Miles de personas llenan las calles de La Laguna para exigir el fin de la especulación inmobiliaria en Canarias
San Cristóbal de La Laguna ha vivido este sábado una de las movilizaciones por el derecho a la vivienda más multitudinarias de los últimos años en Canarias.
Más de 3.000 personas, según estimaciones de los convocantes, han salido a la calle para denunciar la crisis habitacional que atraviesa el archipiélago. La movilización ha sido convocada por el Sindicato de Inquilinas de Tenerife (SIT) y cuenta con el respaldo de más de medio centenar de organizaciones, entre sindicatos, asociaciones vecinales, colectivos feministas, ecologistas, estudiantiles y culturales de todo el archipiélago.
La marcha ha partido desde el Parque Estudiante Javier Fernández Quesada a las 11:30 horas, y desde el principio se pudieron escuchar gritos de protesta, como: “el gobierno de Canarias es una inmobiliaria” o “No es un piso chulo, es un puto zulo”.
Algunos participantes describen el ambiente combativo y familiar de la movilización y destacan que “fue muy transversal, no solo por los distintos colectivos, sino por todas las vecinas que no son necesariamente activistas y que se unian a la marcha durante al camino cuando nos veian pasar”.
Tras el recorrido se hizo una lectura de los manifiestos, en el que participaron el colectivo LGTB+ Abrir Brecha Canarias, la Asociacion para la Defensa de las Pensiones Publicas de Canarias, y el Sindicato de Inquilinas de Tenerife. El acto se cerró con las actuaciones musicales de Kinewa, La Cangreja y Zerpa.
“No faltan viviendas”
El manifiesto leído durante la concentración ha apuntado a los que señalan como responsables de la crisis: fondos de inversión, bancos y grandes tenedores que, según los organizadores, tensionan el mercado de forma deliberada. En Canarias hay más de 211.000 viviendas vacías, mientras el precio del alquiler ha subido un 143% en apenas trece años. Hoy, alquilar una vivienda media en el archipiélago cuesta más de 1.000 euros al mes, y comprar una casa equivale a ahorrar casi quince años de salario íntegro.
Las cifras son especialmente llamativas en La Laguna, donde el metro supera los 1.700 euros en el primer trimestre de este año, y marca un nuevo récord histórico. La media en canaria supera los 2.200 euros por metro cuadrad. Mientras, en el centro de la ciudad ha habido meses en los que los portales inmobiliarios llegaban a ofrecer más de 500 viviendas de uso turístico frente a apenas 49 en alquiler residencial.
Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria son, además, las dos ciudades de todo el Estado donde mayor es la concentración de multipropietarios, personas o entidades que acumulan varias viviendas destinadas al alquiler, lo que el Sindicato de Inquilinas vincula directamente a la turistificación del territorio y a la conversión de la vivienda en un activo financiero.
“El problema no son los migrantes”
El manifiesto ha subrayado con fuerza un mensaje político: el problema de la vivienda no son las personas migrantes. “El problema no son quienes comparten nuestras mismas dificultades para pagar un alquiler, encontrar trabajo o sacar adelante a sus familias”, han leído los portavoces del sindicato, que han revindicado la unidad de la clase trabajadora canaria frente a lo que denominan un “auge reaccionario” y el avance de la extrema derecha.
El texto ha puesto nombres y rostros concretos a esa clase trabajadora: camareros, cuidadoras sin contrato, artistas callejeros, jóvenes extutelados con menos de seis meses para labrarse un futuro. “Todos ellos forman parte de lo mismo”, ha concluido el manifiesto.
Trece medidas y tres interpelaciones directas a los gobiernos
El SIT ha presentado durante la marcha un Plan de Emergencia Habitacional con 13 medidas de aplicación inmediata, entre las que destacan la declaración de zonas tensionadas con topes al alquiler, la instauración de contratos de alquiler indefinidos, la prohibición de la compra especulativa de vivienda, incluida la adquisición por fondos de inversión y grandes capitales, la suspensión de los desahucios sin alternativa habitacional y la recuperación de pisos turísticos para uso residencial.
Los organizadores han interpelado también de forma directa a las instituciones. Al alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez, le han exigido que declare el municipio como zona tensionada y ponga topes a los alquileres. Al alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, le han recriminado la voluntad de recuperar la UNIPOL para actuar contra los ocupantes de viviendas. Y al presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, le han reclamado la aplicación efectiva de la Ley de Vivienda aprobada hace tres años en el Congreso, así como mecanismos de expropiación de vivienda vacía.
“Hoy empieza un nuevo ciclo de lucha vecinal”
El manifiesto ha cerrado con una declaración de intenciones: “No vamos a esperar a nuestros representantes políticos. Hoy empieza un nuevo ciclo de lucha vecinal donde los barrios recuperaremos el poder que tenemos para transformar este lugar que habitamos.”
La elección de La Laguna como escenario no ha sido casual. La ciudad, según el SIT, se ha convertido en uno de los ejemplos más crudos del proceso de expulsión que sufren los vecinos de sus propios barrios, y en símbolo de un modelo que amenaza al conjunto del archipiélago.