Tenerife, municipio único
Mucho se hablará en los próximos meses sobre la necesaria reorganización administrativa que se llevará a cabo en nuestro país, con el fin de evitar duplicidades y gastos innecesarios. Sin embargo, además de los motivos económicos, ya de por sí importantes en los tiempos que corren, existen otros que tienen que ver con la modernización, la racionalidad y la eficiencia.
La idea inicial de suprimir municipios pequeños, tal y como se plantea en Italia, además de injusta, supone generar conflictos innecesarios, por la lógica resistencia de todos aquellos amenazados con desaparecer y pasar a ser un simple recuerdo en los libros de historia.
Por otra parte, resulta absurdo mantener, en el caso de la isla de Tenerife, nada menos que 31 municipios en un territorio tan escaso, cada uno de ellos con su estructura política y administrativa, a lo que habría que añadir las propias del Cabildo Insular, los órganos de gestión de los Espacios Naturales Protegidos y otras.
En la actualidad, la isla de Tenerife posee algo más de 800.000 habitantes. Considerando que los mayores municipios de España (excluyendo Madrid y Barcelona) como son Valencia, Sevilla o Zaragoza, se sitúan ligeramente por debajo de la población de la isla, y disponen todos ellos de tan sólo una estructura político-administrativa que los gestione adecuadamente, cabe plantearse seriamente la posibilidad de que algún día podamos concentrar la gestión administrativa de los actuales 31 municipios de Tenerife, en un sólo órgano, cuya titularidad, lógicamente, sería asumida por el Cabildo insular de Tenerife.
De esta manera, los servicios comunes se gestionarían de forma unificada, al tiempo que se mantienen los límites territoriales y la identidad histórica de los municipios, con órganos similares a las actuales Tenencias de Alcaldía, encargadas de gestionar los servicios más cercanos al ciudadano.
Por último, hay que destacar que con el nuevo modelo organizativo unificado, obtendríamos infinidad de ventajas para isla en su conjunto, beneficiándose en el reparto de los presupuestos estatales, además de aumentar su protagonismo y consideración a todos los niveles.