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Manual para disfrutar el eclipse: los cinco detalles en los que debes fijarte para vivir una experiencia inolvidable

Eclipse total de Sol del 2 de julio de 2019 en Chile a partir de 112 fotografías procesadas.

Antonio Martínez Ron

10 de agosto de 2026 21:25 h

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A pocas horas del gran eclipse total de Sol del miércoles 12 de agosto, conviene tener a mano una breve lista con los detalles que uno no debe perderse para vivir una experiencia plena. Porque, además del espectáculo visual que se producirá en el momento de la totalidad, que se vivirá en torno a las 20:30 h en una larga franja de la mitad norte peninsular, los veteranos en la observación de eclipses recomiendan poner la atención en varios momentos extraordinarios que se producen antes y después y que quedarán para siempre en la memoria de los observadores.

Desde los momentos previos en los que la luz empieza a cambiar paulatinamente hasta el instante en que el Sol vuelva a deslizarse por detrás de las Luna, estos son los cinco momentos claves para vivir el eclipse este miércoles 12 de agosto como merece:

1. La previa: una luz de otro mundo

A partir de las 19:30 horas, en que la Luna empezará a interponerse entre la Tierra y el Sol en las zonas más occidentales de la península, la luz empezará a cambiar paulatinamente. En este mapa puedes consultar el recorrido y visibilidad del eclipse en cada municipio, minuto a minuto. A medida que la ocultación del Sol avance, empezará a apreciarse que la atmósfera está como extraña, con una luz que no hemos visto nunca. Los colores rojos se irán apagando y todo adquirirá un aspecto mortecino e inquietante.

“Empiezan a aparecer las sensaciones un poco raras, porque comienza a faltar luz y todo se vuelve amarillento”, explica Alex Mendiolagoitia, de la Agrupación Astronómica de Madrid, que ha visto diez eclipses por todo el mundo. “Cuando la ocultación es del 70 al 80% hay una carencia de luz bastante grande y todo se vuelve como un poco verdoso. Son sensaciones muy poco habituales para el ser humano”. Cuando la ocultación alcanza el 90 o el 95%, relata, todo a tu alrededor está como carente de vida. “Está como metálico y la temperatura ha bajado bastante. Es una sensación extrañísima”. Un buen consejo es llevar alguna prenda roja o verde para experimentar el efecto Purkinje y ver cómo cambia la percepción de estos colores con la luz.

En esta fase de parcialidad también es posible ver el eclipse de forma indirecta aprovechando un fenómeno óptico conocido como efecto pinhole (o estenopeico): cuando la luz solar atraviesa pequeños orificios, como los que quedan entre las hojas de los árboles, estos actúan como proyectores que muestran lo que está sucediendo en el foco de origen, de modo que decenas de “lunas crecientes” se hacen visibles mientras la Luna va ocultando al Sol. Otro buen consejo es tener a mano una espumadera o un colador de pasta para jugar con las sombras.

2. El viento y los sonidos de la naturaleza

A medida que avanza la ocultación se produce un cambio meteorológico: es común que el viento cambie de dirección y sople una brisa fresca, que se produce debido a los pequeños cambios locales de presión atmosférica que provoca el eclipse. “El aire junto al suelo tiende a moverse de zonas donde la presión es un poco más alta a donde se produce una pequeña bajada y el resultado es ese viento flojo pero perceptible”, explica José Miguel Viñas, meteorólogo de Meteored. También se produce una notable bajada de temperatura, aunque en este eclipse, por sus características (Sol bajo), no va a ser muy acusada, seguramente de unos 2 o 3 ºC, adelanta el experto

En el eclipse total de marzo de 2015, en las Islas Faroe, todos los perros de la ciudad, que estaban en silencio, se pusieron a aullar a la vez

Ángel Gómez Roldán Director de la revista Astronomía

En esos minutos conviene estar pendientes de lo que suena a nuestro alrededor porque la reacción de los animales ante la sorpresiva bajada de la luminosidad es también espectacular: las aves diurnas se callan y regresan a sus nidos, mientras que los animales nocturnos como grillos o murciélagos salen y comienzan su “concierto”. Atentos, también, a la reacción de las mascotas. “En el eclipse total de marzo de 2015, en las Islas Faroe, fue estremecedor escuchar cómo todos los perros de la ciudad, que estaban en silencio, se pusieron a aullar a la vez durante los minutos que duró el evento”, relata Ángel Gómez Roldán, director de la revista Astronomía, con nueve eclipses total de Sol a sus espaldas. “Cuando volvió la luz, se callaron. Una pasada”.

3. Un espectáculo de luz: anillos, perlas y diamantes

Unos segundos antes de la totalidad se desencadenan varios fenómenos ópticos muy seguidos que podemos observar si no perdemos detalle. En primer lugar, las “serpientes solares”, o “sombras volantes”, una perturbación atmosférica antes y después de la totalidad que proyecta una serie de bandas oscuras sobre el terreno (no se ven mirando al Sol, sino en el paisaje o sobre nuestro cuerpo). “Son bastante difíciles de ver porque son muy sutiles y duran muy poco tiempo, unos 20 o 30 segundos a lo sumo”, señala Gómez Roldán. “Yo solo las he visto débilmente un par de veces”.

Doble anillo de diamantes durante un eclipse solar total.

A continuación, y justo antes de la totalidad, es posible ver las llamadas “perlas de Baily”, una serie de puntos brillantes de luz que aparecen alrededor del contorno de la Luna —cuando los últimos rayos de luz se filtran a través de sus valles y montañas—, que parece un collar de perlas resplandecientes. Y justo antes de que el cielo se vuelva negro aparece un halo muy fino alrededor de la luna con un punto de fulguración, como un “anillo de diamante”.

“Son fenómenos que van completamente seguidos uno detrás del otro y duran de 3 a 5 segundos”, advierte Gómez Roldán. “Mi recomendación es que cuando, mirando con las gafas de eclipse, ya apenas distingas un fino haz de luz, te las quites para ver las perlas y el anillo de diamantes”, describe. “Ese momento previo a que aparezca la corona en todo su esplendor te pone la carne de gallina. El instante en el que se apaga el anillo de diamantes es como si apagases el Sol con un interruptor, así de brusco”.

4. La oscuridad total y el ocaso 360 grados

En torno a las 20:30 horas, dependiendo de la ubicación, se vivirá el apagón total, con una duración máxima de 1 minuto y 42 segundos en los mejores puntos, y se manifestará con todos su esplendor la corona solar. Este halo brillante y filamentoso que emerge tras la Luna no es otra cosa que la atmósfera exterior del Sol, que se extiende por millones de kilómetros. Según Eva Villaver, subdirectora del Instituto Astrofísico de Canarias (IAC), este momento produce escalofríos si tomas perspectiva. “El Sol no es una esfera que emite energía y que se acaba, sino que está conectada con nosotros a través de ese viento que es la corona. Ver que es más grande de lo que se ve normalmente y que vivimos dentro de su esfera de influencia, eso es a mí lo que más me me toca”.

Perlas de Baily durante el eclipse total de sol en 2019 en Vicuña, Chile.

“De pronto aparece ese halo plateado que es la corona solar y se hace una oscuridad que es como esa noche americana que usaban para rodar las películas antiguamente”, relata Alex Mendiolagoitia. “Ves las estrellas más brillantes. Ves Mercurio, Venus. La temperatura se ha desplomado varios grados. Y, si eres capaz de apartar la mirada, ves que en los horizontes a tu alrededor, 360 grados tienen los colores del anochecer, lo cual es otra vez una sensación completamente inusual. Es el mayor espectáculo de la naturaleza”.

El Sol no se acaba en en en el Sol. Está conectado con nosotros a través de ese viento que es la corona

Eva Villaver Subdirectora del Instituto Astrofísico de Canarias (IAC),

“Cuando llega la totalidad, experimentarás emociones y asombro ante la indescriptible belleza del fenómeno”, asegura Gómez Roldán. “Percibirás como un agujero en el cielo el disco perfecto de la Luna con la negrura más negra imaginable, rodeado de la brillante y perlada atmósfera del Sol, la efímera corona, imposible de observar en ningún otro momento, unos cambios de luz ambiental únicos, la desacostumbrada presencia de las estrellas más brillantes y los planetas durante el día, la oscuridad del crepúsculo, y una brisa extraña en el aire”.

5. La dimensión cósmica y humana

Una vez que detectes el más mínimo destello brillante, es la señal de que la totalidad ha terminado y debes ponerte de nuevo las gafas de protección para evitar daños oculares. Pero el espectáculo no ha terminado. Aunque el momento más emocionante es ver la totalidad, la corona, reconoce Josep Masalles, el astrofísico catalán que ha vivido 43 eclipses, la reaparición del Sol es otra gran experiencia. “Es un instante visceral, animal, de vuelta a la vida”, describe. “¡Que se marche el Sol no es poca cosa! Imagínate si no supiéramos por qué se va. El primer rayo de luz que se ve es muy impactante, yo sigo sintiendo alivio”.

El primer rayo de luz que se ve es muy impactante, yo sigo sintiendo alivio

Josep Masalles El astrofísico catalán que ha vivido 43 eclipses

En ese instante, el retorno de la luz será como una catarsis que permitirá revisar mentalmente lo que acabas de vivir. Las personas que estaban a tu alrededor han gritado o llorado de emoción y de pronto, al mirarlos, reconocerás el poder de la experiencia colectiva, el de ser todo un país mirando el cielo a la vez. “Hay ocasiones como esta que nos conectan de manera especial con otras personas y nos hacen sentir parte de la humanidad”, dice Eva Villaver.

“Mucha gente grita, se queda sin aliento y, a menudo, llora involuntariamente ante esta asombrosa visión”, resume Gómez Roldán. “Estás sintiendo directamente la imagen cósmica de la Tierra, la Luna y el Sol perfectamente alineados, gracias a una maravillosa y única perspectiva: el único momento en el que estarás bajo la sombra de la Luna”. Según quienes lo han vivido, nunca antes habrás tenido esa sensación de profundidad respecto al propio sistema solar, y la sensación puede ser adictiva. “Empezarás a pensar en ese momento en el siguiente eclipse del año que viene y en todos los demás”, comenta Mendiolagoitia.

Mientras regresa poco a poco la luz, el Sol reaparecerá en el horizonte, a punto de ser tragado por la rotación terrestre, pero ese ocaso no será como los demás. Si todo sale bien, y no lo estropean las nubes, será uno de los momentos más especiales que has vivido nunca.

6. Bola extra: noche de Perseidas

Cuando el Sol se haya puesto y el eclipse haya terminado, el espectáculo continuará en el cielo. La noche del 12 de agosto coincidirá con la lluvia de estrellas de las Perseidas, uno de los enjambres de meteoros más populares del año, originado por los restos del cometa Swift-Tuttle que la Tierra atraviesa cada verano. Aunque su máximo se espera unas horas después, esa noche se podrán observar numerosas estrellas fugaces cruzando el firmamento, convirtiendo la jornada en una de las más extraordinarias para los aficionados a la astronomía.

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