Cáritas alerta: la vivienda se ha convertido en un “derecho 'fake'” en Canarias
Canarias es la comunidad con la tasa de exclusión más alta del Estado, que afecta a una de cada cuatro personas (25’5%), incidiendo de forma más severa en el 9,2% de la población, según el informe realizado para Cáritas por la Fundación Foessa, que constata “con contundencia que no fallan las personas, falla el sistema”, siendo el principal problema la vivienda y el empleo, y que este último ya “no es protección suficiente”.
El estudio, elaborado con la participación de 180 investigadores de 51 universidades, analiza la evolución de los niveles de integración y exclusión social de una muestra de casi 12.300 hogares, de los cuales 613 son canarios con representación de todas las islas.
Las conclusiones, presentadas este lunes por Thomas Ubrich, miembro del Comité Técnico de la Fundación Foessa, en un acto en el que también han intervenido José Mazuelos, obispo de la Diócesis de Canarias; Eloy Alberto Santiago, obispo de la Diócesis Nivariense; Juan Rognoni, director de Cáritas Diocesana de Tenerife; y Gonzalo Marrero, director de Cáritas Diocesana de Canarias, señalan que, a pesar de una mejora económica y social, “la exclusión persiste y se intensifica como un problema estructural que afecta de manera cronificada a más de 560.000 personas”.
La vivienda y el empleo son las principales claves de la exclusión. La vivienda es hoy el epicentro de la desigualdad en Canarias, un “derecho fake”. El impacto ya es estructural; el sobreesfuerzo en vivienda y suministros empuja a más de 122.000 hogares por debajo de la pobreza severa, y se cronifican situaciones de precariedad residencial; 218.000 personas viven en vivienda insegura y 342.000 en vivienda inadecuada.
Junto a la vivienda, el empleo es el segundo gran factor que empuja a la exclusión social en Canarias. Thomas Ubrich señala una paradoja: se trabaja más, pero disponer de un empleo ya no garantiza estabilidad. El mercado laboral ha mejorado: entre 2018 y 2024 el paro baja seis puntos hasta el 14%.
Canarias continúa encabezando la tasa de paro más alta del Estado.
El informe indica que, en este período, los sueldos no han ganado poder real. El aumento salarial “prácticamente desaparece” por la inflación (en torno al +2,2% en términos reales).
Además, el salario medio en Canarias sigue un 14% por debajo de la media estatal. Con la vivienda cada vez más cara, esa debilidad salarial reduce mucho la capacidad del empleo como “protección”.
En esta tesitura, las medidas de garantía tampoco sirven de escudo a los más vulnerables pues en Canarias el Ingreso Mínimo vital solo alcanza a una de cada tres personas en situación de pobreza severa, una cobertura muy inferior a la media estatal.
Otro factor que el informe identifica como “una herida profunda” es el deterioro de las relaciones sociales. En Canarias se está consolidando una estructura relacional cada vez más desigual y erosionada que, en muchos casos, rompe el sostén cotidiano y aísla a quienes más lo necesitan.
Los problemas de convivencia y al aislamiento social afectan ya a más de 114 mil personas (13,4%). El conflicto y la soledad se multiplican por tres (17%) allí donde las condiciones de vida ya son más frágiles.
Por otro lado, Ubrich dice que la salud se ha convertido “en uno de los espejos más claros de la desigualdad social en Canarias”. Uno de cada cinco hogares (22% - 188.000 hogares) sufre exclusión vinculada a la salud en un modelo que funciona a doble velocidad.
Mientras el 24% de la población reconoce haber tenido que recurrir a servicios privados por las listas de espera o dificultades en la sanidad pública, el acceso a esos seguros privados es profundamente desigual. El uso del sistema público ha caído cuatro puntos desde 2018.
La exclusión afecta en especial a determinados colectivos, de forma que casi la mitad (48 %) de las personas con nacionalidad extranjera la sufre, así como los niños, con uno de cada tres afectados (34 %) frente al 17,5% de personas mayores de 65 años.
La exclusión en Canarias también tiene rostro de mujer. La exclusión afecta con mayor intensidad a quienes viven en hogares encabezados por mujeres (30% respecto al 22% de los hogares encabezados por hombres). A la brecha de ingresos se suman la precariedad laboral, la carga de los cuidados de hijos y mayores y también las dificultades de acceso a la vivienda.
Ante esta situación, Ubrich destaca que las soluciones y alternativas no pueden limitarse a ayudas paliativas individuales o puntuales, sino que deben orientarse a la regulación del mercado de la vivienda y el empleo, que actúan como motores de la desigualdad en Canarias.
En este sentido, el desafío que propone el Informe Foessa y Cáritas es “construir un nuevo pacto social que ponga a las personas en el centro y refuerce el Estado del Bienestar”.
Según Thomas Ubrich, “eso sólo se logrará con una sociedad civil activa, unas instituciones públicas fuertes y una clase política valiente y comprometida capaz de construir consensos a la altura de los desafíos que enfrentamos para que nadie se quede atrás en Canarias”, conlcluye.
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