El mapa de los radares que más multas ponen
La red de radares de la Dirección General de Tráfico (DGT) nunca había generado tantos ingresos. Los excesos de velocidad dejaron en 2025 una recaudación récord de 246,8 millones de euros, un 14% más que el año anterior, pero el aumento de las sanciones no se reparte de forma homogénea por la geografía española. Al contrario. Un reducido grupo de apenas 50 radares concentra buena parte de la actividad sancionadora, hasta el punto de acumular 1,34 millones de denuncias, casi la mitad de todas las formuladas por exceso de velocidad.
El estudio elaborado por Automovilistas Europeos Asociados (AEA) dibuja un mapa con claros puntos negros para el bolsillo de los conductores. Valencia, Madrid y Cádiz lideran la clasificación de provincias con mayor recaudación por multas de velocidad, mientras que Ourense, Cáceres y Salamanca figuran entre los territorios donde los radares generan menos ingresos.
La Comunitat Valenciana se consolida como el principal foco sancionador del país. Solo la provincia de Valencia ingresó 18,9 millones de euros por multas de velocidad durante 2025, un 87% más que el año anterior, seguida de Madrid, con 17,9 millones (-5,1%), y Cádiz, con 16,5 millones (+22%). También destacan Málaga, Alicante, Granada y Sevilla, todas ellas por encima de los diez millones de euros.
En el extremo opuesto aparecen provincias como Ourense, donde las multas por velocidad apenas generaron 1,35 millones de euros, seguida de Cáceres (1,69 millones) y Salamanca (1,88 millones), muy lejos de las cifras registradas en los principales corredores viarios del país.
Valencia desbanca a todos
El radar más activo de España está situado en el kilómetro 326 de la A-7, a la altura de La Canyada (Valencia). Este cinemómetro formuló 90.766 denuncias en 2025, un crecimiento espectacular frente a las apenas seis registradas el ejercicio anterior, reflejo de su reciente entrada en funcionamiento. La Comunitat Valenciana coloca además otro radar en el segundo puesto del ranking nacional: el situado en el kilómetro 7 de la CV-905, en la provincia de Alicante, con 72.557 denuncias.
Tras ellos aparecen el radar del kilómetro 127 de la A-15, en Navarra, con 67.445 sanciones; el de la TF-2 en Santa Cruz de Tenerife, con 49.641; y el del kilómetro 968 de la A-7, en Málaga, con 45.050 multas.
Madrid también mantiene una importante presencia entre los dispositivos más activos gracias a varios radares situados en la M-40, especialmente los ubicados en los kilómetros 20 y 52, con 43.500 y 31.175 denuncias, respectivamente.
Una concentración inédita
Uno de los aspectos más llamativos del informe es la enorme concentración de la actividad sancionadora. Aunque la DGT dispone de más de un millar de radares distribuidos por toda España, únicamente 50 dispositivos acumularon 1.342.285 denuncias durante 2025.
Según AEA, este dato demuestra que la presión sancionadora se concentra en puntos muy concretos de la red viaria, principalmente en autopistas y autovías, donde se localizan la mayoría de los radares con mayor capacidad recaudatoria.
La organización sostiene además que el incremento de la recaudación no responde a un deterioro generalizado del comportamiento de los conductores, sino a la puesta en servicio de nuevos dispositivos estratégicos que han multiplicado el número de denuncias.
La velocidad ya supone el 41,5% de toda la recaudación
Las sanciones por exceso de velocidad representan ya el 41,5% de todos los ingresos obtenidos por multas de tráfico gestionadas por la DGT —sin incluir País Vasco y Cataluña, que tienen transferidas las competencias de tráfico—, lo que convierte a esta infracción en la principal fuente de ingresos del organismo.
El crecimiento ha sido especialmente intenso en algunas provincias. Granada disparó un 167% la recaudación por velocidad, hasta casi 11,8 millones de euros; Almería la elevó un 180%, hasta 4,2 millones; mientras que Alicante y Valencia registraron incrementos superiores al 80%.
No todas las provincias siguieron la misma tendencia. Madrid redujo ligeramente sus ingresos por velocidad, al igual que Málaga, Sevilla, Murcia, Burgos o Lugo, donde la recaudación descendió más de un 37%.
El debate entre seguridad y recaudación
Los datos vuelven a alimentar el debate sobre el papel que desempeñan los radares en la política de seguridad vial. AEA cuestiona que la mayor parte de las denuncias se formulen en autopistas y autovías cuando, recuerda, alrededor del 70% de los accidentes mortales se producen en carreteras convencionales.
Para el presidente de la organización, Mario Arnaldo, esta distribución evidencia que la política de radares debería revisarse. A su juicio, si determinados cinemómetros continúan acumulando decenas de miles de denuncias año tras año significa que no están logrando corregir el comportamiento de los conductores, sino que funcionan principalmente como instrumentos de recaudación.
Mientras tanto, el mapa de los radares más activos de España sigue concentrando su mayor intensidad en los grandes corredores de la Comunitat Valenciana, Andalucía, Madrid y Navarra, donde unos pocos dispositivos son capaces de generar decenas de miles de multas y millones de euros para las arcas públicas.