Análisis
Quinto intento de enfangar a Ángel Víctor Torres
Empezaron intentándolo con el caso mascarillas, ya saben, la compra masiva de material sanitario con motivo de la pandemia. Pero los tribunales no encontraron nada recprochable en la gestión de Ángel Víctor Torres como presidente del Gobierno de Canarias durante la pandemia y desmontaron todas las acusaciones e insidias lanzadas por ese charlatán adscrito a la Fiscalía Anticorrupción que se llama Víctor de Aldama.
Luego, el mismo hablamierda continuó lanzando el infundio de que el mismo alquiló un piso en la calle de Atocha para que el hoy ministro de Política Territorial y Memoria Democrática se citara con mujeres en situación de prostitución. Torres tuvo que demostrar con tarjetas de embarque y certificaciones de las compañías aéreas que en los momentos en los que De Aldama lo situaba en Madrid con los pantalones en los tobillos, él estaba en su casa, en Valleseco, Gran Canaria.
El escándalo llegó a tal punto que uno de esos medios mesetarios de la derecha llegó a mandar a un propio a Gran Canaria a preguntar a los vecinos de Torres en Arucas y en Valleseco a ver si alguien le podía confirmar, aunque fuera de refilón, que es un putero. El enviado especial (mira tú para qué cosas se gastan el dinero) se marchó de aquí con el rabo entre las patas.
A continuación nos contaron los mismos periódicos de la ultraderecha que le compran todas las historias a De Aldama que, siendo presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres maniobró con el gobierno bolivariano de Venezuela para ayudar al narcorégimen a montar una refinería petrolífera en la isla de Tenerife, la misma que ha desmantelado la única instalación de este tipo que ha existido en el Archipiélago en el momento de mayor penetración de renovables. De Aldama maneja antecedentes porque estaba por los alrededores del viaje de Delcy Rodríguez a España, aquel que gestionó como pudo el tal Ábalos, y le resultaba fácil montar una película alrededor de aquellos acontecimientos, una película que sirva al fiscal Luzón para montarle más escandaleras al Gobierno de Sánchez.
En diciembre de 2024, la misma prensa distribuyó por primera vez el bulo de que, siendo presidente de Canarias, Torres influyó para que se le adjudicara un contrato por más de seis millones de euros al empresario Luis Ruz para la reforma del viejo cine Royal, en Las Palmas de Gran Canaria, para reconvertirlo en la sede de la Agencia Tributaria Canaria. Aquello quedó en nada en cuanto alguien escarbó un poquito y descubrió que ese órgano vinculado a la Consejería de Hacienda (entonces en manos de Román Rodríguez, de Nueva Canarias) goza de plena independencia y que la mesa de contratación que adjudicó aquel concurso estaba compuesta exclusivamente por altos funcionarios del departamento, entre otros, Martín L. Muñoz García de la Borbolla, un alto dirigente del PP que fue a concejal de Urbanismo de Las Palmas de Gran Canaria, Martín L. Muñoz, que fue secretario general de la Consejería de Hacienda en los tiempos de José Manuel Soria, y concejal de Urbanismo de Las Palmas de Gran Canaria con un alcalde llamado Juan José Cardona, también del PP, ahora reconvertido a distinguido militante de Coalición Canaria y asesor de Fernando Clavijo. Seguro que no puede ser sospechoso de estar conchabado con Ángel Víctor Torres y con Ábalos.
A mayor abundamiento, la independencia de la Agencia Tributaria es de tal calibre que su actual directora, Raquel Peligero Molina, es la misma que designó el Gobierno de Torres en 2019, pero, claro, estos son detalles que a un periodista godo con pocas ganas de ejercer la profesión como mandan los cánones se las trae al pairo.
El Español, el periódico que dirige Pedro J Ramírez, el de “fue ETA”, ha vuelto a las andadas con este bulo agarrándose a los mensajes de WhatsApp de Koldo García, afirmando con ellos que Ángel Víctor Torres cenó con el empresario Luis Ruz días antes de que se publicara el pliego de licitación de las reformas del cine Royal. Los mensajes no dicen nada de eso en ningún momento, solo vendrían a probar que Koldo García, Ruz y el entonces ministro José Luis Ábalos coincidieron en Gran Canaria la noche en la que se celebró, efectivamente, una cena en la residencia oficial del presidente de Canarias. Pero a ella sólo acudió el ministro Ábalos.
El código postal de Las Palmas
Es tan chusco el bulo que hasta se equivocan al reconstruir los mensajes de WhatsApp: cuando Koldo García pide la ubicación de la casa a Torres para mandársela a continuación a Ábalos, aparece un mapa y una dirección que es tachada por el periódico. Y a continuación, los dos primeros dígitos del código postal, que en el caso de la provincia de Las Palmas empieza por 35. El Español escribe 53. Fue ETA.
Quizás esta andanada contra Torres tenga mucho que ver con lo que están diciendo las encuestas, particularmente en Canarias, donde el PSOE se mantiene como la opción preferida de la mayoría de los votantes mientras se debilitan las dos opciones que gobiernan en las Islas, Coalición Canaria y el Partido Popular, que ahora mismo no sumarían lo suficiente para reeditar su actual pacto, ni siquiera con el respaldo del gomero Casimiro Curbelo. El crecimiento de Vox, al que Canarias no va a ser ajena, obligaría a CC y PP a contar con sus votos. Un cataclismo.
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