La quiniela cumple años, y TVE también
Llega corriendo Julieta, que nada tiene que ver con la de los espíritus, y me alarma con dos aniversarios: la olvidada quiniela de los partidos de fútbol, ochenta años, y la presente Televisión Española, (TVE), setenta. Ambas, nacidas en la oprobiosa, igual que la Agencia EFE, la ONCE y Radio Nacional de España (RNE). Julieta es muy así, espástica, y no hay que asustarse con sus veleidades y requiebros. Me pregunta si me voy a unir a las celebraciones, y no sé qué responder. A veces tengo la incómoda sensación de que vivimos en un país que se pasa el día conmemorando, que no es lo mismo que recordando.
Me dice también Julieta que los Estados Unidos ya no tienen el monopolio de los diplodocus pues han aparecido los restos de uno en Teruel. Qué bien, le digo, alguien se forrará con los muñequitos en distinta forma y tamaño. Me reprocha que no tenga nada más que decir ante un descubrimiento de la paleontología española. ¡Hasta ahí podíamos llegar! le digo, si es española merece titulares. Porque estamos en una época, otra vez, en que las cosas deben de ser patrióticas, sobre todo, y después ya se verá lo que son. Por ejemplo, los mencionados aniversarios, por ejemplo, quitarles el derecho al voto, o suspenderlo, a casi medio millón de españoles para que el tribunal Supremo reflexione. ¿Hasta dónde llegarán las insensateces y sus autores? Hasta que descubran, desvelen o lo que sea, me dice Julieta, que se les ha dado la nacionalidad española porque han prometido votar una cosa, ¿qué cosa? Julieta calla y sonríe: no se cree ni a sí misma. Pero eso con los bulos no importa, lo que importa es que calen y se difundan.
También se celebró estos días el quinto centenario del Consejo de Estado, celebración un poco forzada pero que ha calado con el empeño de su presidenta, Carmen Calvo. También querían que calara, ya desde 2025, el bicentenario de la Policía Nacional, pero ha resultado imposible por inconcebible. Hicieron un billete de lotería nacional conmemorativo: la patria.
La patria, la Patria, y las patrias, puede que estén, sobre todo, en las loterías oficiales, en el cupón de la ONCE, un poco menos en RTVE, mientras mande los rojos, dice Julieta, imposible. Cervantes se dio cuenta: “Don Quijote armado y pensativo, con la más triste y melancólica figura que pudiera formar la misma tristeza (…)”.
-No estéis tan triste, buen hombre, porque no habéis caído en las manos de algún cruel Osiris, sino en las de Roque Guinart, que tienen más de compasivas que de rigurosas“.
Julieta vuelve al reproche, esta vez inducido por la cita, y le cuento que el Guinardó fue mi primer barrio, y el de Juan Marsé, y que los bandoleros me caen bien en casi todas las andanzas que se cuentan de ellos, y este es el caso. Le da igual, comemos rápido en Casa Manolo, en Arguelles, y nos perdemos en el cine a ver Cronos digna película de relato social, documental y casi procesal. Para que todo rime, una cena ligera en el café Comercial. Nunca me han gustado en consonante.