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Los ricos hablan peninsular. Habla y estructura social

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El otro día leí en la prensa que los jóvenes canarios se pasan al vosotros. Una catedrática de Lengua Española decía que es porque es más prestigioso, que lo hacen por inseguridad. Quizá, tras cuarenta años de Gobierno de Canarias, éste no ha conseguido que la juventud entienda que las formas de hablar propias de las islas son tan buenas como las de cualquier otro territorio en que se habla español, cosa que sí está muy claro para la Real Academia de la Lengua. Pero ¿por qué creen los jóvenes canarios que hablar peninsular es más prestigioso que hablar canario? Quizá se debe a que piensan que aquí la gente rica habla peninsular, puede que inglés, o alemán, pero desde luego no canario. Porque quizá, en el fondo, asumen que la nuestra es una estructura social colonial. 

Entre los siglos XIX y XX se dieron en paralelo la construcción de los Estado-Nación, tal y como ahora los conocemos, y la creación de los imperios coloniales europeos. Los procesos de industrialización y urbanización asociados a la Revolución Industrial llevaron, en el caso de España, a que grandes masas de población se desplazaran de las zonas rurales a las ciudades industriales. Si en 1986 alguien se desplazaba por los barrios populares, o visitaba la planta de una fábrica ubicada en el cinturón industrial barcelonés, lo que escucharía, en su amplia mayoría, sería español con acento andaluz. Sin embargo, si subías a la zona de administración o gerencia, el catalán se escuchaba mucho más. Durante muchas décadas, muchas personas nacidas en Cataluña en barrios populares, y criadas en un entorno mayoritariamente castellano hablante, tendieron a considerar el andaluz (español con acento andaluz) como una lengua de clase baja, y el catalán central que hablaban muchos de los dueños del capital como una lengua de prestigio. Quien se crió en aquel contexto posiblemente habrá interiorizado, con la simpleza propia de la infancia, que los ricos hablaban catalán, que el español (andaluz) era lo que hablaban los pobres. ¿Qué es lo que pasaba entonces en las islas? ¿Ha cambiado algo de ello con la creación del Gobierno de Canarias? 

Si en 1986 alguien visitaba una explotación tomatera en Vecindario, Gran Tarajal o Granadilla de Abona, un complejo alojativo en Puerto de la Cruz, Playa del Inglés o Puerto del Carmen, una oficina o juzgado en alguna de las capitales, ¿Qué lenguas y variantes dialectales habría escuchado? Me imagino a una camarera de pisos dirigiéndose a sus compañeras: “mis niñas, cuando ustedes se acuerden”... También me imagino a un director de hotel, a un juez o un alto funcionario dirigiéndose a los subordinados: “Cuando terminéis lo que estáis haciendo, venid para organizar el trabajo que queda”. En definitiva, dado ese contexto, no parece descabellado que alguien pudiera pensar que los ricos hablan peninsular, lo de hablar “canario” es cosa de gente pobre e inculta. Aunque en realidad, y ya de esto tenemos experiencia desde la época de los Elder y Miller, también había algo de “los ricos hablan inglés, lo de hablar español es cosa de gente basta y poco culta. Más allá de que ahora muchas camareras de piso, trabajadores agrícolas y de la construcción provengan de América o África: ¿ha cambiado mucho la cosa o seguimos teniendo unas clases dirigentes que hablan fundamentalmente en español peninsular a unas clases trabajadoras que hablan otros dialectos (español de Canarias, de Colombia, Venezuela…) o idiomas?

Históricamente las islas han tenido una estructura social colonial, en la que, debido a diversos factores, buena parte de las personas que ocupaban las posiciones más elevadas de la estructura social provenían de fuera, mientras que la población de origen local era ampliamente mayoritaria en las capas populares. En realidad, con los medios de que se dispone hoy en día para hacer investigación social, se trata de una hipótesis que podría contrastarse de manera relativamente sencilla. 

A la hora de contar a la población, el INE y el ISTAC suelen diferenciar entre población nacida en el municipio de residencia, en otros municipios de la misma isla/provincia/comunidad autónoma, en otra comunidad autónoma y en el extranjero. Si en la actualidad aproximadamente el 70% de la población de las islas nació en Canarias, el 10% en el resto de España y el 20% en el extranjero, ¿cómo se distribuye esto en función de clases sociales y categorías ocupacionales? Pensemos en controladores aéreos, jueces, médicos, empresarios, directores de grandes compañías y otras profesiones de prestigio: ¿están ocupadas en un 70% por personas nacidas en Canarias? Aunque es mucho suponer, supongamos que quienes nacieron en las islas hablan canario, y quienes nacieron fuera hablan peninsular

Quizá, si muchos jóvenes piensan que el peninsular es más prestigioso es sencillamente porque es verdad que es la variante del español que más se habla en Canarias en los entornos prestigiosos. Plantearse qué podríamos hacer para que las personas nacidas en las islas puedan ocupar las posiciones sociales más prestigiosas en igualdad de condiciones y representación que las nacidas fueras excede los objetivos de esta reflexión. Pero, ciertamente, parece que es algo que debemos de esperar, más que de otros, del Gobierno de Canarias. Viendo el andar de la perrita, tampoco me extrañaría leer de aquí a no mucho “El Gobierno de Canarias os desea unas Felices Fiestas y un próspero 2028”. Siempre habrá algún tolete que, por aquello de la “prioridad nacional”, piense que es mejor usar el vosotros, o pronunciar la z, porque eso es típico español, mientras que lo de usar el ustedes, o sesear, es lo que hacemos la práctica totalidad de las personas que hablamos en español.