‘The New York Times’ también se mofa de la teoría de Clavijo de las ratas nadando hacia Tenerife
Ya tiene Jessica de León, consejera de Turismo, y Fernando Clavijo, presidente del Gobierno de Canarias, un punto de partida para el anunciado trabajo científico sobre el eventual impacto que sobre el turismo pueda haber tenido la crisis del hantavirus, y más concretamente, la escala del crucero HV Hondius en el puerto tinerfeño de Granadilla.
La oportunidad se la dio este domingo el prestigioso diario The New York Times, que publicó un amplio reportaje sobre el periplo del buque y las vicisitudes que padecieron las personas que viajaban en ese barco cuando se declaró a bordo un brote de hantavirus. El trabajo se titula Cómo un crucero para admirar la naturaleza se volvió una pesadilla y está firmado por Jason Horowitz, Claire Moses y Amelia Nierenberg, con gráficos de Samuel Granados.
Es un trabajo muy minucioso, con mapas y relatos de los pasajeros, con declaraciones de autoridades y con una reconstrucción completa del viaje hasta su llegada al puerto de Granadilla después de que las autoridades de Cabo Verde rechazaran atender el crucero
argumentando que es “un país demasiado pequeño para gestionar el brote”. Fue entonces, según relata el diario, cuando “la OMS se puso en contacto con España para ver si el barco podía ir a las islas Canarias. El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, accedió, motivado, dijo, por un sentido de ”solidaridad“ en una crisis de salud mundial”.
En el terreno de las autoridades políticas, The New York Times no ataca a las de Cabo Verde, pero sí se detiene en el papelón de las de las Islas Canarias. “El Hondius y la mayoría de sus pasajeros navegaron finalmente a Tenerife, en las Islas Canarias, donde los dirigentes locales hicieron todo lo posible para impedir que llegaran, para lo que sugirieron incluso que las ratas podrían nadar hasta la orilla y traer consigo el virus”.
No se menciona en este pasaje por sus nombres ni a Fernando Clavijo ni a Rosa Dávila, presidenta del Cabildo de Tenerife, las dos autoridades que se mostraron públicamente de manera radical en contra de la acogida a ese barco en Tenerife.
Por si era poco ese párrafo, más adelante los autores del reportaje insisten en que “los líderes locales de las islas Canarias se opusieron” a la decisión del presidente del Gobierno español de dar cobijo al barco, que do un respiro al pasaje porque, cuando zarparon “ a las 7:15 p.m. del 6 de mayo (...) hacia las islas, y el estado de ánimo a bordo mejoró. Se reanudó la observación de aves”, cuentan los periodistas.
El relato se detiene en el funesto sábado 9 de mayo, que es cuando “Fernando Clavijo, líder de las islas Canarias, hizo un último esfuerzo para impedir la llegada del barco. Envió a la ministra de Sanidad española, Mónica García, una captura de pantalla de una búsqueda de inteligencia artificial que supuestamente mostraba que ”las ratas son excelentes nadadoras y pueden sobrevivir en el agua durante largos periodos“. García respondió horas después con un informe técnico que decía que era improbable que hubiera ratas en el Hondius y que, en cualquier caso, las asociadas a infecciones por hantavirus no son buenas nadadoras”.
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