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Vuelve el Top Secret de Carlos Sosa. Serás el primero en enterarte de los detalles que nadie más conoce.

Una sola papeleta y un par de papelones

Fernando Clavijo, junto a Román Rodriguez en el Parlamento de Canarias, en una imagen de archivo.

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No estoy muy seguro de si fue Gabriel Rufián o Román Rodríguez a quien primero oí hablar de la necesidad de la confluencia de izquierdas. De aglutinar esa dispersión tradicional de votos situada a la izquierda del PSOE para contribuir en mayor medida a una mayoría que pudiera frenar el advenimiento de la derecha y la ultraderecha. Román Rodríguez, fundador de Nueva Canarias, culo inquieto donde los haya, viene de muchas experiencias en la materia, de haber conseguido alianzas tanto con el PSOE como con Coalición Canaria para lo mismo, para tener voz en las instituciones del Estado, es decir, en Madrid. Un político con la política en la sangre que sabe de traiciones y de desgastes, de nadar y guardar la ropa, de poderosos y miserables, de trampas y campeonatos. De los que presume de “leerse los papeles”, de los que anda todo el día con encuestas y proyecciones demoscópicas para asegurarse y asegurar a sus interlocutores que no está diciendo tonterías cuando plantea lo que plantea.

Por eso le creí la primera vez que me dijo que ya tenía muy avanzadas conversaciones con Izquierda Unida, con Podemos, con Sumar, y con otras fuerzas de izquierda insulares y que las primeras respuestas habían sido muy positivas. Era una aproximación inicial que le garantizaba, según sus estimaciones, una plaza para el Congreso de los Diputados por Las Palmas, y la posibilidad, algo más complicada, de alcanzarla también por Santa Cruz de Tenerife, siempre que se sumara a la iniciativa el partido de Alberto Rodríguez, Drago Canarias.

Román Rodríguez y su gente hablaron con todo el mundo, incluidas las dirigentes nacionales de Podemos y Sumar, y se confabularon para encontrar un candidato o una candidata “sin mochila” que pudiera encabezar la candidatura, alguien que no pudiera ser discutido no ya por las fuerzas participantes, sino por la ciudadanía.

Por lo que se sabe ahora, las negociaciones se tornaron al final más duras de lo que se presagiaban cuando se iniciaron, debe ser porque las urgencias traen consigo exigencias imprevistas. O no tan imprevistas. Porque lo que pasa en Madrid, siempre Madrid, tiene su traslación a negociaciones ultraperiféricas y se intenta presionar a fuerzas de ámbito nacional con un “mira lo que te puedo hacer en Canarias”. La amplitud de miras de los responsables en Canarias de Izquierda Unida, de Sumar y de Podemos permitieron finalmente que la confluencia se hiciera realidad.

Lo que se ha traducido finalmente en que Román Rodríguez haya sabido sacar tajada de nuevo de su iniciativa, de su capacidad de estratega y de su perseverancia: será Nueva Canarias la que encabece la candidatura de Unidad del Pueblo Canario con su secretario general y portavoz en el Parlamento autonómico, Luis Campos, la persona que le sustituyó al frente del proyecto cuando vinieron los peores momentos, cuando se le rebelaron los alcaldes y los concejales afines a Teodoro Sosa y a Óscar Hernández, líderes de dos formaciones coaligadas (Bloque Nacionalista Rural y Roque Aguayro) que se cansaron del megaliderazgo de Román Rodríguez y eligieron acercarse al de Fernando Clavijo con unas condiciones que a van a ver si se cumplen.

Haciendo de la necesidad virtud, Nueva Canarias-Bloque Canarista, que es como se llama en realidad, se presenta ahora a unas elecciones en el momento más delicado de su corta historia, convirtiendo la desbandada de Teodoro Sosa y de Óscar Hernández en su primera prueba de fuego para testar ante la militancia y el cuerpo electoral el respaldo que cada cual tiene.

Unos se presentan como alternativa canaria de izquierdas y los otros dentro de la Mesa de Unidad Canaria que lideran Coalición Canaria y Municipalistas Primero Canarias y la que se ha sumado casi dos decenas de pequeños partidos municipales para dar el mayor realce posible al acontecimiento de esa particular confluencia.

Teodoro Sosa, alcalde de Gáldar, se ha prestado a ser el número uno al Congreso de los Diputados de esa Mesa de Unidad Canaria en un escenario no del todo favorable que podría dejarlo desnudo ante su propia organización y debilitado ante su padrino, Coalición Canaria. Dada la escasa edad de su organización, todavía no es contemplado con seriedad por las encuestas, salvo por las del Instituto Perfiles, la consultora de cabecera que maneja constantemente Fernando Clavijo para convencer a sus acólitos y aspirantes a serlo. Clavijo le ha dicho a Teodoro Sosa que tiene todas las papeletas para salir, que encabezará una candidatura muy atractiva para el público nacionalista, soberanista y progresista, y que la organización y toda su maquinaria mediática y empresarial, se van a volcar para que su estreno en la escena nacional sea todo un éxito.

Pero le fallan algunas patas fundamentales, como Fuerteventura, donde Asamblea Majorera, que tienen su corazoncito, no entiende nada de lo que está pasando, como que la candidatura por la provincia de Las Palmas, que incluye además de Gran Canaria, a Lanzarote y Fuerteventura, esté encabezada por dos personas de la isla capitalina. Que no se creen esa autoafirmación de Municipalistas Primero Canarias de ser un proyecto más amplio que el que se extiende más allá de los ombligos de sus promotores.

Un handicap al que hay que sumar la animadversión que despierta Coalición Canaria en Gran Canaria por motivos históricos, los mismos que propiciaron el nacimiento y auge de una fuerza como Nueva Canarias cuando Román Rodríguez la creó en 2005 precisamente como una escisión de la casa autoproclamada nacionalista madre.

Frente a Clavijo

Pues sí, frente a Clavijo, el acuerdo de frente amplio de Canarias, ya registrado bajo el nombre de Unidad del Pueblo Canario, tiene como principal responsable, como principal hacedor, a Román Rodríguez, y por eso será su secretario general quien ocupe la primera plaza de la candidatura y, en el caso de salir, los dos primeros años de legislatura en una nueva aplicación del pacto de time-sharing que también uso Nueva Canarias en 2019-2023 cuando pactó lo mismo que ahora pero con Coalición Canaria para tener un acta más en el Congreso de los Diputados. Y en aquella ocasión, la rentabilidad también se la llevó Nueva Canarias gracias al concurso de un diputado muy hábil, Pedro Quevedo, del que todo el mundo se acuerda, lo que no ocurre con quien ocupó el escaño canario la segunda mitad de la legislatura, María Fernández, que otra vez va de dos, pero en esta ocasión de la confluencia con Primero Canarias.

La Mesa de Unidad Canaria, con su correspondiente llamamiento a la voz canaria en Madrid, la obediencia isleña y esas cosas, es un mecanismo clásico por el que Coalición Canaria trata de recuperar predicamento en Gran Canaria. Sabe que el escaño está en estos momentos un poco lejos pero no imposible. Y, en peor de los casos, restará posibilidades a su eterno rival, que es Nueva Canarias, que es Román Rodríguez, objetivo que también persigue Municipalistas Primero Canarias.

Porque ocupar un escaño en la Carrera de San Jerónimo no estuvo nunca entre los afanes de Teodoro Sosa y Óscar Hernández, los promotores de Primero Canarias. Su objetivo principal es el Cabildo de Gran Canaria y el mayor número de alcaldías de la isla y, en segundo lugar, el Parlamento de Canarias. Arriesgar a uno de sus principales valores electorales a fracasar en este intento sólo será posible gracias al acuerdo que han alcanzado con Coalición Canaria por el que, ocurra lo que ocurra, Teodoro Sosa podrá optar sin discusión a la candidatura a la presidencia del Cabildo.

Ha sido necesaria una semana de discusiones para despejar estas dudas después de que Fernando Clavijo se lanzara a bendecir la candidatura del alcalde de Gáldar sin guardar la debida compostura.

En el frente de la izquierda la cosa también tiene directa dependencia con Coalición Canaria. Es Coalición Canaria la que está manteniendo viva la llama de Drago Canarias para que no flaquee y para que se presente en solitario en las dos circunscripciones electorales para las elecciones generales del 29 de noviembre. Y si la Mesa de Unidad Canaria tiene escasas posibilidades de obtener escaño, ya te podrás imaginar las que tiene la gente de Alberto Rodríguez, siempre según lo que dicen actualmente las encuestas.

A Alberto Rodríguez se le invitó por varias vías a que se sumara a Unidad del Pueblo Canario, pero no dio ni siquiera una oportunidad al diálogo, a sentarse alrededor de una mesa a conocer las condiciones y las opciones. Su negativa fue inmediata: nos presentamos en solitario y punto.

De momento, Rodríguez y los suyos siguen copando espacios de actualidad en la radio y la televisión públicas de Canarias como si formaran parte de una fuerza parlamentaria con opciones nacionales. Tienen sólo dos concejales como toda representación institucional pero se les presenta en RTVC y en otros medios privados, como la cadena Ser, como una fuerza decisiva. Y claro que puede ser decisiva, pero solo para desarticular opciones de las demás fuerzas de izquierdas.

Al ruido contribuímos otros medios cuando nos mostramos críticos con ese apadrinamiento de Coalición Canaria sobre Drago y al descaro con el que Drago acepta el apadrinamiento por lo que supone de alcanzar notoriedad, de momento con escasos resultados.

La recurrente participación de Alberto Rodríguez como reputado analista político en el programa de Televisión Canaria La Retranca no termina de cuajar, ni para él ni para Televisión Canaria. La última entrega de ese remedo de programa político se saldó con un escuálido 1% de audiencia media, lo que despertó la conmiseración y la sorna, como demuestra esta pieza de Diario de Avisos. 

Fue tan patética la intervención de Alberto Rodríguez tratando de desprestigiar por godas todas las opciones de izquierdas ajenas a la suya que hasta fue al plató pertrechado con elementos habitualmente usados por los candidatos para los debates televisivos, como varios cartones-pluma con recortes de prensa. Entre ellos, vaya por dios, uno de Canarias Ahora, el medio al que Drago tiene vetado por considerarnos seguramente muy godos y muy desafectos al amado líder.

Imagen distribuida por Drago Canarias de la intervención de su líder en el programa de TVC La Retranca, este jueves.

Se le olvidó contar todo lo que deben él y su partido a algunas de esas formaciones de obediencia española, como el salario de uno de los integrantes de su staff que hasta que se disolvieron las Cortes era pagado por Sumar, partido godo con el que concurrió a las elecciones generales de 2023.

A Coalición Canaria le viene muy bien Drago porque en la circunscripción de Santa Cruz de Tenerife los votos que obtenga servirán para impedir que Unidad del Pueblo Canario se acerque a un escaño. Izquierda Unida, Sumar y Podemos no gozan del predicamento que tiene el partido del ex secretario de Organización nacional de Podemos, pese su amplia e histórica implantación. 

Todo se complicará, además con la irrupción de Vox, que en las pasadas elecciones no se presentó en Santa Cruz de Tenerife por un error administrativo. Coalición Canaria parece tener asegurada el acta para Cristina Valido siempre y cuando alcance el mínimo exigido, pero tiene que contar ahora con la pérdida de votos hacia Vox, que también los teme. A ver si no a qué viene su negativa casi enfermiza a desmantelar el monumento a Franco en Santa Cruz de Tenerife.

En la circunscripción de Las Palmas, las encuestas apuntan a la posibilidad de que Vox crezca, pero a costa del Partido Popular, que volverá a ser derrotado por el PSOE en ambas provincias. En Las Palmas hay una posibilidad no muy remota de que entre Unidad del Pueblo Canario y otra más remota todavía de que lo haga la Mesa de Unidad Canaria.

Pero cualquier cosa puede pasar desde ahora hasta el día 29 de noviembre. Las campañas electorales ya no son lo que eran, y aquel 3% de fluctuación que se estimaba que podían hacer variar la intención de voto en los tiempos analógicos, ahora pueden provocar un vuelco con la ayuda de fenómenos paranormales, la intromisión de una potencia extranjera a través de redes sociales o una cagada monumental de Núñez Feijóo. De las habituales.

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