Los glens de Antrim: la ruta costera desconocida de Irlanda del Norte

Viajar Ahora

0

Eclipsada por la cercana Causeway, donde reinan sobre todas las cosas las ruinas del Castillo de Dunluce y la surrealista Calzada del Gigante, los Glenns de Antrim quedan como un plato de segunda para viajes largos por Irlanda del Nortre o, simplemente, como un descarte. Y eso es un error gravísimo. Una de las ventajas de vagabundear por la Isla esmeralda es que las distancias permiten hacer muchísimo en poco tiempo. Y si pasas un par de días por el norte de la isla no es mala idea añadir al clásico (Belfast, Derry y la Causeway) un paseo por esta zona de costa que se encuentra a pocos kilómetros del centro de Belfast. Los Glens son una sucesión de nueve valles de origen glacial que van desde la meseta de Antrim al mar formando un paisaje de formas onduladas de gran belleza natural.

Esto es Irlanda. Los paisajes son más que montañas, bosques, acantilados y playas. En cada valle; en cada montaña; en cada playa. Los mitos y leyendas de la espectacular mitología popular irlandesa tiñen cada elemento del paisaje con un halo de magia con miles de historias. Como sucede en Glenarm Castle. Este pueblo de costa es la puerta de entrada a los glens y su castillo del siglo XVI que guarda una tortuosa sucesión de hechos paranormales que provocó un exorcismo en la década de los 60 del pasado siglo XX. Sí, un exorcismo. El castillo era propiedad del clan familiar de los MacDonnell es el escenario de la aparición recurrente de hasta tres fantasmas: la dama del gorro gris; el niño ahogado y un jinete sin cabeza. La actividad de los espectros era tan grande que los dueños del castillo tuvieron que limpiar cada habitación una a una. En el centro de visitantes del castillo puedes explorar la historia de la fortaleza y sus curiosos habitantes. No es una mala idea para tener el primer contacto con los glens. Para ello debes venir hasta Larne por la autovía A8 y tomar aquí la preciosa Coast Road (A2).

Otro lugar que resume a la perfección esta atmósfera es la aldea de Galboly. Siguiendo por la A2 nos topamos con paisajes de costa preciosos y pequeños pueblos de pescadores como Carnlough, cuyo puerto se hizo famoso por ser uno de los escenarios recurrentes de la serie de televisión Juego de Tronos. Esta zona del litoral se estrecha entre las moles montañosas que anuncian la presencia de los glens. Pero antes hay que dejar el coche y echar a andar un poquito para acercarnos a la aldea de Galboly, un conjunto de casas abandonadas que también han sido escenario de la serie Juego de Tronos. El lugar fue una pequeña comunidad agrícola que se abandonó a finales del siglo XIX en plena crisis de la hambruna de la patata. Aquí también vas a encontrar una pequeña tumba megalítica prehistórica. Muy cerca de este pueblo fantasma (otra vez sobre la Coast Road) puedes ver la Ardclinis Church (A2), una vieja iglesia medieval en estado de ruina que guarda varias leyendas. La más curiosa es la que se vincula al enorme espino negro que puedes ver junto a los restos del edificio. Se trata de un Fairy Tree o árbol de hadas, donde la gente sigue dejando ofrendas para llamar a la buena suerte o pedir pequeños milagros. Irlanda en estado puro.

Glenariff Forest Park (Glenariffe Rd).- El valle de Glenarif es el más grande de todos los glens de Antrim. Y también es el epicentro de un experimento de renaturalización del territorio que ha devuelto las masas forestales a un lugar que durante siglos sufrió la presión constante de la ganadería. El resultado es una mancha de bosque preciosa en la que uno puede imaginarse lo que debía ser Irlanda antes de la deforestación masiva que se produjo entre los siglos XVII y XIX (cuando la masa arbórea de la isla se redujo al 1% de su potencial). En Glenariff vas a encontrar un bosque replantado que va tomando cuerpo entre riachuelos y saltos de agua como los de Ess-Na-Crub y Ess-Na-Larach. Si tienes tiempo puedes seguir el sendero de Inver River hasta Inver River Dam para ver el valle desde una perspectiva elevada. Aquí puedes ver la típica estructura geológica de los valles de origen glacial con sus formas suaves pero contundentes.

Una torre para encerrar alborotadores.- La localidad de Cushendall es famosa en la comarca por uno de los monumentos más curiosos de la Coast Road. Hablamos de la Curfew Tower (High Street), una mazmorra de tres pisos construida a principios del siglo XIX para poner a dormir la mona a los borrachos que no dejaban dormir a las vecinas y vecinos por la noche. Y es curioso que en la misma calle de la Curfew Tower se encuentre uno de los pubs más famosos de Irlanda del Norte, el Johnny Joe’s McCollam’s Bar (Mill Street, 23). Si tienes la posibilidad de dedicarle alguna noche a los glens, Cusenhall es una muy buena idea para hacer base. Las noches del Johnny Joe’s McCollam’s Bar son mágicas, con buena música en directo y muy buen rollo. En el pueblo hay otras cosas de ver. Pasando la preciosa Cushendall Beach nos encontramos con las ruinas de Layd Old Church (Layde Road) una vieja iglesia conventual franciscana del siglo XIII en la que puedes ver un viejo cementerio y vistas alucinantes a una costa marcada por los pequeños acantilados.

La Glennan Road y las Cuevas de Cushendun.- Otra manera de internarse en los paisajes rurales y naturales de los glens es la Glennan Road que parte hacia el interior de la isla desde Cusenhall. Esta ruta escénica permite dar un pequeño rodeo de 21 kilómetros y ver algunos lugares que definen a la perfección lo que son estos territorios de origen glacial. La ruta asciende hasta Orra Bridge, un viejo puente de piedra del siglo XIX y volver a la costa por la Glendun Road. Aquí puedes ver varias manchas de bosque reforestado en torno a Moyle Way, una tumba de corredor (Oisín's Grave) muy cerca de Cusenhall y los preciosos paisajes agrícolas de la vega del Río Glendun donde los prados verdísimos cercados con muros de piedra se alternan con pequeñas porciones de bosque primigenio como Cregagh Wood. El punto final de este paseo es el conjunto de Cushendun Caves (Strand View), unas cuevas situadas en la playa que también fueron escenario de Juego de Tronos.

La ruta panorámica de Torr Head.- La Torr Road parte desde Cushendun para recorrer el tramo de costa más salvaje de los Glens de Antrinm. Una carretera espectacular que regala sitios increíbles desde el primer kilómetro: como el Cairn of Sean O'Neill una vieja tumba prehistórica coronada por una cruz celtica del siglo XVI o la Altagore Cashel, un pequeño fuerte circular de piedra del siglo IV o V de nuestra era. Esta parte del país está plagado de restos de la Irlanda precristiana a través de tumbas megalíticas, fuertes de piedra o leyendas… muchas. Torr Head es el escenario de muchos mitos. Donde ahora hay una vieja torre de vigilancia desde donde se ve el estrecho de agua que separa la isla de Escocia se sitúa, según las historias, el mítico Dún Bharraigh, la residencia del guerrero Barrach, uno de los protagonistas de las sagas del Úlster. También aquí se sitúa la casa de La Cailleach, una anciana bruja responsable de la construcción y destrucción del paisaje.

El paseo por la costa culmina en Fair Head, una espectacular meseta elevada de piedra que se desploma en el mar en cantiles de más de 200 metros formados por esas columnas de basalto que recuerdan la cercanía de la Calzada del Gigante. Desde el punto de vista natural destacan el Lough na Cranagh Crannog (Lago Negro) que corona la meseta y la preciosa Murlough Bay, una bahía intacta donde es posible ver focas. Pero en Irlanda todo tiene su contrapunto fantástico y mitológico. Del Lago negro, por ejemplo, se dice que es la residencia de un caballero sin cabeza que suele verse al caer la noche (hay numerosos testimonios). Ester lugar también es otro de los escenarios de Juego de Tronos que situó aquí los cantiles de Stormlands Cliff, uno de esos

Los Dark Hedges, la carretera más bonita de Irlanda del Norte.- Este singular camino flanqueado de hayas europeas retorcidas por el viento es uno de los parajes más singulares de Irlanda del Norte y una de las puertas de acceso/salida del área de los Glens de Antrim. La avenida arbolada se creó en el siglo XVIII como camino de acceso a Gracehill House, una casona nobiliaria propiedad de la familia Stuart que hoy puede visitarse como parte de un campo de golf. En su origen, la avenida arbolada contaba con 150 árboles de los que quedan algo más de la mitad. El camino se cerró al tráfico rodado y hoy es un paseo de poco más de 500 metros con dos tramos donde los árboles forman un verdadero túnel vegetal. El lugar es de una belleza sobrecogedora: sobre todo al caer la noche. Y si hay algo de niebla aún más. Dark Hedges se ha convertido en un centro de peregrinaje para los aficionados a la serie Juego de Tronos ya que es el escenario del ‘Camino del Rey’. Irlanda del Norte fue un escenario recurrente de esta serie. Y es normal porque la magia puede sentirse por todos lados.

Dicen que por las noches se puede ver la figura de una mujer que va yendo de árbol en árbol como escondiéndose. La llaman la Dama Gris y si bien no hay consenso sobre la identidad del espectro, parece que muchos la identifican como Cross Peggy, el apodo de Peggy Stuart, hija de James Stuart. Pasar bajo el túnel de árboles retorcidos cuando la niebla empieza a caer da impresión. Bastante. No hay mejor experiencia que hablar de viejas historias de fantasmas en cualquier pub irlandés. Es el mejor lugar para descubrir estas historias. De Dark Hedges se cuentan muchas de estas leyendas populares. Dicen, por ejemplo, que los días previas a la noche de todos los santos junto a Cross Peggy flotan varias figuras que cada año aprovechan el portal que se abre entre el mundo de los muertos y el de los vivos para acompañarla en su penar. No es mala idea terminar la jornada en alguna barra alternando una buena dosis de craic irlandés (una expresión que se usa para hablar de la diversión) con cerveza negra, música tradicional y una buena historia de fantasmas.

Fotos bajo Licencia CC: Martin Hesketh; Amanda; philip hay; Donna; Arbo Moosberg; Tracey Adams; Beth; scorzonera; Sergei Gussev; Aidan McMichael