Kayed Hammad, el periodista que sobrevivió a un genocidio para pedirle al mundo que no deje de hablar de Palestina
Las bombas siguen cayendo en Gaza aunque no esté en Occidente el eco mediático, entre otros motivos, por la prohibición del estado de Israel desde hace más de dos años a que la prensa internacional acceda a la franja para informar desde el terreno. De informar y del genocidio sabe bastante el periodista e intérprete Kayed Hammad y lo aprendió de la peor manera en que se puede aprender algo en esta vida: uno de sus hijos fue asesinado por el ejército de Israel y él padeció un infarto del que no pudo ser atendido por falta de médicos. “Estoy viviendo un tiempo prestado, yo debería estar muerto”, cuenta a esta redacción desde el casco histórico del municipio grancanario de Agüimes, lugar donde esta semana se está celebrando el Festival del Sur - Encuentro Teatral Tres Continentes.
En ese encuentro, una celebración cultural del Sureste isleño que en esta edición cumple casi 40 años, Kayed y Dalia Hammad han hablado de su experiencia como supervivientes y refugiados en España y del libro que escribieron junto al periodista Mikel Ayestaran, El menú de Gaza, que recoge testimonios, recetas e imágenes evocadoras para denunciar que en el exterminio que sucede en Palestina “se utiliza el hambre como arma de guerra”.
‘Sano y vivo’
Es lo que responde Kayed cuando le preguntan cómo está. Se siente culpable por ser un refugiado sabiendo que muchos amigos han muerto en Gaza o siguen bajo las bombas y los escandalosos drones sin ayuda humanitaria. “No tienen luz, no tienen agua corriente o medicamentos”, explica. El periodista está acostumbrado a recibir malas noticias, hoy en forma de notas de audio de Whatsapp que llegan a destiempo, cuando alguna precaria conexión en los territorios ocupados lo permite. “Tengo que contactar con muchas personas y escuchar siempre malas noticias. El hermano de un amigo fue asesinado hace dos días”, expresa.
En ese momento, Dalia Kayed, atenta a las palabras de su padre, interviene para explicar que está estudiando Periodismo Digital en una universidad palestina y que, hace pocos días, un profesor les dijo ha dicho: “Perdón, no puedo mandar materiales de la asignatura porque han asesinado a mi hermano”. Dalia cambió su anterior carrera por la del oficio de contar historias. “Me di cuenta de cuánta es la importancia del periodismo, especialmente para nosotros, que somos de Gaza ya que los israelíes intentan apagar nuestra voz. Sentí que es mi responsabilidad contar al mundo qué está pasando. ”Hay muchas formas de luchar, la mía es hablar de Gaza, de Palestina, hasta que Palestina sea libre“.
Para padre e hija, no existen palabras que puedan describir la pérdida de un ser querido, una tónica constante en sus vidas, que aguantan, afirman, para que las próximas generaciones palestinas tengan un futuro. “Duele por otro lado, el doble rasero de la comunidad internacional hacia nosotros. Sufrimos esto ya hace más de 100 años; no solo desde el 48, cuando fue ocupada Palestina por los israelíes: hay 30 años anteriores de la ocupación de los ingleses”.
Niños gazatíes con la bandera de España
Sin embargo, y con todo lo susceptible de mejorar como las relaciones económicas, militares y diplomáticas con Israel, el reportero explica por qué ha sido importante para la moral palestina, de la que se destaca su capacidad de resistencia, el hecho de que España públicamente les apoye y denuncie el genocidio.
“Si tú preguntas a un niño en Gaza quién está a favor de la causa palestina, inmediatamente te dice: España e Irlanda”, relata Kayed. “Estamos orgullosos de los españoles. ”Y se le reconoce en todo el mundo árabe. Se puede ver por las calles a niños en patines ondeando la bandera española“.
Kayed celebra también que en España haya una legislación que protege también a los animales, pero invita a la reflexión: recuerda que en la Franja tuvo que comer comida de animales para sobrevivir, mientras en Occidente se han visto en tiempo real imágenes de niños, familias, médicos, periodistas muriendo en nuestras pantallas en tiempo real: “Nosotros no llegamos en Gaza a tener una protección legal como la de los animales españoles”.
Preguntado por si las concentraciones, vigilias, manifestaciones, publicaciones y palabras de apoyo que se realizan en Occidente llegan a Gaza, responde con un rotundo “sí”. “Cuando uno sufre, busca un rayo de esperanza, y lo encontramos en este tipo de gestos. Todo cuenta y nos llega”, sostiene.
El aguante
Para finalizar la entrevista, queremos saber si es desde la infancia que los palestinos integran una resiliencia sobrehumana hacia la brutal opresión de Israel. “¿Qué es infancia? Si mis primeros recuerdos con tres años es verme el cuerpo cubierto de quemaduras de napalm, cuando tenía siete años metieron a mi padre en la cárcel por luchar, cuando tenía 16 años y 17, antes de cumplir 18, había estado en la cárcel varias veces. Si cuento cómo fui torturado me preguntarías cómo puedo seguir en pie”.
Nayed Hammad se reserva la última respuesta a esta entrevista para pedir más apoyo a los comunicadores valientes: “Hay que presionar y manifestarse para que el periodista reciba el apoyo que merece. Porque en Europa, el periodista tiene que estar más protegido, más apoyado por el Gobierno y respetada su labor, ¿a qué tienen miedo?”, se pregunta Hammad.