CRÓNICA
Una isla en vilo por la llegada del Papa: “Va a hablar de no dejar morir a los migrantes, que últimamente es una opción, así que me parece bien”
El Papa no ha llegado aún a Gran Canaria y ya lo está revolucionando todo. No solo la logística física, sino los planos más abstractos: los sentimientos religiosos, el debate sobre qué papel político juega la visita de un líder religioso en un estado aconfesional, la pederastia en el seno de la Iglesia, cuánto dinero público ha costado (25 millones de euros) y cómo afectará a las vidas de los canarios. Todo eso, combinado con cierta emoción a veces desde el fervor (o desde su ausencia), o con pasteles con la cara de León XIV. Con todo, los grupos de Whatsapp están que arden y la gente en la calle tiene mucho que decir.
El corte de la autopista
Juan trabaja en un almacén de una gran cadena de tiendas de la Isla, en el sureste de Gran Canaria, concretamente en Arinaga. Sufre todos los días del año los atascos estructurales de la GC-1 y explica a este periódico cómo afectarán las restricciones por la visita del Papa. “Los camiones no podrán salir a la calle. No podemos ni repartir ni que nos traigan mercancía”, cuenta el trabajador. “Haremos otras funciones en el almacén”, explica. Para Juan, las retenciones en la GC-1, sobre todo cuando regresa cansado de su jornada laboral, son el pan de cada día. Se sonríe ante la opción de teletrabajo que se ha propuesto desde las instituciones y se pregunta cómo podría teletrabajar alguien que carga cajas. Espera que la visita del Pontífice “no genere más problemas de los que pueda solucionar”.
En este sentido, por temor a los problemas en la circulación, a Judith, agricultora, le preocupa que la gente que tenga una cita médica o una operación quirúrgica “no pueda llegar”.
Los taxistas: una hora para llegar al aeropuerto
Alexis es taxista, hace viajes todos los días al aeropuerto de Gran Canaria y, desde este miércoles, ya ha notado cierto “caos”, que atribuye, quizá, a que la Guardia Civil y la Policía Nacional han realizado un simulacro de seguridad desde Jinámar hasta Gando, y que “la gente tiende a frenar y se crea retención”. En su caso personal, dado que su hijo no tiene clases por la suspensión, Alexis se ha cogido el día libre.
“Sé que mi jefe va a trabajar y mi compañero también, que Dios los coja confesados y que el Papa le haga una misa a los taxistas”, bromea.
Asegura que en su gremio “todo el que pueda no trabajará mañana”, para evitar el corte de calles, problemas de circulación y de aparcamiento. Confiesa que si este jueves ve a un potencial cliente con una maleta esperando taxi, no le para, porque no quiere estar una hora para llegar al aeropuerto en un trayecto que normalmente es de 20 o 22 minutos. Alexis vive en Telde y este jueves se queda en casa. “No salgo a ningún sitio para evitar incordio. No lo veo de la manera que lo han querido hacer, y entiendo el fervor de la gente y lo respeto. Sé que, aparte de ser Papa, es Jefe de Estado, pero afecta”.
Las sombras de la institución católica
Alfredo opina con reservas, ya que admite que no está siguiendo la información del evento, pero manifiesta a Canarias Ahora algunas inquietudes. Él es filósofo y se pregunta, por deformación profesional, si “se ha informado con claridad de la vinculación entre Estado aconfesional y el gasto de dinero público que se está haciendo”. Alfredo se pregunta también si “el Papa está comentando el papel de la Iglesia Católica en todos y cada uno de los asesinatos (mujeres, científicos, artistas, ciudadanos de otras culturas y creencias...) cometidos directamente o con los que cooperó a lo largo de la historia, así como su labor en la dictadura militar y católica de Franco, donde se ejecutó, torturó y encarceló a multitud de ciudadanos con el beneplácito de la Iglesia”.
El filósofo no solo se refiere a la connivencia de la Iglesia con la dictadura española, sino también al papel que la institución jugó en la dictadura de Videla, en Argentina o la de Pinochet, en Chile y a este respecto, comenta, con cierta ironía, que tampoco ha seguido “las explicaciones que estará dando sobre la cantidad de violadores que pertenecen a su institución y el papel que la misma ha tenido en el secuestro y venta de menores”.
Gasto público de la visita de Prevost
Ana, autónoma, también hace alusión al gasto del viaje papal a las Islas; aunque viva fuera, “le duele el gasto que se está haciendo por esto en un país aconfesional” y le preocupan los problemas de seguridad derivados de una jornada así. Su tocaya, administrativa de profesión, bromea con cierta ironía: “gracias a la visita del Papa estén limpias las calles”.
Ana vive en el Distrito Centro de la ciudad de Las Palmas, cerca de la Catedral, donde recalará mañana el Pontífice para reunirse con líderes eclesiásticos de la provincia y recibir las llaves de la ciudad capitalina.
Conciliar con el Papa
Uno de los asuntos más polémicos de la previsión del despliegue de esta visita papal es la suspensión de las clases y el consiguiente quebradero de cabeza para aquellos padres y madres que no cuentan con una red familiar o económica para conciliar. Sara cuenta a Canarias Ahora: “Tuve que pedir el día de asuntos propios porque conciliar no se contempla como fuerza mayor, y el teletrabajo lo vinculan a la dificultad de movilidad”.
Pero también Inma, profesora, sufre problemas para conciliar con el cuidado de sus padres, ya que ha rehecido los turnos para el cuidado de sus padres, pues es posible que la cuidadora “no pueda desplazarse”.
Por su parte, Nieves, que también trabaja en Arinaga, pidió el día “de sus vacaciones” para asistir este jueves a la misa que León XIV ofrece en el Estadio de Gran Canaria. “Me hace mucha ilusión”, comenta sobre escuchar la homilía de un papa al que considera “muy culto y preparado”. Asegura que, aunque no hubiese tenido entrada para asistir a la misa, igualmente se hubiera acercado a las inmediaciones del estadio para vivir de cerca lo que suceda. Con el mismo fervor, en una conocida pastelería de la calle Triana de Las Palmas se venden tartaletas con la imagen del Pontífice.
Por su parte, Gerardo, profesor pone el foco en la motivación principal de esta parada del Papa: la ruta migratoria más mortífera del planeta. Cuenta a este periódico que es una buena noticia que el Papa hable en Canarias “de no dejar morir a los inmigrantes, que últimamente es una opción”, y celebra que dé visibilidad a eso“ aunque tenga diferencias en otros aspectos.
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