Guía del Parque Nacional de Monfragüe: un paraíso natural a dos pasos de Madrid

La confluencia de los ríos Tajo y Tiétar forman una especie de triángulo mágico en el que la naturaleza se desborda ofreciendo un espectáculo ante el que es difícil no quedar fascinado. El agua y la caliza crearon un paisaje marcado por montañas de perfil suave alineadas en forma de enorme trinchera en la que hay innumerables roquedos y abrigos. Lugares en los que, por ejemplo, se ha refugiado una de las colonias de buitre leonado más importantes de Europa . Un verdadero paraíso natural en la que el hombre encontró refugio desde su más tierna infancia. Muy cerca del pequeño pueblo de Torrejón el Rubio se encuentra el Castillo de Monfragüe, una atalaya de origen árabe (siglo IX) que, durante cientos de años, guardó este paso natural que desde tierras de La Mancha –por aquel entonces frontera incierta entre ‘moros’ y cristianos- da acceso a las dehesas de Extremadura y a la Ruta de La Plata. Pues junto a los cimientos del castillo, que vivió mil vicisitudes a lo largo de su larguísima existencia, hay un pequeño abrigo rocoso en el que pueden verse pinturas rupestres de seres humanos, animales y extraños símbolos geométricos que algunos expertos han relacionado con la escritura tartésica… Nada más y nada menos.

Los rastros, como decíamos, que se pierden en la mismísima infancia del ser humano y que nos habla de un lugar de abundancia. Por eso no es mala idea iniciar cualquier visita acá arriba; junto a los restos del castillo. Entonces comprenderemos porqué los romanos llamaron a este lugar Mons Fragorum, o monte fragoso (denso). A nuestros pies, el bosque se desparrama a todos lados a ambos lados del cauce del río creando un ecosistema único de matorral y bosque mediterráneo que aún hoy es la principal muestra de este tipo de ecosistema en toda Europa . En total son casi 18.400 hectáreas de mancha verde sin interrupciones que justificaron su inscripción en la lista de Parques Nacionales españoles.

Seguimos en el Castillo. Desde aquí se pueden identificar los elementos más significativos del parque : Los roquedos, que forman el borde de esa trinchera de la que hablábamos con anterioridad, el bosque y el agua. Y también se puede disfrutar de uno de los vecinos más ilustre del parque: el buitre leonado. Aunque es en el cercano mirador del Salto del Gitano dónde se obtienen las mejores fotografías de esta impresionante ave que con casi 800 parejas es la verdadera reina de los cielos, aunque comparte espacio con otros alados ilustres como el buitre negro –es uno de sus últimos refugios-, el alimoche, la grulla o la impresionante águila imperial, uno de los símbolos de la fauna ibérica, entre cientos de especies de aves (esta zona está declarada comoZona de Especial Protección para las Aves –ZEPA-). Ya pies a tierra, los que se internen por los senderos pueden encontrarse con ciervos, jabalíes,ginetas, tortugas de agua, zorros, nutrias que chapotean en las aguas de ríos y arroyos, reptiles, innumerables insectos de todo tipo y ralea… Dicen que ha vuelto el lobo ; pero son tantos los que dicen que no como los que dicen que sí.

Varios senderos señalizados permiten al viajero curioso dejar detrás el coche e internarse en el corazón del Monte Fragoso. Uno de los más asequibles es el sendero verde, que parte de Villarreal de San Carlos y, después de vadear el Arroyo Malvecino, asciende hacia el Cerro Gimio atravesando zonas de bosque denso para finalizar justo en frente de la mole que soporta el Castillo. Pero hay rutas para todos los gustos y condiciones físicas. Algunas autoguiadas y otras que requieren de un permiso especial por parte de las autoridades del parque. Unas para gentes con ganas, como la ruta roja, que en 16 kilómetros recorre los principales atractivos del parque; y otras sencillas como la Ruta Amarilla -4,8 kilómetros-, que, también, desde Villarreal de San Carlos, recorre zonas de dehesa por la zona más humanizada del parque hasta la Fuente de los Tres Caños. La Ruta Roja recorre las zonas de umbría atravesando los mejores sectores de bosque y subiendo hacia el Castillo.

Zona humanizada… Estas fueron siempre tierras de frontera poco dadas a que la mano del hombre las alterara de manera significativa. Aún así hubo intentos de colonización. La Aldea de Villarreal de San Carlos fue una de esas tentativas. El rey Carlos III incluyó esta zona en la lista de prioridades de población en un país que, como ahora, tenía grandes zonas sin un alma. En 1758 se empezaron las obras de acondicionamiento de lo que sería la futura villa. Para ello se abrieron zonas de cultivo y se construyeron las casas para los colonos y sus familias que, como premio, quedaban exentos de varios impuestos. La colonización fue escasa y hoy, el pueblo es una pequeña concentración de casitas en torno a la sencilla Iglesia de Santa María de La Merced, que hoy se ha reconvertido en el Centro de Interpretación del parque Nacional de Monfragüe (Dirección: Villarreal de San Carlos, sn; Tel: (+34) 927 199 134; Horario: LD 9.30 – 18.00; E-mail: info@monfrague.com) en dónde podemos disipar cualquier duda sobre el parque.

De la primera época del pueblo quedan algunos ‘chozos’, casas de piedra de planta circular y techo de paja que entronca directamente con los poblados que existían por casi toda la Península Ibérica en la época prerromana. Estas construcciones servían de refugio a los pastores trashumantes que transitaban por la Cañada de Trujillo, antigua ruta ganadera que comunicaba La Mancha con la zona norte de Extremadura, y sirvieron de base para la construcción del pueblo. Villarreal de san Carlos es el único pueblo que se encuentra dentro de los límites del Parque Nacional y hoy aglutina una modesta oferta de alojamiento y restauración.

Torrejón del Rubio

El pequeño pueblo de Torrejón del Rubio se encuentra a escasos kilómetros del límite sur de Monfragüe pero cuenta con un buen par de atracciones de carácter cultural y turístico que aconsejan la parada. A nosotros nos encantó el Centro de Interpretación del Arte Rupestre de Monfragüe (Dirección: Paseo de la Carrera, sn; Tel: (+34) 927 455 292; Solicitar visita previamente; E-mail: turismotorrejonelrubio@gmail.com ) que se ha instalado en varios chozos del pueblo y en el que se hace un recorrido exhaustivo por las manifestaciones rupestres de la comarca. Para los que optan por quedarse alguna noche en la zona, otro punto de interés es el Observatorio Astronómico de Monfragüe (Reservas previas en el teléfono (+34) 927 455 292 o en el correo electrónico turismotorrejonelrubio@gmail.com ) que ofrece la oportunidad de explorar los limpios cielos de la dehesa.

Fotografías bajo licencia Creative Commons:Peña;Heribert Bechen;Marta Arias López; Porphyrio.