Cambio de hora en Canarias 2026: ¿cuándo se atrasa el reloj y qué horario tendremos?

Vista nocturna de la histórica torre del reloj de La Orotava

Carlota Martínez

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32ºC registran hoy los termómetros de Canarias y nosotros no podemos parar de pensar en cuándo llegará el otoño y sus temperaturas moderadas que ya son casi un vestigio en el Archipiélago. Con el cambio de estación llega además el cambio de hora que, como cada año, sucede a finales del mes de octubre.

Pese al rechazo del cambio de hora por parte del Gobierno de España y del Parlamento y la Comisión europeos, por el momento no existe una decisión definitiva al respecto. Por ello, 2026 mantiene su habitual movimiento bianual de las agujas y hará su canje el próximo 25 de octubre a las 2.00 de la madrugada.

¿Se atrasa o se adelanta la hora en Canarias?

Las tardes ya empiezan a hacerse más cortas y la noche llega más pronto, y eso solo quiere decir que llega el horario de invierno. En Canarias, a las 2.00 habrá que atrasar los relojes una hora, de modo que volverá a ser la 1.00. Así, la noche del sábado al domingo tendrá una hora más.

Con este ajuste, los días comenzarán a tener luz a primera hora de la mañana, pero menos luz por la tarde. El cambio será especialmente perceptible al anochecer, cuando el sol se ponga una hora antes según el reloj, por lo que las tardes parecerán más cortas. El horario de invierno se mantendrá durante los meses siguientes, hasta el próximo cambio al horario de verano, previsto para marzo de 2027.

¿Por qué el 25 de octubre? El Real Decreto 236/2002 fija que el horario de verano comienza el último domingo de marzo y termina el último domingo de octubre.

Además, la Comisión Europea ya ha determinado las fechas de los cambios de hora hasta 2031, por lo que el sistema seguirá vigente más allá de 2026. En 2027, el cambio al horario de invierno tendrá lugar el 31 de octubre, cuando los relojes deberán retrasarse una hora.

¿El cambio de hora perjudica al cambio climático?

Durante décadas, una de las principales razones para adelantar y retrasar los relojes fue el ahorro energético. La idea era aprovechar mejor las horas de luz natural para reducir el consumo de electricidad y, con ello, las emisiones contaminantes.

Sin embargo, el ahorro energético asociado al cambio de hora es hoy muy reducido y su impacto sobre el cambio climático resulta, como mínimo, discutible. La generalización de la iluminación LED y los cambios en los hábitos de consumo han hecho que aquella justificación pierda buena parte de su sentido.

Algunos estudios europeos sitúan el ahorro derivado de una menor necesidad de iluminación en porcentajes muy pequeños. Además, ese posible ahorro puede verse compensado, al menos parcialmente, por un mayor consumo energético destinado a la calefacción o al aire acondicionado.

Más horas de luz no siempre significan menos consumo

El problema es que cambiar el reloj no modifica las horas de luz solar disponibles, simplemente cambia el momento del día en que aprovechamos esa luz.

En invierno, por ejemplo, adelantar una hora puede retrasar todavía más la salida del sol. Las primeras horas de la mañana son más oscuras y frías, lo que puede incrementar la necesidad de iluminación y calefacción en hogares, centros educativos y lugares de trabajo.

En verano ocurre el fenómeno contrario. Al mantener más horas de luz por la tarde, las temperaturas pueden permanecer elevadas durante más tiempo en los edificios, aumentando la necesidad de utilizar aire acondicionado.

Por eso, aunque el cambio de hora puede tener determinados efectos sobre el consumo energético, no puede considerarse hoy una herramienta relevante para combatir el cambio climático.

¿Horario de invierno o de verano?

Si los países decidieran eliminar definitivamente el cambio de hora, tendrían que escoger entre mantener el horario de invierno, también conocido como horario estándar, o establecer el horario de verano durante todo el año.

La elección depende de qué se quiera priorizar, si la salud y sincronización con la luz solar o la actividad económica, el ocio y los hábitos sociales.

Horario de invierno: la opción que favorece la salud y el reloj biológico

Desde el punto de vista de la cronobiología y el sueño, el horario estándar presenta importantes ventajas. La luz natural de la mañana desempeña un papel fundamental en la regulación de nuestro reloj biológico y ayuda a sincronizar los ritmos circadianos con el ciclo natural de día y noche.

Mantener el horario de invierno permite que el amanecer se produzca antes, especialmente durante los meses más oscuros del año. Esto favorece una mayor exposición a la luz natural durante las primeras horas del día y evita que el anochecer se retrase todavía más.

Por este motivo, numerosos especialistas en sueño y cronobiología se inclinan por mantener el horario estándar frente al horario de verano permanente. Una mayor coincidencia entre el reloj social y el reloj solar puede contribuir a mejorar los patrones de sueño y reducir la alteración de los ritmos circadianos.

Horario de verano: más luz por la tarde y mayor actividad social

La alternativa es mantener el horario de verano durante todo el año. Es una opción que suele resultar atractiva desde el punto de vista social y económico.

Tener más horas de luz después de la jornada laboral facilita actividades al aire libre, deporte, turismo, restauración y ocio. También puede favorecer el consumo en comercios y establecimientos de hostelería.

Para muchas personas, además, las tardes largas están asociadas a una mayor sensación de aprovechamiento del día y de calidad de vida.

En cambio, cuando trasladamos ese horario a los meses de invierno, ganamos una hora de luz por la tarde y la perdemos por la mañana.

España, un caso especialmente complejo

El problema particular de España es especialmente complicado porque geográficamente estamos en el huso horario equivocado.

Por nuestra posición en el mapa, la Península debería tener la hora de Canarias, Portugal y Reino Unido (GMT), pero tenemos la hora de Berlín (CET) desde la década de 1940, una decisión tomada mediante una orden del Boletín Oficial del Estado (BOE) firmada por el dictador Francisco Franco con el único objetivo de alinear el horario español con el de la Alemania nazi de Adolf Hitler y la Italia fascista de Benito Mussolini.

El cambio estaba planteado inicialmente como una medida temporal. De hecho, la propia disposición oficial señalaba que posteriormente se establecería la fecha para recuperar la denominada 'hora normal'. Sin embargo, terminó la Segunda Guerra Mundial en 1945 y, a diferencia del Reino Unido (que también había alterado su hora por la guerra y luego la devolvió a su estado original), España y Francia -que también está en la zona GMT- nunca volvieron a retrasar sus relojes.

Canarias también se encuentra en un huso horario que no se corresponde exactamente con su posición geográfica. Situadas alrededor del meridiano 15º Oeste, a las Islas les pertenecería geográficamente el huso UTC-1, el mismo que utilizan Cabo Verde y las islas Azores. Sin embargo, actualmente Canarias se rige por el huso UTC, una hora por delante de lo que marcaría su posición respecto al sol.

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