“Las historias que nadie escribe se las apropian nuestros enemigos”

Randa y Ámina son dos vecinas que alternan sus voces en Las Bodas de Gaza, la novela del autor palestino Ibrahim Nasrallah que acaba de publicarse en español en traducción de Moayad Sharab. Se trata de un relato demoledor, aunque no exento de lirismo, capaz de arrancar sonrisas y cortar el aliento tan solo unas líneas después. 

 Ibrahim Hasrallah (1954), considerado por la crítica internacional como uno de los autores más relevantes del mundo árabe, afirma que “las historias que nadie escribe se las apropian nuestros enemigos”. Nasrallah inició en 1985 una saga de dieciséis novelas independientes con el fin de narrar, a través de 250 años, la vida del pueblo palestino. Las Bodas de Gaza, que vio la luz en árabe en 2004 como Las bodas de Ámina, es una de las trece novelas ya publicadas de esa serie. Se trata de una historia que, pese a que fue escrita hace más de veinte años, sigue plenamente vigente. En este sentido, Nasrallah afirma “Somos hijos de la vida - me refiero a nuestro pueblo -; de otro modo nos habrían derrotado hace ya cien años”

Nos harían falta corazones más grandes para contener tanta tristeza

Uno de los personajes de Las Bodas de Gaza asume la tarea de recopilar historias, leyendas y comentarios. Es la joven Randa, que va anotando en una libreta los dichos de su abuela, de su madre, los hitos de la relación con su hermana gemela o lo que le cuenta su vecina Ámina.

Los capítulos se presentan como pedazos de un espejo fragmentado en las voces de la propia Randa y de Ámina. Una petición de mano será el hilo conductor de este relato, de apenas 150 páginas, donde la memoria, la dignidad y la esperanza afloran entre la persecución, la muerte y unos sueños que los continuos ataques de Israel interrumpen cada noche. 

“Nos harían falta corazones más grandes para contener tanta tristeza”, dice la abuela de las gemelas Randa y Lamís. “No nos apuntan para matarnos, sino para matar la libertad que albergamos dentro. La libertad que no dejamos de perseguir en toda nuestra vida”, le explica Yamal a su mujer, Ámina. Ella recuerda que en otra ocasión le confesó: “Cuando salgo de la sombra en la que vivo para encontrarme contigo, brilla un haz de luz que le da al mundo otro significado, más allá de la miseria en la que estamos sumidos”.

Mi mayor preocupación fue respetar la voz original de la novela, conservar la sensibilidad emocional del árabe sin que perdiera naturalidad en español

Ese frágil equilibrio entre la vida, la destrucción y la muerte se transmite a través de un lenguaje contenido, preciso y emotivo; no debe obviarse que Ibrahim Nasrallah es un reconocido poeta con más de quince poemarios publicados. Se trata de un estilo que el traductor Moayad Sharab ha logrado reproducir fielmente en su versión española de Las Bodas de Gaza: “Mi mayor preocupación fue respetar la voz original de la novela, conservar la sensibilidad emocional del árabe sin que perdiera naturalidad en español.” “Otro de los retos consistió en transmitir esa mezcla de dureza y ternura que Nasrallah logra a través de una sensibilidad extraordinaria”. El Dr. Sharab dialogó con el escritor en el acto de presentación de la novela que el pasado fin de semana tuvo lugar en el Instituto Cervantes de Amán. Traductor, asimismo, al castellano de la aclamada novela de Nasrallah El tiempo de los caballos blancos, Sharab compartió con el numeroso público, en su mayoría jóvenes lectores, la idea de que “traducir no es sólo trasladar palabras de una lengua a otra, significa trasladar emociones, memoria, humanidad”.

Según una antigua leyenda palestina que se recoge en la novela, “Dios moldea a las personas con dos tipos de polvo: el de la tierra donde nacen y el de la tierra donde habrán de morir” y lo hace con el barro de la vida o el de la muerte. Ibrahin Nasrallah es hijo de la Nakba de 1948 - el desplazamiento provocado por la ocupación de Israel del territorio de Palestina que, con el apoyo del mandato británico, condenó al exilio a más de 700.000 personas -. Nasrallah nació y creció en el campo de refugiados Al- Wehdat de Amán, lo que marcó profundamente su vida. Comenzó su carrera como docente en Arabia Saudí y dos años después regreso a Amán, donde trabajó en medios de comunicación y en el ámbito cultural. Desde 2006 se dedica por completo a la escritura. Su obra, además de al español, está traducida al inglés, persa y turco, entre otros idiomas. Hasta la fecha, ha publicado más de una docena de poemarios y veintidós novelas. Su trayectoria ha sido reconocida con diversos premios literarios, el último el Premio Neustadt 2026. Su novela La segunda guerra del perro fue galardonada con el Premio Internacional de Ficción Árabe (Booker Árabe) en 2018, y recibió en 2020, por segunda vez, el Premio Katara de Novela Árabe por Un tanque bajo el árbol de Navidad. Nasrallah es, además, un reconocido fotógrafo.

Esta ONG ha hecho posible, esta misma semana, que 50 parejas contrajeran matrimonio entre los escombros de la ciudad de Gaza en una ceremonia conjunta

Las bodas de Gaza

Ibrahim Nasrallah ha dado voz a quienes resisten contra todo pronóstico, a quienes viven con la esperanza improbable de ver crecer a sus hijos. Así lo describe uno de los personajes corales de la novela: “A pesar de toda esta muerte que nos acecha por todas partes, estamos vivos y viviremos para ver, con nuestros propios ojos, nacer y crecer a nuestros nietos”. Ese es el sueño de los personajes de la novela Las Bodas de Gaza, y también el espíritu que subyace bajo el fenómeno de las bodas colectivas, apoyadas desde la Nakba de 2023 por organizaciones humanitarias como la turca IHH. Esta ONG ha hecho posible, esta misma semana, que 50 parejas contrajeran matrimonio entre los escombros de la ciudad de Gaza en una ceremonia conjunta. Los novios bailaron al son de canciones populares, ellos adornados con la Kufiya, ellas luciendo vestidos blancos y flores. 

Con una de estas bodas habría soñado Ámina para su hijo Sáleh y Lamís; y celebrarla con un júbilo verdadero, tan distinto del que se obligan a demostrar cada vez que cae un niño, un marido, un hermano a manos de la ocupación israelí; cuando un colono asesina a un gazatí porque ha cometido la osadía de adelantarlo en la carretera. Esa Ámina que va a pedir la mano de su vecina convencida de que “nos dispersamos a través de nuestros hijos, porque cuando llegue la muerte querremos estar seguros de que una parte de nosotros ha conseguido escapar de ella”; la Ámina que llora en la novela por los niños que nunca volverán a ver el cielo, “te mata por dentro - le dice a Randa - porque las heridas de sus ojos no dejaban de aumentar”. Y es que los francotiradores disparan a cualquier niño que tengan en el punto de mira porque no van detenerse a preguntar la edad. 

Ámina es psicóloga como la autora del prólogo de Las Bodas de Gaza, Ione Belarra, que en las primeras páginas del libro trata de imaginar la vida en la Franja; Belarra comparte esa sensación a veces onírica, neblinosa, de irrealidad que la narración transmite, “cómo deben ser los días sin probar bocado, con un ser querido desaparecido”. Resalta la firmeza, a veces desesperada, con la que los protagonistas se agarran a la vida mientras la violencia de Israel golpea constantemente donde más les duele. Belarra destaca, también, “el cuidado con el que Nasrallah atiende lo que tantas veces se da por hecho: ”la capacidad de las mujeres de sostener la vida, los cuidados, la comunidad, incluso pagando el altísimo precio de perderse a sí mismas“. Para finalizar, confía a esa fortaleza, a esa resistencia la inspiración que nos permita utilizar nuestro tiempo con sabiduría, bondad y respeto a la dignidad de las personas. 

Estas historias merecen cruzar fronteras, ser escuchadas, como reivindica Moayad Sharab, para el que traducir las novelas de Nasrallah es resistir al olvido; porque Palestina, además de presencia política o mediática, necesita visibilidad cultural, esa literatura que permite escuchar las voces desde dentro, la que devuelve el rostro a las personas y nos recuerda que detrás de cada noticia hay familias, recuerdos, miedo, amor, pérdidas y sueños.

Las Bodas de Gaza es una hermosa novela que duele leer, porque conviene no olvidar que, como afirmó Ibrahim Nasrallah durante la presentación de la novela en español, “Palestina es una prueba diaria de la conciencia mundial”.