¿Cómo será la nueva movilidad? Trenes inteligentes conectados con bicis y patinetes futuristas

Los viajes en tren pueden cambiar mucho en el futuro con la integración de otros modos de movilidad. Los principales beneficiarios pueden ser los usuarios de patinetes eléctricos y bicicletas, que ahora se encuentran con el problema de dónde dejar su vehículo, cómo acceder al andén o cómo subir al tren sin bloquear el paso. Un proyecto de Alstom y Decathlon pretende mejorar esa situación para conseguir una movilidad con una conexión verdaderamente fluida entre la micromovilidad personal y el transporte ferroviario.

La respuesta que ambas compañías han comenzado a diseñar se ha presentado en InnoTrans 2026, la gran feria internacional del transporte ferroviario. El proyecto conjunto de diseño, exploración e I+D pretende convertir la bicicleta y el patinete en una pieza más del ecosistema ferroviario, no en un elemento añadido al viaje.

La propuesta llega en un momento en el que todavía persisten prohibiciones de acceso a algunos trenes con patinetes eléctricos después de varios casos de incendios originados en su baterías. Esa prohibición comienza a remitir con la nueva generación de vehículos más seguros, como se puede ver en el retorno de los patinetes a los trenes de Renfe.

Movilidad desde casa hasta el destino final

La iniciativa de las dos empresas francesas parte de un estudio de campo sobre las dificultades reales que afrontan los usuarios cuando combinan distintos medios de transporte. El objetivo no es únicamente diseñar una bicicleta o un patinete más adecuados para viajar en tren, sino repensar toda la cadena: desde que el pasajero sale de casa hasta que alcanza su destino final.

Ahí es donde se cruzan dos mundos que tradicionalmente han evolucionado a ritmos diferentes. Alstom aporta su conocimiento en trenes, sistemas ferroviarios y gestión de los flujos de pasajeros, mientras que Decathlon incorpora su experiencia en movilidad cotidiana, ergonomía y diseño orientado al usuario. El resultado es una propuesta en la que el vehículo personal deja de ser un equipaje incómodo para convertirse en parte de la arquitectura del viaje.

El primer eslabón es precisamente ese vehículo. La propuesta contempla una nueva generación de bicicletas y patinetes conectados concebidos específicamente para combinarse con el ferrocarril. El diseño busca reducir sus dimensiones y mejorar su ergonomía para facilitar tanto el desplazamiento por la ciudad como su integración a bordo. La conectividad añade una nueva capa al sistema.

El segundo paso se produce en la estación. La idea es que el pasajero pueda reservar previamente el espacio para su bicicleta o patinete mediante una aplicación móvil. Una vez allí, el sistema le guía por el andén hasta un terminal de identificación, donde el equipo queda registrado de forma rápida. El objetivo es eliminar una de las incertidumbres habituales de estos viajes: llegar a la estación sin saber exactamente dónde y cómo colocar el vehículo.

Vagones para patinetes y bicis

Y después llega el tren. Alstom y Decathlon plantean una zona específica de 'Movilidad Suave', un espacio seguro y exclusivo para bicicletas y patinetes. La distribución busca evitar que estos vehículos ocupen pasillos o interfieran en el movimiento de otros pasajeros, al tiempo que permite que sus propietarios viajen sentados y sin tener que preocuparse constantemente por su equipaje.

“La función del diseño es simplificar la vida de las personas. Con Decathlon, hemos buscado eliminar los obstáculos que aún complican los desplazamientos en bicicleta o patinete”, explica Alexis Bonnet, director de Diseño de Alstom. La clave, añade, está en superar la lógica de los modos de transporte aislados para construir «una experiencia continua».

La colaboración también refleja dos velocidades industriales diferentes. El ferrocarril trabaja con ciclos de diseño y fabricación largos, mientras que el mundo de los productos de consumo puede introducir cambios con mucha mayor rapidez. Alstom y Decathlon han tratado de combinar ambas perspectivas para trasladar al tren soluciones procedentes de la movilidad cotidiana sin perder de vista las exigencias de un sistema ferroviario.

Para Decathlon, el proyecto encaja con la estrategia de B'twin de extender el uso de la bicicleta más allá del ocio y convertirla en una herramienta habitual de desplazamiento, según señala Cédric Mollet, director de B'twin/Decathlon. La propuesta no plantea, por tanto, sustituir el tren por la bicicleta ni competir entre ambos. Su apuesta es otra: que el pasajero no tenga que elegir entre uno y otro. El trayecto urbano y el ferroviario pasan a formar parte de un mismo recorrido, con la micromovilidad como primer y último eslabón.