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La alcaldesa de Mogán, del “no necesito la política para vivir” a quejarse porque cobra “como un recepcionista de hotel”

Iván Suárez

Las Palmas de Gran Canaria —

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Onalia Bueno considera que cobra poco para lo que hace por su municipio. A la alcaldesa de Mogán, ahora de nuevo en la órbita del PP, partido del que fue expulsada en 2007 tras el estallido del caso Góndola, le parecen insuficientes los 65.802,15 euros que percibe como sueldo bruto anual. Es la cifra máxima prevista en la Ley de Bases de Régimen Local para los regidores de municipios de entre 20.001 y 50.000 habitantes. Mogán tiene 21.172 personas empadronadas, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). 

“Cobro netos 3.100 euros al mes, como un recepcionista de un hotel de cuatro estrellas, y tengo una dedicación 365 días al año y 24 horas”, manifestó recientemente Bueno en una distendida entrevista en el podcast Helado Oscuro que ha tenido amplia repercusión en redes sociales en los últimos días.  

En esa charla, la alcaldesa de Mogán opina que los políticos deberían percibir, además de su sueldo, un plus por objetivos alcanzados, como “cualquier directivo de una empresa privada”. “Yo arrollaría a cualquier otro en mis condiciones”, sostiene la regidora, que alardea de haber convertido a Mogán en un municipio envidiado, en un “espejo” para otros. 

“No me parece justo por el tiempo dedicado”, añade Bueno en relación con sus emolumentos y la dedicación al puesto, que compara con los de un diputado del Parlamento Europeo, “que gana 12.000 o 13.000 euros al mes y no sirve para nada”. 

Siete años atrás, sin embargo, la ya entonces alcaldesa de Mogán mantenía otro discurso. “No necesito los 2.700 euros que gano en el Ayuntamiento, porque eso lo gano yo con cuatro alquileres”, llegó a espetar a la oposición en un pleno municipal celebrado a finales de marzo de 2019, en las postrimerías de su primer mandato. “Estoy aquí por vocación y por hacer servicio público. Yo no necesito la política para vivir”, dijo entonces. 

Bueno pronunció esas palabras en un pleno que debatía sobre la compatibilidad de su cargo de alcaldesa con su actividad como administradora de la empresa privada Ernesto Fernández Morales, dedicada al alquiler de bienes inmobiliarios. Durante esa sesión, la regidora justificó los movimientos de la sociedad -que en 2017 había registrado un incremento de capital de 120.000 euros- sosteniendo que esos fondos procedían de una donación de terrenos realizada por su padre, Guillermo Bueno, que también fue alcalde. 

La oposición (NC y el PP) denunció entonces que esas rentas inmobiliarias no figuraban en las declaraciones patrimoniales obligatorias de la alcaldesa, que apenas tres meses después (junio de 2019) dimitió como administradora única de la sociedad y cedió la representación formal a su padre. Bueno, no obstante, sigue siendo apoderada y ostentando el 100% de las acciones de esa mercantil, con intereses en el municipio.

A pesar de ese discurso que apela a la vocación y el servicio público y un aparente desinterés por sus condiciones económicas, la trayectoria de Bueno refleja que siempre ha cobrado el máximo legal para alcaldes y alcaldesas de municipios de su tramo poblacional. En los dos primeros mandatos, su retribución rondaba los 53.000 euros brutos anuales. En aquel momento, Mogán tenía menos de 20.000 habitantes y, por tanto, se situaba en un tramo inferior. En 2023, ya los había superado. Y la regidora no desaprovechó la ocasión. Tras volver a ganar las elecciones por mayoría absoluta, llevó al primer pleno del nuevo mandato una subida de cerca de 11.000 euros, hasta los 63.888,61 euros. 

A finales de diciembre de 2024 se aplicó un nuevo incremento que situó su nómina anual hasta los actuales 65.802,15 euros. La alcaldesa de Mogán también ha endosado a las arcas municipales 40.000 euros de su defensa en el caso Góndola, del que fue absuelta. También estuvo investigada por una presunta trama de compra de votos por correo en las elecciones de 2015 y 2019. El juez archivó esa causa en 2022 por prescripción de los hechos en un caso y por falta de indicios en el otro. 

Hay otro dato sobre el sueldo de Bueno que no ha pasado desapercibido en las redes. La alcaldesa de Mogán comparó sus ingresos mensuales netos con los de “un recepcionista de hotel de cuatro estrellas”. No es cierto. El convenio de hostelería de la provincia de Las Palmas fija para este perfil profesional un sueldo base de entre 1.600 y 1.700 euros brutos al mes en 14 pagas, sin contar antigüedad y pluses. En total, unos 23.000 euros al año. 

“Vox no tiene cuernos ni rabo”

En la entrevista en el podcast Helado Oscuro, Bueno se definió como una alcaldesa “distinta” que hace que su municipio “progrese continuamente”. “Muchos (alcaldes) tienen horario de funcionario y a las dos están cogiendo la bici. A mí me faltan horas del día. Me apunté al gimnasio con un colega y tuve que dejarlo, ahora tengo una bici estática y pesas”, afirma Bueno. Y añade: “No me quejo, porque sarna con gusto no pica”. 

Bueno ha contado que empezó a estudiar la carrera de Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad de Deusto, en Bilbao, donde coincidió con el actual líder de Vox, Santiago Abascal, que entonces militaba en las Nuevas Generaciones del PP. “Estaba rodeado de escoltas. Éramos unos 60 en clase. Nosotras (ella y sus amigas) nos sentábamos atrás y él en medio. Había abertzales, kale borroka, y (Abascal) siempre tuvo los huevos necesarios para enfrentarse a ellos. Y eso es de valorar (...) Para mí eso no es extrema derecha, tienes que enfrentarte a una sociedad polarizada donde tu vida corre peligro”, ha señalado. 

“A Vox no hay que tenerle miedo. Son gente normal, que cree en sus cosas, que hay gente que los apoya, que no tienen cuernos ni rabo”, sostiene la alcaldesa de Mogán, que en cambio se refiere a los partidos a la izquierda del PSOE como “los chiflados de extrema izquierda” o “los comunistas” y que considera que los municipios “no tienen ideología”. 

Bueno asegura identificarse con “el PSOE de Felipe González”, con el que, a su juicio, España “empezó a despegar”. Al actual, liderado por Pedro Sánchez, lo acusa de “polarizar, de que la gente sea más inculta al hablar de política” y de “clientelismo político” por implantar “el sistema de paguitas”. “No te puedo mantener que estés con los huevos echados en tu casa años porque tienes el Ingreso Mínimo Vital. Tienes manos y piernas para trabajar en lo que quieras o puedas”, ha dicho la controvertida regidora sureña, obviando que, según la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AiRef), el IMV llega a menos de la mitad de los hogares que lo necesita. 

En cambio, Bueno prefiere hablar de familias que, según ella, viven de las pagas mientras tienen en casa “un Iphone y una tablet”, pagan con una “tarjeta revolving” y hacen “alguna chapuza” para complementar. La alcaldesa contrapone ese modelo al de quien “se levanta, se sacrifica y al final del día tiene la satisfacción de haber hecho bien su trabajo”. 

De CC y Primero Canarias al PP 

La alcaldesa concurrirá a las elecciones locales y autonómicas de mayo de 2027 con una marca propia, Bueno para Gran Canaria, en alianza con el PP. Repetirá como candidata a la Alcaldía de Mogán e irá de número dos en la lista de los populares al Cabildo. 

“Quiero crecer políticamente. Por eso me alineo con el PP”, partido del que fue expulsada en 2007 tras su imputación en el caso Góndola de presunta corrupción. Bueno dice tener una “ambición medida” y que está lista para una eventual candidatura futura a presidir del Gobierno de Canarias. “Me encantaría, estoy preparada, pero ahora no toca”. 

Con su regreso al PP, la alcaldesa de Mogán ha dejado atrás su etapa de aliada de Coalición Canaria (CC) y sus escarceos con Primero Canarias, el partido surgido de una escisión de Nueva Canarias (NC) que encabezan Teodoro Sosa y Óscar Hernández. 

Según Bueno, desde 2016 ha mantenido “una relación especial” con Fernando Clavijo (CC), a quien califica como “el mejor presidente de la historia de Canarias”. La regidora llegó a integrarse en la estructura orgánica de la formación nacionalista, como secretaria de Políticas Municipales. Sin embargo, según ha relatado, ese vínculo se fracturó cuando la dirección de CC priorizó el entendimiento con Primero Canarias. “Me lo tomé mal porque la lealtad para mí es importante (...) Ya le dije (a Clavijo) que nos veríamos en mayo de 2027, a ver si su apuesta fue un éxito o un fracaso”. 

Bueno ha contado que mantuvo conversaciones con el alcalde de Gáldar para participar en una alianza municipalista en Gran Canaria. Veía con buenos ojos que Teodoro Sosa fuera el candidato al Cabildo de Gran Canaria. Sin embargo, atribuye a Óscar Hernández, su homólogo en Agüimes, el veto a su incorporación a Primero Canarias. “Creen que soy un peligro como líder. No quieren a nadie, y menos a una mujer, que les pueda hacer sombra”, sostiene para explicar por qué no fraguó esa relación.