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GP de Países Bajos: prueba de vida para la F1 y para Fernando Alonso

Raúl Molina

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La Fórmula 1 volvió del parón de verano con un Gran Premio de los Países Bajos bastante mejor de lo que prometía la sprint. El sábado dejó pocas esperanzas, pero el domingo ofreció una carrera con ritmo, estrategias distintas, adelantamientos de calidad, coches de seguridad virtuales, una bandera roja temprana y una victoria muy seria de Lando Norris. Así que hay mucho que contar en el primer episodio de la semana del Podcast Técnica Fórmula 1.

Norris confirma su fuerza tras las vacaciones

El británico ganó por delante de Andrea Kimi Antonelli y George Russell en una carrera que vuelve a reforzar una idea: cuando el clipping no se convierte en protagonista, esta F1 de 2026 puede ofrecer un espectáculo mucho más reconocible. Zandvoort, por sus características, protegió a la categoría de algunos de sus peores defectos. La carrera lo agradeció y nosotros también.

Norris fue el gran nombre del domingo. No ganó simplemente porque McLaren tuviera el mejor coche. Su compañero Oscar Piastri sufrió mucho más, especialmente con la degradación, y terminó lejos de la pelea por la victoria. Esa comparación interna da todavía más valor al triunfo de Norris, que supo sostener el ritmo, leer la carrera y atacar cuando llegó el momento.

La pasada a Antonelli fue la imagen clave

Mercedes parecía tener la carrera muy bien colocada, pero Norris fue recortando la distancia hasta llegar al ataque. Cuando tuvo la oportunidad, la aprovechó. Y lo hizo ante un piloto que, incluso sin ganar, volvió a salir reforzado. Antonelli sigue dejando señales de piloto especial. Se colocó líder tras la reanudación, gestionó fases difíciles y terminó segundo, ampliando su ventaja en el Mundial.

Russell, en cambio, volvió a dejar una sensación más irregular. Había sido fortísimo en la sprint y estuvo cerca de la pole principal, pero el domingo se desdibujó: mala salida, pérdida de posición con Antonelli y una carrera más defensiva que dominante.

Verstappen: accidente en la primera vuelta

El Gran Premio cambió muy pronto con el accidente de Max Verstappen en la primera vuelta. El neerlandés, en casa y con la posibilidad de aprovechar un circuito menos dañino para Red Bull, quedó fuera de carrera tras estrellarse y provocar la bandera roja. Fue un golpe enorme para Zandvoort y para un equipo que sigue dependiendo demasiado de la inspiración de sus pilotos.

Después, la carrera tuvo muchas capas. Piastri adelantó a Russell con neumáticos duros en una maniobra magnífica. Leclerc y el australiano protagonizaron una de las mejores luchas del día. Ferrari tuvo ritmo, con vuelta rápida incluida de Leclerc, pero volvió a quedarse con la sensación de que podía haber sacado más.

Hamilton acabó cuarto y Leclerc quinto, pegados a Russell. Mercedes, Ferrari y McLaren estuvieron muy cerca en algunos momentos, y esa es una de las mejores noticias del campeonato: la parte alta sigue abierta. No siempre gana el mismo equipo, no siempre manda el mismo coche y cada circuito altera el equilibrio.

Aston Martin se levanta

Para la afición española, la otra gran noticia fue Aston Martin. Fernando Alonso terminó noveno y sumó dos puntos en una carrera que confirma que el equipo ha dado un paso adelante real. La nueva unidad de potencia Honda era uno de los focos del fin de semana, pero el resultado no se explica sólo por motor. El coche también funcionó bien aerodinámicamente y, sobre todo, cuidó las gomas.

Alonso hizo el stint más largo con neumático blando, una señal muy significativa. Si un coche degrada mucho, eso es imposible. Por eso el noveno puesto tiene más valor del que indica la clasificación: Aston Martin no sólo encontró algo de rendimiento, también mostró una base más equilibrada y capaz de sostener el neumático.

Luego están, claro, las manos de Alonso. En un coche que sigue lejos de la zona noble, el asturiano volvió a maximizar lo que tenía. Pero esta vez no fue sólo supervivencia. Hubo una mejora real detrás.

Aston Martin no está para soñar con podios ni para vender una resurrección inmediata. Pero Hungría ya había dejado una primera señal y Zandvoort la refuerza. El equipo parece haber encontrado correlación, el paquete aerodinámico funciona mejor y el motor Honda empieza a sumar en la dirección correcta.

Zandvoort no fue una carrera perfecta

La sprint fue floja, hubo sanciones, choques y algunos momentos caóticos. Pero el domingo tuvo lo que se le debe pedir a un Gran Premio: incertidumbre, ritmo, luchas y un ganador que tuvo que trabajarlo.

Norris sale reforzado. Antonelli, más líder. Russell, con deberes. Ferrari, otra vez cerca pero sin rematar. Red Bull, golpeada en casa. Y Aston Martin, por fin, con una señal de vida que merece ser tomada en serio.