Fundación MAPFRE Canarias forma a personas que trabajan con menores para que les ayuden a fortalecer su autoestima

Fundación MAPFRE Canarias impulsa formaciones especializadas para personas que trabajan con niños o adolestes con el objetivo de que estas sepan cómo fortalecer el bienestar emocional de los menores y minimizar así el riesgo de sufrir de depresión o ansiedad en la edad adulta

Una de esas formaciones es el reciente curso Recursos para trabajar la autoestima en adolescentes, que fue impartido por la psicóloga Xènia Moliner, de la Fundació Pere Tarrés.

Según el informe The World Health Report 2001 - Mental Health: New Understanding, New Hope, sobre trastornos mentales en la infancia y adolescencia, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mitad de estos problemas mentales comienzan antes de los 14 años, y la promoción de la salud emocional y el apoyo temprano son esenciales para prevenir problemas graves a largo plazo.

La psicóloga Xènia Moliner apuesta por formar a quienes trabajan con jóvenes para fortalecer su bienestar emocional. La autoestima, entendida como la percepción que tenemos de nuestro propio valor, es uno de los pilares fundamentales para una buena salud mental. En la adolescencia —una etapa marcada por la construcción de la identidad, la búsqueda de pertenencia y los primeros grandes desafíos personales— trabajar la autoestima no es solo importante: es imprescindible.

Este ha sido el objetivo de este curso en el que Moliner nos ha ofrecido pautas para identificar las señales de alerta ante una autoestima dañada, y estrategias para que familias y profesionales pueden acompañar de forma más eficaz a los adolescentes.

“La autoestima, la identidad y la comunicación están profundamente conectadas en la adolescencia” 

Moliner ha profundizado durante este curso, que se ha celebrado en las sedes de la Fundación MAPFRE Canarias en Gran Canaria y Tenerife, en estos tres aspectos fundamentales en la adolescencia ya que, en su opinión, es en esta etapa vital cuando se construyen los cimientos de la personalidad: “Es cuando se conforma la identidad, que va a ser la base de nuestras decisiones y de nuestra manera de estar en el mundo. Por eso es tan clave contar con buenos anclajes en esta etapa”, explica.

Indicadores para detectar una baja autoestima

Existen múltiples señales que pueden alertar de problemas de autoestima: desde comentarios que revelan una baja percepción de competencia personal, hasta aislamiento social o cambios emocionales.

“Un adolescente con baja autoestima puede presentar irritabilidad, retraimiento, o evitar actividades grupales por sentirse insuficiente”, señala Moliner.

Dinámicas prácticas para fomentar el autoconocimiento

Durante se han propuesto herramientas prácticas adaptables a distintos contextos. Una de ellas es la técnica de las frases incompletas, que ayuda al adolescente a explorar su mundo interno.

“Frases como ‘los demás no creen que yo…’ o ‘una madre debería…’ sirven para activar la reflexión y facilitar la expresión emocional”

Unas dinámicas, que permiten flexibilizar el abordaje educativo y emocional, ajustándolo a las realidades de cada joven y cada profesional.

El papel de las familias: menos órdenes, más escucha

Uno de los aspectos en lo que ha hecho hincapié Xènia Moliner es en el rol fundamental que juegan las familias: “Escuchar con atención y compartir genuinamente experiencias personales fortalece el vínculo. No se trata solo de dar órdenes o moralinas, sino de dialogar y valorar sus opiniones”.

Formar a quienes acompañan es vital 

Para Moliner este tipo de formaciones no solo provee de recursos técnicos a los profesionales, también refuerza su seguridad y comprensión de hacia el mundo adolescente. Un proceso en el que la “escucha activa” y el “interés genuino” deben primar por encima de cualquier recurso técnico. Solo así, afirma, los recursos y herramientas pedagógicas podrán tener verdadero efecto