cinematográfica, etcétera) tienen que ver con el dicho canon. Hay escritores, periodistas, científicos, profesores de Universidad, a los que sólo les afecta porque habrán de pagarlo, no porque cobren de él.

En segundo lugar, muchos de los firmantes del Manifiesto pro Zapatero no lo hacen por vez primera. Lo han hecho antes a favor del PSOE y en algunos casos, en elecciones anteriores, de IU; y si nos remontamos más, del PCE. Si canon hay es que siempre han apoyado la opción a su juicio más progresista.

En tercer lugar, Sabina, Serrat, Ana Belén, Almodóvar, Bosé y demás son gente que han trabajado duro y deben a ese esfuerzo un amplio reconocimiento nacional e internacional a su talento que los pone fuera del alcance de la enrabietada mezquindad pepera. Apoyan a Zapatero como apoyan a Rajoy Bertín Osborne, Norma Duval; y los obispos, que también dan espectáculo.

En cuarto lugar, lo más significativo: Rajoy ha arremetido contra una variedad tal de actividades artísticas, intelectuales y científicas, la mayoría ajenas al canon, que convierte su actitud en expresión del legendario desprecio de la derechona (que es cosa distinta de la derecha, conste) por la cultura y la creatividad en general. Quizá porque es el entorno que genera esa capacidad crítica que tanto le molesta.

A mí, qué quieren, no me gusta el canon digital. Pero tampoco me gusta que haya quienes se enriquecen utilizando por la cara las creaciones ajenas. Pero no se puede ser categórico.

El canon es asunto novedoso; como lo son las nuevas tecnologías de las que surge y que no acabamos de asumir y de las que no sabemos adónde llegarán. Pienso que cuando aparecieron los primeros automóviles, regular el tráfico pudo considerarse una limitación a la libertad, un abuso; pero ya me contarán qué sería de nosotros hoy sin un código de la circulación.

Con las nuevas tecnologías es prudente esperar a ver cómo evolucionan. Una prudencia que no ha tenido Rajoy porque a él no le condicionarán sus palabras de ahora si llega a La Moncloa y le conviene mantener el canon. Tras cuatro años reprochando a Zapatero hacer lo mismo que él hiciera con Aznar, ya sabemos que lo suyo es el dónde dije digo, digo Diego.