La cara oculta del tercer carril de la TF-5 en Guamasa: decenas de árboles y palmeras, en riesgo de desaparecer
Lleva siendo una preocupación, un sufrimiento casi diario (sobre todo desde que comienzan las clases de la Universidad lagunera y otros centros) y uno de los asuntos con más promesas políticas, plazos incumplidos y polémicas desde mediados de los años 90. Desde entonces, las colas en la autopista del norte de Tenerife (TF-5) en sentido a La Laguna y Santa Cruz demostraron que eso no era normal (más de una hora y media y hasta dos horas para llegar a la capital, casi el doble que si se viene en barco desde Agaete, en Gran Canaria). Estaba claro que algo se había planificado mal o no se había programado y que se debía reaccionar, aunque han pasado tres décadas y el propio vicepresidente del Cabildo de Tenerife, Lope Afonso (PP), reconoce que tarda una hora y media desde Puerto de la Cruz hasta Santa Cruz.
En este tiempo, se ejecutó la célebre (y no menos polémica) vía de ronda lagunera en los 90, la circunvalación hacia el sur (Añaza) desde las grandes superficies de La Laguna, se hicieron algunas mejoras en enlaces, se probó con desvíos variados y se plantearon numerosas soluciones (trenes y hasta vías elevadas por la mediana), con la pasarela del Padre Anchieta (en el corazón de Aguere) como último paso. Obras y proyectos cuando la congestión ya se da también en muchos momentos en el otro sentido, hacia el Valle de La Orotava (lo del mediodía es cada vez más recurrente y lo de los viernes, otra tortura).
Ahora, el Cabildo de Tenerife se muestra exultante porque, “al fin” (expresión del propio gobierno insular), la Consejería regional de Obras Públicas, Vivienda y Movilidad ha adjudicado definitivamente las obras del tercer carril de la TF-5 entre Guamasa y el aeropuerto del Norte, en sentido Santa Cruz, unos trabajos que desarrollará una unión temporal de empresas (UTE) formada por Ferrovial Construcción y Asyota Asfaltos y Obras por 58,18 millones de euros. Sin duda, un salto considerable para intentar aliviar un poco las colas y, por tanto, algo muy anhelado y aplaudido por muchos tinerfeños, aunque ni mucho menos una fórmula mágica y definitiva. Eso sí, tiene una cara oculta que, de momento, la Consejería de la Comunidad no aclara del todo: los árboles a eliminar o trasplantar situados junto al carril más lento actual de la TF-5 en ese sentido.
En respuesta a Canarias Ahora, la Consejería indica que “las medidas contempladas en el Estudio de Impacto Ambiental, contemplado a su vez en el proyecto de construcción, fueron avaladas por la propia Declaración de Impacto Ambiental. En el caso de las palmeras, se contempla análisis de los ejemplares, posible detección de picudo y trasplante.
La Consejería, sin embargo, no precisa el número de ejemplares a analizar y reubicar (o eliminar), aunque, si se cuentan en los planos existentes, superan los 120, y no solo se trata de palmeras, que sí que suponen la mayoría, pues también hay en ese tramo (paralelo a la vía de Guamasa y Cruz Chica, la que lleva a Agua García y El Ortigal), eucaliptos y otras especies de árboles y arbustos.
Expropiaciones de viviendas e instalaciones de empresas
Aunque la intención pasa por trasplantar el mayor número, se trata, por tanto, de una nueva eliminación de vegetación por más asfalto, por mucho que se aporten luego nuevos ejemplares con el proyecto, de momento tampoco cuantificados o difundidos a este periódico. Además, la intervención requiere diversas expropiaciones de viviendas e instalaciones de empresas en activo o no. Concretamente, de la compañía Explotaciones Industriales Los Rodeos se expropiará un almacén de unos mil metros cuadrados, un suelo urbano de 370 metros sin edificar, una edificación residencial de 204, otro almacén de 63 y otro terreno no edificado de 477 metros. Además, a AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) se le comprarán 5.737 metros (de “características especiales”) y a los herederos de García González una edificación residencial de 114 metros.
El futuro de estas palmeras y otros árboles (claramente más de un centenar, y algunos en el otro sentido de la TF-5) recuerda un poco la situación actual con la carretera que baja al paraje protegido de El Rincón, en La Orotava. En este caso, se trata de una carretera insular cuyo asfalto se pretende reformar, pero con un proyecto que incluía la eliminación y trasplante de hasta 85 palmeras de unos 40 o 50 años (incluso más) porque los técnicos entienden que sus raíces suponen un riesgo para la calzada. Tras la publicación en Canarias Ahora de esta iniciativa, el gobierno orotavense (CC), que se opone de forma radical (al menos es lo que traslada), acordó con el Cabildo tinerfeño frenar la iniciativa y buscar una alternativa que permita dejar las palmeras en su lugar de siempre.
Este proyecto ha despertado un gran rechazo en colectivos y particulares. De hecho, y pese a ese supuesto reculamiento, entidades como la Coordinadora Ecologista El Rincón, grupos políticos como Asamblea por La Orotava, plataformas como Chira-Soria, arquitectas y otros particulares presentaron numerosas alegaciones antes del cierre del plazo porque no se creen el replanteamiento anunciado y porque, en definitiva, la intención de eliminar estas 85 palmeras sigue presente en un proyecto publicado en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP).