CRÓNICA
El hambre como arma de guerra
CRÓNICA
La exposición de fotografía “Menú de Gaza”, del periodista español Mikel Ayestaran y del traductor palestino Kayed Hammad, es la muestra con la que la Embajada de España en Jordania ha participado en la XIV edición del Festival de la Imagen de Amán. Un año más, y pese a la situación bélica en la región, esta cita audiovisual ha vuelto a protagonizar la vida cultural de la ciudad con un programa que aúna propuestas artísticas de calidad y compromiso con los derechos humanos. Bajo el lema Tras la escena se han dado cita fotógrafos de cuatro continentes en las salas de los emblemáticos edificios de las fundaciones MMAG y NOFA, en las dinámicas galerías Jacaranda o Jodar, en centros comerciales como Zara o en los teatros Al Balad, Mashini y Rainbow. Una treintena de exposiciones, talleres, conferencias, residencias artísticas o presentaciones de portafolios, hacen de este evento, organizado por Dar Al Tasweer y su directora Linda Al Khoury, una iniciativa única en Medio Oriente.
El cierre del espacio aéreo jordano, como consecuencia de los ataques de Israel y EEUU a Irán en marzo, desplazó la inauguración del festival del 1 de abril al 1 de junio, pero no impidió que los fotógrafos decidieran trasladarse a Jordania desde lugares tan distantes como México. Desde allí, y con el apoyo de Royal Jordanian, viajó Yolanda Andrade (76) para presentar su trabajo “La vida Sigue” en la Fundación NOFA y encontrarse con los estudiantes de Bellas Artes de la Universidad de Yarmouk.
Un reto, el de este viaje, que no arredró al decano de la muestra de 2026, el fotógrafo mexicano de origen neerlandés Bo Schalkwijk, que a sus 96 años dedica estos primeros días de julio a retratar con entusiasmo la geografía jordana. Su muestra Tarahumara es un fiel exponente de su trayectoria de más de seis décadas documentando la vida en esta emblemática sierra. Tanto Bob - así le gusta que lo llamen - como Yolanda Andrade (Villahermosa, 1950) son un ejemplo de vitalidad y continua evolución. Ambos se atrevieron, ya con sus carreras consolidadas, a dar los pasos que llevaban del blanco y negro al color o a la tecnología digital.
Sucedió hace veintiún años, los mismos que tiene la española Celia Soler, la fotógrafa más joven de esta edición, que ha explorado el camino inverso estableciendo un diálogo que combina distintos géneros con las imágenes de los años 60 del archivo de su abuelo. Celia viajó desde Comillas (Cantabria) para sumar su trabajo - Testigo/Witness - al del resto de los jóvenes fotógrafos que, como ella, participaron en el concurso que cada otoño convoca la Fundación Dar Al Tasweer: https://imagefestivalamman.com/.
El formato del Festival propicia la interrelación entre artistas de diferentes generaciones. Así, el programa de residencias artísticas, que acogen la Fundación MMAG o Lemon Tree Residence, ha facilitado la convivencia entre jóvenes de Yemen, Marruecos, Libia, Palestina, Siria o Egipto, con fotógrafos de consolidada trayectoria, entre los que destacan los mexicanos anteriormente citados, la cineasta y periodista de National Geographic Hailey Sadler, la austríaca Nurith Wagner- Straus, el egipcio Roger Anis, la siria Eman Haram o el bareiní Mohamed Buhasan.
El Menú de Gaza o la lucha por la supervivencia
El teatro Al Balad de Amán ha acogido la exposición “Menú de Gaza”, que inauguró 6 de junio el embajador de España en Amán, José Luis Pardo Cuerpo. Durante el acto se celebró una videoconferencia con los autores del proyecto en la que se presentó el libro del mismo título. Mikel Ayestaran, Kayed Hammad y Dalia Hammad, autora de las fotografías, hablaron sobre la lucha por la supervivencia en Gaza, donde Israel utiliza el hambre como arma de guerra. En estas circunstancias, llevar un plato de comida a la mesa, para quienes tienen mesa, se convierte en el gran reto diario.
A partir del 7 de octubre de 2023, el tema de la comida se convirtió en un elemento clave en las conversaciones que Mikel y Kayed mantenían a diario. Nació así una serie en Instagram titulada “Menú de Gaza”. Una fotografía y un texto para dejar constancia del plato que, tras horas de ardua búsqueda de víveres por la ciudad, Amal Hammad preparaba para las diez personas que vivían bajo su mismo techo; un techo que cambió hasta en dieciséis ocasiones, a medida que la destrucción avanzaba. Hubo días en los que la fotografía reflejaba un plato vacío y la familia se consolaba volviendo a reunirse en torno al hambre, con el alivio que suponía seguir todos juntos y vivos. Hasta que la muerte se llevó a Omar con tan solo veinticuatro años. El 25 de junio de 2025 los Hammad supervivientes llegaron a España, tras ser evacuados a través de Jordania. Un año después el Festival de la Imagen de Amán comparte su historia.
Mikel Ayestaran (Beasáin, 1975) es un periodista y escritor español especializado en zonas de conflicto en Oriente Medio. Residente en Jerusalén desde 2015, ha dedicado casi dos décadas a cubrir los principales acontecimientos de la región, como la Primavera Árabe, la guerra civil siria y los conflictos en Gaza, Irak y Afganistán. Colabora habitualmente con el grupo periodístico español Vocento y la emisora pública vasca EITB. Por su parte, Kayed Hammad trabajó en Gaza durante dos décadas como intérprete para medios de comunicación y algunas ONG españolas.
Un año más el Festival de la Imagen de Amán ha apostado dar visibilidad y apoyo al trabajo de los jóvenes fotógrafos palestinos, entre ellos Mojammed Srouji, Hassan Ali Saleh, Ahmed Buttma y Nael Ikhmais.
Sin abandonar el horror de la guerra, y compartiendo galería con las imágenes del Menú de Gaza, se inauguró el mismo 6 de junio la muestra “Regreso a la nada/Siria 2025” del joven fotógrafo Ali Haj Suleiman (Damasco, 2002). Ali comenzó a usar una cámara a los catorce años para ganarse la vida cuando su padre fue detenido por el régimen de Bassar al-Asaad. En la actualidad colabora como fotógrafo con organizaciones de derechos humanos y medios de comunicación de alcance internacional.
Diez años después de ISIS lleva por título el intimista ensayo fotográfico con el que la americana Hailey Sadler retrata la vida de diez mujeres viudas, una década después de la matanza de migrantes coptos egipcios perpetrada por ISIS en Libia. Dadler ofrece una nueva perspectiva sobre el impacto a largo plazo de la violencia fundamentalista, así como sobre la vulnerabilidad de las minorías religiosas en la región. Sus reportajes combinan el trabajo de campo exhaustivo y el documental social, con el fin de explorar cómo gestionan su relación con el espacio y la identidad aquellas personas y comunidades que han vivido situaciones traumáticas.
Alejandra María Henry, la reportera de italo-belga, completa esta mirada con su muestra La ocupación silenciosa de la gobernación siria de Quneitra, documentada durante un año.
Espacios perdidos
Las trasformaciones urbanas han sido otro de los temas destacados del Festival de la imagen de Amán. Por un lado, las ciudades que las guerras destrozan y, por otro, las que borra o modifica tiempo. Lo saben bien el arqueólogo francés Jean- Baptiste Humbert, afincado en Jerusalén, y la jordana Mayar Kabajah que han expuesto sus trabajos en el Teatro Mashini: Antes de la representación y Corazón de Amman, respectivamente. Con el título de Naza (desalojo) la fotógrafa egipcia Doaa Adel ha documentado la vida cotidiana en algunos de los cementerios de El Cairo antes, durante y después de su demolición. Su enfoque trasciende la perspectiva urbanística y se detiene en los instantes que preceden a esa destrucción captando la conexión entre el espacio y quienes lo habitan: los vivos en sus quehaceres diarios y los muertos representados por sus tumbas y monumentos funerarios.
“Perdí algo en el camino” lleva por título la muestra de la artista y arquitecta yemení Abeer Aref, galardonada con el Premio Príncipe Claus Seed en 2024. La exposición es el resultado de sus múltiples viajes entre Saná y Adén en busca de un trabajo estable. A través de la fotografía, Abeer documenta los caminos recorridos y los obstáculos que ha afrontado como mujer en Yemen, tales como la exigencia de un *mahram* (acompañante masculino) o la obtención de permisos para viajar.
Testigos
La fotógrafa española Celia Soler (2004) trabaja con dos líneas temporales en su exposición Testigo, un trabajo que documenta la trasformación del pueblo del norte de España en el que reside, Comillas, tomando como base el archivo fotográfico de su abuelo. Celia Soler se formó como fotógrafa en Madrid (EFTI) tras pasar parte de la infancia y la adolescencia en Marruecos y el Líbano, por lo que mantiene un estrecho vínculo con la cultura del mundo árabe. Las imágenes en blanco y negro de los años 60 funcionan como puntos de referencia que revisita y recrea, aunque sin intervenir en la composición de las fotografías. La muestra presenta el paisaje tranquilo y doméstico que su abuelo retrató frente al actual, transformado por la masificación turística y la gentrificación. “Ciertos detalles afloran, aunque no como reliquias, sino como testigos de una forma de vida. Son fragmentos que sobreviven porque alguna vez se perdieron”, ha señalado Soler a Canarias Ahora.
Celia Soler comparte la pasión por el desierto, que ya trata en su exposición “La tierra Me recuerda” (2025), con su colega jordana Farah Foudeh (1991). Farah, que reside en Barcelona desde que finalizó su máster en fotografía en ELISAVA en 2017, inició su trayectoria en el mundo de la imagen explorando las estructuras de poder y las dinámicas que moldean la identidad y las comunidades del desierto de Wadi-Rum. “Mantengo con este lugar un vínculo sostenido a lo largo del tiempo, lo que implica una comprensión más profunda, no solo de las estructuras internas sino, también, de su imbricación con los procesos temporales, materiales y colectivos”, afirmó Farah Foudeh en la presentación de su exposición Hierro, aliento: forma transitoria.
Los jóvenes fotógrafos jordanos Miriam Janini y Omar Abu Nowar han apostado, asimismo, por entablar un diálogo intergeneracional con sus abuelos. Omar realizando un exhaustivo trabajo de documentación gráfica que data una trayectoria biográfica desde la primera mitad del siglo XX. Miriam, por su parte, trabaja la conexión con su abuela a través de imágenes tomadas en la actualidad.
Los jóvenes fotógrafos marroquíes han compartido sus experiencias vitales en dos ámbitos muy diferentes. Haitam Nsais (1998) ha documentado las penosas condiciones laborales de los obreros en una fábrica de Larache en Gaviotas caídas. La fotógrafa y cineasta Amal Moutaouailik ha presentado con el título LFRIG; Tienda y Marea un diario gráfico de la vida nómada.
Tras la escena recoge, en esta XIV edición del Festival de la Imagen de Amán, testimonios de otras formas de vivir y de morir en las muestras A- DIOS del argentino Marcos Azulay, la exposición La sal se come sus ojos de la libia Amera Elnaal y la propuesta del yemení Ahmed Alabbadi, que modifica las imágenes que su cámara captura para hacerlas coincidir con su mirada, afectada por una enfermedad hereditaria.
Un viaje de ida y vuelta de Calcuta a Tarahumara pasando por el Kurdistán Iraní
A través de Fábrica de Dioses, el fotógrafo y diseñador gráfico indio Rajesh Dhar invita a viajar al corazón de Calcuta, donde el Durga Puja, reconocido como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2021 es, además de un festival vivo y vibrante, una forma de vida. Por su parte, el egipcio Roger Anis documenta en ¿Dónde está la novia del Nilo? la cabalgata fluvial que mantiene vivo el recuerdo de celebraciones milenarias, pese a la presión que ejercen las distintas religiones. Recoge, también, el fotógrafo kurdo iraní Ebrahim Alipoor una celebración, la del Ershadi, en la que los derviches danzan hasta el trance: En busca del séptimo cielo (Ershadi).
Ya en el continente americano, Bob Schalkwijk realizó diecisiete expediciones a la Sierra de Tarahumara entre 1965 y 2015 con el fin de documentar sus ceremonias, rituales y escenas de la vida cotidiana. Durante este tiempo, la Leica, la Nikon de 35 mm, la Rolleicord y la Hasselblad de 120 mm dieron paso a las cámaras digitales, y los rollos de película, a las tarjetas de memoria. Yolanda Andrade, tras fotografiar la Ciudad de México en blanco y negro entre 1976 y 2002, se lanzó al color y al formato digital para seguir siendo fiel testigo de la vida en la capital mexicana. El resultado ha sido su vibrante muestra La vida sigue, que explora la relación entre la fotografía y la pintura, el viaje y la memoria, en el contexto de una sociedad amenazada por la violencia, en general, y por los feminicidios, en particular. Ambos artistas, historia viva de la fotografía mexicana, han compartido compartido su experiencia en diversos talleres, además de mostrar su obra en las galerías de Amán,
La fotógrafa Persia Cambell (Ciudad Juárez,1993) completa, con sus Espacios liminales en la Galería Fan wa Chai, el trio de fotógrafos de distintas generaciones propuesto por la Embajada de México en Jordania, en su primera experiencia como colaborador del Festival de la Imagen de Amán.
Un año más, y ya suman catorce, Linda Al khoury ha vuelto a marcar un hito en la vida cultural de la región reuniendo, durante un mes, a medio centenar de fotógrafos de diferentes países en Amán, en un ámbito que combina la expresión artística y el compromiso por la paz y los derechos humanos. Es una ventana al mundo que, a partir de esta edición, contará con un espacio de exposición y encuentro permanente, en el que no tienen cabida quienes usan el hambre como arma de guerra. Sus cómplices tampoco.