La libertad de prensa que no sabe defender el Parlamento de Canarias
El Parlamento de Canarias se ha convertido, gracias al Partido Popular, en la primera cámara autonómica en instar al Gobierno de Pedro Sánchez a que no elabore nunca más una lista de periodistas con señalamiento concreto de la ideología de cada uno de ellos y del medio en el que trabaja. Ya saben que una lista así, con esos datos, elaborada por una periodista del gabinete de prensa del Ministerio del Interior, fue filtrada hace algunas semanas de modo y manera que todo el mundo se enteró primero y se escandalizó después al constatar cómo operan todos los gabinetes de prensa, absolutamente todos, unos con más disimulo que otros, para que sus jefes y jefas conozcan a quiénes se enfrentan cuando acuden a platós de televisión, estudios de radio o entrevistas en prensa de cualquier tipo.
Pero aquella lista se convirtió de inmediato en una buena oportunidad para a) meterle un dedo en el ojo a Pedro Sánchez y otro a Grande-Marlaska, b) hacer un brindis por la libertad de expresión y el derecho a la información libre y de calidad y c) retratar a los que se opusieran u opusiesen a la iniciativa por su actitud contraria a algo tan elemental.
La proposición no de ley (PNL) de defensa del periodismo en el Parlamento de Canarias la defendió mi colega Rebeca Paniagua, del PP, que está haciendo un buen papel de modernización de esa formación política, en muchas ocasiones anclada en modales antiguos o con ganas de reeditarlos. Y cuando me mandó la iniciativa la publicamos, como publicamos a continuación la enmienda que planteó el PSOE, que reclamaba extender esa defensa de la libertad de expresión y el respeto a los periodistas a la plantilla de Radio Televisión Canaria, tan en manos de los vaivenes de los comisarios políticos, actualmente los de Coalición Canaria y el PP.
Se cabreó Rebeca Paniagua con esa enmienda del PSOE, que fue rechazada por la Cámara, por considerar que la gente de Nira Fierro lo que pretendía era tapar las vergüenzas del Gobierno en vez de defender lo que hay que defender. Así que sus señorías, las que estuvieron presentes en el salón de plenos (59), votaron todas a favor de la iniciativa del PP.
Repasando lo que se dijo en ese pleno por parte de todos los portavoces políticos, resulta muy llamativa la preocupación extrema de sus señorías por los periodistas que ejercen mayormente en la villa y corte, y su desprecio más absoluto por los que lo intentamos aquí.
Escuchar a Melody Mendoza, de la Agrupación Socialista Gomera decir que las instituciones “no necesitan conocer si un periodista es de izquierdas o de derechas, si es afín o crítico con un gobierno” ya que “una democracia fuerte necesita periodistas libres”, resulta bastante rechazable. Porque su jefe de filas, Casimiro Curbelo, dio órdenes de retirar cualquier tipo de campaña institucional del Cabildo de La Gomera en Canarias Ahora después de que publicáramos el incidente que protagonizó con su hijo a la salida de un karaoke en Santa Cruz de Tenerife. Y desde entonces, cero euros.
La también periodista Vidina Espino, en estos momentos diputada de Coalición Canaria después de transfugarse desde Ciudadanos, elevó la calidad del debate proclamando que “la libertad de prensa no se defiende cuando el periodista publica algo que a mí me gusta, se defiende precisamente cuando publica algo que me puede ser incómodo”. Su trayectoria en la Comisión de Control de RTVC no avala sus soflamas porque una vez comenzada esta legislatura desaparecieron por completo sus diatribas contra la manera de comportarse el Gobierno con el ente público. Se ha convertido en una cómplice más del comisario político puesto al frente por Clavijo.
Es una pena que ambas periodistas, Vidina Espino, por CC, y Rebeca Paniagua, por el PP, no pregunten a las integrantes de la Mesa de la Cámara qué está pasando con el resumen de prensa que cada día se envía a sus señorías por parte de la agencia Metropolis, contratada para tal fin a razón de más de 30.000 euros al año. Deberían haberse percatado hace tiempo de la ausencia casi absoluta de noticias de Canarias Ahora que, cuando se incluyen, lo hacen bajo la cabecera de elDiario. Lo que equivaldría a referirse al Diario de Avisos como El Español, a Canarias7 como ABC o a La Provincia y El Día como Prensa Ibérica.
Metrópolis, la agencia de cabecera de CC
Metropolis, agencia de cabecera de Coalición Canaria, se cabreó mucho cuando, en el ejercicio de la libertad de prensa que se encumbró esta semana en el Parlamento, publicamos diversos conflictos laborales que sufría y cómo era y sigue siendo utilizada por los nacionalistas para contratar periodistas en gabinetes de prensa institucionales sin recurrir a procedimientos oficiales. Y con una suerte de concatenación de contratos menores directamente o a través de su filial Más Canarias que ya quisieran para sí muchas empresas. Por ejemplo, del Parlamento se lleva tres de esos por un importe total de 40.000 euros, a sumar a los 33.000 del seguimiento de medios.
Este mismo domingo, sin ir más lejos, el resumen de prensa digital que llegó a sus señorías no incluía ninguna noticia de Canarias Ahora ni de elDiario.es, pero sí de Tusnoticiasalminuto, Mundonews o Demócrata, además de otras cabeceras locales, justo el día en el que nuestro periódico, siempre con una fuerte carga de contenidos políticos, sociales y económicos, publicaba asuntos de mucha trascendencia, como el conflicto de la patronal tinerfeña con los sindicatos por el absentismo laboral, una entrevista con el líder nacional de COAG sobre la crisis agrícola canaria o varios reportajes sobre la crisis de la vivienda.
Nuestras quejas a la Mesa de la Cámara por este comportamiento poco profesional, antiético y perjudicial para las arcas públicas por el flagrante incumplimiento de contrato que supone, han sido sistemáticamente rechazadas después del correspondiente informe del gabinete de prensa del Parlamento, que siempre concluye que no son ciertas nuestras apreciaciones.
Opacar nuestro trabajo ante líderes de opinión como son los diputados y diputadas, los trabajadores de la Cámara y cuantas personas puedan tener acceso al resumen de prensa oficial del Parlamento supone automáticamente la pérdida de tráfico para nuestro periódico, lo que se traduce en internet en daño económico por su traslación automática al posicionamiento y, en definitiva, a la publicidad.
Es un daño económico que se produce por simple venganza, lo cual está siendo permitido por el mismo Parlamento que se pronunció con tanta solemnidad esta semana en defensa de la libertad de prensa. Y dos huevos duros.
Una vendetta que viene de lejos
Los ataques a Canarias Ahora desde Coalición Canaria con la complicidad de su socio del PP no se ha limitado solo a esta vendetta en el clipping de prensa del Parlamento. Desde que tomó posesión del Gobierno este pacto, los ingresos por publicidad institucional hacia nuestro periódico descendieron drásticamente en justa correspondencia con las amenazas que en los meses previos a las elecciones de 2023 recibimos de muchos mariachis de esos que llevan décadas viviendo alborozados y dando brincos alrededor del poder y que conocen perfectamente los mecanismos que se usan para castigar a los medios de comunicación que no les aplauden sus piruetas.
Como publicamos en su momento, el hostigamiento comenzó nada más tomar posesión en 2023, y sin disimulo. Agentes especializados en la materia, como el diputado José Alberto Díaz-Estébanez, anunciaban urbi et orbi que se nos iba a acabar el chollo, que estábamos muertos. Y acto seguido, efectivamente, sufrimos un recorte drástico en publicidad institucional y los programas de televisión que había defendido nuestra productora con el máximo de profesionalidad, desaparecieron por completo de la parrilla.
Nuestros intentos por normalizar las relaciones comerciales con las instituciones gobernadas por Coalición Canaria y el PP se han tropezado en demasiadas ocasiones con el sectarismo, cuando no con el miedo de algunos profesionales que no quieren ni que se nos vea hablando con ellos. Es el caso de una responsable de prensa de un Cabildo insular gobernado por Coalición Canaria y el PP. Tras valorar la propuesta que nuestra responsable de Publicidad le había enviado, esa profesional nos transmitió la respuesta más frustrante que podíamos esperar: “Es que ustedes son Canarias Ahora”.
Al castigo publicitario e institucional se ha sumado también la persecución periodística, porque también hemos desaparecido de las mesas de debate en la radio y en la televisión públicas todos los periodistas de esta casa, sustituidos de la manera que ya hemos contado aquí por los palmeros del clavijismo, reforzados un día sí y el otro también por esa nueva hornada de marcas blancas de Coalición Canaria que encabeza en número de apariciones estelares el líder de Drago, Alberto Rodríguez.
La persecución a Canarias Ahora y a sus periodistas ha llegado a niveles verdaderamente lamentables. Como cuando nos convocaron a participar en la mesa “Niños y niñas migrantes: vulnerabilidad y atención integral”. Cuando se estaban gestionando los billetes para los desplazamientos a Tenerife, dejaron de contestar a los correos electrónicos y diez días antes de las jornadas observamos cómo desaparecía del cartel de participantes el nombre de la periodista de Canarias Ahora que había sido invitada. La explicación que nos ofrecieron fue la siguiente: “Tras revisar la línea del evento y los diferentes perfiles” se reestructuraron las intervenciones porque preferían a una persona de Tenerife que haya sido “joven migrante”.
De esto tampoco saben nada sus señorías del Parlamento de Canarias porque ninguno de estos comportamientos antidemocráticos y atentatorios contra la libertad de prensa y de expresión lo han protagonizado ministros de Pedro Sánchez, que es el pim-pam-pum que se lleva ahora.
Hace tiempo que no esperamos nada de este Parlamento que se atrevió en 2007 a señalarnos, a través de una comisión de investigación, como autores intelectuales del caso Eólico en el que estaban metidos José Manuel Soria y su hermano Luis. Ninguno de nuestros intentos de solicitud de amparo ante la Cámara ha prosperado, y ahí sigue en sus archivos una acusación falsa sostenida por los votos de Coalición Canaria y el PP pese a las clarificadoras sentencias y el peso inapelable de la verdad.
Nosotros seguiremos clamando por que se respete nuestra línea informativa y editorial, por que nos dejen trabajar en paz accediendo a la contratación pública que nos corresponde por nuestra audiencia, y que se nos conteste cuando reclamamos información y transparencia. Hemos superado con deportividad que ni siquiera nos nominaran para el Premio Canarias de Comunicación el año pasado, cuando cumplimos 25. Seguiremos esperando. De momento, la única distinción nos ha llegado de fuera, de la Unió de Periodistes Valencians, que nos otorgó en 2024 su Premio Libertad de Expresión.
Nuestro principal premio, sin embargo, es el que cada día nos entregan los miles de lectores que nos siguen y que creen en nuestro trabajo. No necesitamos declaraciones solemnes y grandilocuentes, nos basta con que nos dejen trabajar en paz.