Salvemos las polillas del Parlamento
Son preguntas que el pueblo tiene derecho a saber. La Mesa del Parlamento canario conoció el jueves un informe técnico que reconoce la existencia de una plaga de termitas, cucarachas, polillas y ratones que está afectando al techo, los cuadros y las vigas del edificio. Creo que ese informe no puede convertirse en secreto de Estado como los retretes presidenciales. Exijo que nos cuenten si el edificio del Parlamento se está cayendo, me gustaría saber si la llamada casa de todos los canarios está sufriendo el paso del tiempo, la visita del huracán Delta o simplemente sus estructuras se caen de la vergüenza que sienten por las cosas que allí se han aprobado en los últimos años y las leyes ciudadanas que se han pisoteado.
Tengo derecho a hablar con sus señorías las cucarachas, sus excelencias las polillas, con los excelentísimos ratones que habitan el número 5 de la calle Teobaldo Power, quiero saber si trabajan todo el año, o también descansan cuatro meses como los sesenta parlamentarios ultraperiféricos. Pido públicamente a Castro Cordobez que me deje entrevistar a los ratones, quiero saber si la misma jornada que la Junta de Portavoces decidió aprobar una subida de sueldo para todos los diputados y diputadas, con nocturnidad y alevosía reconocida por el presidente del Parlamento, quiero saber si también ese día se ordenó que aumentara la ración de queso que devoran los ratones cuando sus señorías abandonan la cámara autonómica.
No sé si Nicolás Estévanez vivió una experiencia similar con las polillas en el Congreso de los Diputados cuando fue ministro en la Primera República Española. Estévanez escribió un artículo titulado “Conforme” donde decía: “La polilla, tan pequeña, diminuta, despreciable, acaba con los muebles, con los árboles, con los edificios, no ciertamente un día, pero acaba con ellos. (?) Todas las leyes humanas son obra del egoísmo, cuando no de la perversidad. Morirán los legisladores, perecerán las leyes, sucumbirán los Estados, será disuelta la sociedad actual con sus artificios y convencionalismos. Sólo sobrevivirán a las catástrofes dos entidades paralelas, que desempeñarán análogas funciones en la economía del Universo, la humanidad y la polilla”.
Me gustaría que se cumpliera el texto de Nicolás Estévanez . Me reconforta saber que las polillas del Parlamento van a sobrevivir, que se puedan comer el Boletín Oficial de la cámara autonómica, las páginas que recogen las golfas conclusiones de la comisión del caso eólico, el acta del pleno donde se pidió a la armada española que blinde nuestras costas y que apunte con sus cañones a las barquillas en las que vienen los hermanos africanos, el acta de los plenos que rechazaron debatir la iniciativa popular de 55.000 ciudadanos para salvar Granadilla, la iniciativa ciudadana firmada por 45.000 canarios por un desarrollo sostenible, los versos groseros de Pérez-Camacho,? Hay tantas cosas que las polillas se podrían comer que propongo una iniciativa popular para salvar las polillas que habitan el Parlamento canario.
Juan GarcÃa Luján