EES en Canarias: así afecta el nuevo control de fronteras a los turistas británicos

Imagen del sistema EES, registro biométrico obligatorio, en el aeropuerto de Tenerife Sur

Carlota Martínez

0

La temporada alta de los británicos en Canarias ya está en marcha. Pero este año, al calor extremo que empieza a convertirse en un inconveniente para algunos viajeros, se suma un nuevo frente: el endurecimiento de los controles fronterizos tras la implantación definitiva del Sistema de Entradas y Salidas (EES, por sus siglas en inglés, Entry/Exit System). Para los ciudadanos de Reino Unido, que desde el Brexit tienen limitada su estancia en la Unión Europea a un máximo de 90 días dentro de un periodo de 180, el sistema introduce un control que deja poco margen a la interpretación.

El EES finalizó el pasado 6 de septiembre su periodo de adaptación y ya detecta automáticamente a los llamados overstayers, los viajeros que superan el tiempo de estancia permitido. Lo que hasta ahora podía depender en parte de la revisión manual de los agentes fronterizos queda ahora registrado en un sistema digital que calcula de forma automática los días que cada visitante ha pasado en territorio europeo.

El nuevo Sistema de Entradas y Salidas comenzó su despliegue en los aeropuertos y fronteras europeas mediante pruebas piloto el pasado 12 de octubre de 2025. En abril de este año, el sistema pasó a ser obligatorio y plenamente funcional en los puntos de cruce de las fronteras exteriores de los países que forman parte del Espacio Schengen. La novedad ahora es que ha terminado esa fase de aclimatación y se encuentra plenamente operativo en España, generando alertas ante posibles incumplimientos que pueden derivar en sanciones y restricciones de entrada.

¿Qué es el EES y cómo funciona?

Este sistema representa una de las mayores modernizaciones de las fronteras europeas en décadas y se basa en tres pilares:

  • Adiós a los sellos: sustituye el tradicional sellado manual de los pasaportes por un registro digital centralizado.
  • Registro biométrico: cada vez que un viajero extracomunitario cruza la frontera, se recopilan los datos de su pasaporte, una fotografía facial, sus huellas dactilares —en el caso de los mayores de 12 años— y la fecha y el lugar exactos de entrada y salida. Este registro se mantiene durante tres años o hasta que caduque el documento.
  • Control estricto de los plazos: el sistema calcula automáticamente el tiempo de estancia permitido y detecta a quienes superan el límite de 90 días. Es precisamente este último punto el que más preocupa a los británicos que tradicionalmente utilizaban Canarias como refugio durante los meses de invierno, especialmente jubilados que pasaban largas temporadas en las islas.

Las restricciones derivadas del Brexit ya habían reducido este tipo de estancias. Ahora, con el EES plenamente operativo, superar los 90 días puede quedar registrado automáticamente en el sistema.

Cómo afecta a Canarias

Teniendo en cuenta que aproximadamente uno de cada tres turistas que llegan a las Islas es británico, cualquier modificación en los controles de entrada tiene un impacto directo tanto en la operativa de los aeropuertos como en el turismo internacional.

Tenerife Sur, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura han tenido que adaptar sus terminales al incremento del tráfico internacional y a los nuevos procedimientos. Aunque el objetivo del EES es agilizar los controles a largo plazo, la primera entrada de cada viajero requiere registrar sus huellas y su fotografía en las máquinas habilitadas para ello.

El problema aparece especialmente cuando coinciden varias llegadas. Si antes un agente podía gestionar la llegada de un pasajero británico en unos 15 segundos, el nuevo procedimiento puede multiplicar ese tiempo. En aeropuertos canarios donde aterrizan cinco o seis vuelos completos procedentes de Reino Unido en menos de una hora, el resultado son colas que pueden alargarse considerablemente en los controles de pasaportes.

Alejandra Ruiz, portavoz de Ryanair en España, ya advertía hace unos meses en El País de que los aeropuertos de Tenerife Sur y Lanzarote no contaban con los medios suficientes para garantizar el buen funcionamiento del EES. “El sistema falla, es muy lento y algunos aeropuertos no tienen los llamados quioscos funcionando a pleno rendimiento”, señalaba. Lanzarote, precisamente, es uno de los aeropuertos que más incidencias registra, especialmente en los vuelos procedentes de Reino Unido.

¿Va a frenar la llegada de pasajeros?

La primera respuesta es sí, pero depende del tipo de turista.

El británico que acostumbra a pasar sus vacaciones de verano o Semana Santa en Canarias no va a dejar de venir por tener que registrar sus huellas dactilares o hacerse una fotografía a la entrada. Sin embargo, sí existe un riesgo reputacional. Después de un vuelo de cuatro horas, encontrarse con colas de hasta dos horas para superar el control fronterizo puede generar una frustración suficiente como para plantearse otros destinos.

La prensa británica ya se ha hecho eco de estas dificultades. The Guardian, por ejemplo, ha relatado los problemas experimentados por viajeros en Lanzarote, donde algunas máquinas no funcionaban correctamente y el proceso de registro se convirtió en una fuente adicional de retrasos.

El perfil que sí puede verse más afectado es otro. El turista de invierno, especialmente jubilados y viajeros de larga estancia. Aquellos que tradicionalmente llegaban a Canarias en noviembre y no regresaban al Reino Unido hasta marzo o abril ya no pueden mantener ese patrón de viaje dentro de las actuales reglas de estancia.

Con el EES, al escanear el pasaporte, el sistema puede saber automáticamente cuánto tiempo lleva esa persona dentro del espacio europeo. Si ha superado el límite permitido, se genera una alerta. Esto puede derivar en controles adicionales, sanciones y restricciones para futuras entradas.

Por tanto, este tipo de turista se ve obligado a acortar sus estancias a un máximo de tres meses, salvo que disponga de algún permiso de residencia u otra autorización que le permita permanecer más tiempo.

Sin embargo, si las molestias burocráticas derivadas del Brexit no han frenado hasta ahora la llegada del turista británico, tampoco se espera que el EES provoque por sí solo una caída drástica de las visitas. Lo que sí puede aumentar es la crispación en los aeropuertos y la percepción de que viajar a determinados destinos europeos es cada vez más complejo.

Los datos, de momento, siguen mostrando la fortaleza del mercado británico en Canarias. Según las cifras recopiladas por el ISTAC, Reino Unido continúa siendo el principal mercado turístico de las islas y se desmarca de la ligera desaceleración registrada en otros mercados europeos, como Alemania o los países nórdicos.

Solo durante el mes de julio llegaron 576.338 visitantes británicos, más del 37% de la cuota de mercado turístico internacional del Archipiélago, lo que supone además un incremento de 27.104 turistas, un 0,74%, respecto al mismo mes de 2025.

¿Y al revés? ¿Afecta la salida de turistas canarios a Reino Unido?

El flujo contrario también tiene su propio requisito. Si tienes pasaporte español y vas a viajar a Reino Unido, ya sea por turismo, negocios, estudios de corta duración o para visitar a familiares, necesitas solicitar una ETA (Electronic Travel Authorisation).

Se trata de un permiso electrónico similar al ESTA que exige Estados Unidos y que es obligatorio para poder viajar. Ya no basta con haber iniciado el trámite. Si la ETA no está aprobada antes de llegar al aeropuerto, la compañía aérea puede impedir el embarque.

El permiso digital cuesta actualmente 10 libras esterlinas y tiene una validez de dos años o hasta que caduque el pasaporte al que está vinculado. Durante ese periodo permite entrar en Reino Unido tantas veces como se quiera para estancias de hasta seis meses por viaje.

La solicitud se realiza exclusivamente por internet, a través de la aplicación oficial del Gobierno británico o de su página web. Aunque la aprobación suele producirse rápidamente, las autoridades recomiendan realizar el trámite al menos tres días antes del viaje.

La ETA queda vinculada electrónicamente al pasaporte. Por eso, si se pierde el documento o se renueva, la autorización deja de ser válida y será necesario solicitar y pagar una nueva.

Quedan exentos quienes ya sean residentes legales en Reino Unido y tengan su situación regularizada a través del EU Settlement Scheme (EUSS), así como quienes dispongan de un visado de trabajo, estudios u otro permiso que les permita entrar en el país.

Etiquetas
stats