Ford Puma Gen-E: pequeño en tamaño, grande en argumentos

La oferta de coches eléctricos no deja de crecer, pero encontrar un modelo que combine eficiencia, facilidad de uso y una conducción agradable sigue siendo menos habitual de lo que cabría esperar. El Ford Puma Gen-E reúne esas cualidades en una carrocería de dimensiones contenidas y con una propuesta bastante alejada de la carrera por las grandes baterías y las potencias desmesuradas. Su principal virtud consiste precisamente en aprovechar bien los recursos disponibles para ofrecer un vehículo equilibrado, especialmente convincente en los desplazamientos cotidianos.

El Puma eléctrico conserva buena parte de la personalidad del modelo de gasolina, uno de los productos de mayor éxito comercial de Ford en Europa. Con 4,21 metros de longitud, mantiene las proporciones de un SUV compacto y una imagen reconocible, aunque incorpora algunas modificaciones que delatan su nueva naturaleza. La más evidente es el frontal, donde la tradicional parrilla deja paso a una superficie cerrada del color de la carrocería. También cambian ligeramente los paragolpes, mientras que la silueta y la parte posterior apenas se apartan del diseño conocido.

Lo importante aparece cuando el coche comienza a moverse. El motor eléctrico de 168 CV, que mueve las ruedas delanteras, proporciona una respuesta suficiente para resolver con soltura las situaciones habituales del tráfico. No destaca por una aceleración especialmente contundente, pese a que los ocho segundos anunciados para alcanzar los 100 km/h constituyen una cifra respetable. Ford ha preferido una entrega de potencia progresiva, sin las reacciones bruscas que caracterizan a algunos eléctricos, y el resultado es una conducción fácil de dosificar y agradable en ciudad.

El verdadero punto fuerte del Puma Gen-E se aprecia en las curvas. La dirección tiene un tacto preciso, con una resistencia bien medida, y permite colocar el coche con naturalidad incluso cuando la carretera se vuelve exigente. La suspensión también está bien resuelta, porque contiene los movimientos de la carrocería sin recurrir a una dureza excesiva. El conjunto transmite confianza y conserva parte de esa agilidad que tradicionalmente ha distinguido a los modelos de Ford.

Aunque supera la tonelada y media de peso, la ubicación de la batería contribuye a rebajar el centro de gravedad y favorece la estabilidad, mientras que las dimensiones compactas facilitan las maniobras y los cambios de trayectoria. No pretende ser un deportivo, pero ofrece una experiencia de conducción más satisfactoria que la de la mayoría de los SUV de planteamiento semejante. También destaca el confort de marcha, con un buen aislamiento del ruido exterior y una suspensión capaz de absorber razonablemente las irregularidades del asfalto.

El interior combina un diseño moderno con soluciones prácticas. La instrumentación digital de 12,8 pulgadas ofrece una lectura clara y la pantalla central de 12 pulgadas incorpora el sistema multimedia SYNC 4, compatible con Apple CarPlay y Android Auto sin cables. Su funcionamiento es razonablemente intuitivo, si bien Ford ha trasladado ahora un buen número de funciones a los menús táctiles. 

El salpicadero ofrece una apariencia cuidada y la distribución de los elementos resulta ordenada. Además, los asientos delanteros proporcionan una postura de conducción cómoda y las posibilidades de regulación permiten encontrar fácilmente una posición adecuada.

Las plazas posteriores no son precisamente el aspecto más destacable de un coche de tamaño tan contenido, aunque esa limitación contrasta con una de sus grandes cualidades: el maletero trasero ofrece 523 litros de capacidad. Buena parte del mérito corresponde al compartimento inferior GigaBox, de 145 litros, cuyo revestimiento impermeable y desagüe permiten transportar objetos mojados o sucios y facilitan su limpieza. Bajo el capó delantero se dispone de otro espacio de 43 litros, apropiado sobre todo para guardar los cables de recarga. El Puma demuestra una capacidad de carga más propia de vehículos de mayor tamaño.

La eficiencia como principal aliada

El consumo energético constituye otro de sus argumentos más sólidos. En condiciones favorables de circulación urbana puede situarse alrededor de los 11 o 12 kWh/100 km, mientras que en utilización mixta es perfectamente razonable obtener medias próximas a los 14 kWh/100 km. Son cifras que permiten aprovechar una batería relativamente pequeña y que sitúan al Puma entre los eléctricos más eficientes de su categoría.

La autonomía, eso sí, exige distinguir entre generaciones. Las primeras unidades disponían de una batería de 43 kWh útiles y homologaban hasta 376 kilómetros, una cifra que en recorridos reales combinados podía quedarse alrededor de los 280 o 300 kilómetros, especialmente si predominaba la circulación por carretera. Desde marzo de 2026, Ford ofrece una batería mejorada de 46,8 kWh útiles que eleva la autonomía homologada hasta los 417 kilómetros, con un máximo de 572 en ciclo urbano. La mejora, sin duda, es más que apreciable. La potencia máxima de recarga en corriente continua es de 100 kW, suficiente para recuperar del 10 al 80% de la batería en unos 26 minutos cuando todo funciona como se espera. 

Ford ha aprovechado la actualización de 2026 para incorporar la disponibilidad de BlueCruise, su sistema de asistencia que permite circular sin mantener las manos sobre el volante en determinados tramos de autopista autorizados, siempre con la atención puesta en la carretera. Su presencia amplía las posibilidades tecnológicas del modelo, aunque depende del equipamiento y de las condiciones de activación.

El Puma Gen-E termina por convencer más por la coherencia de su planteamiento que por alguna cualidad espectacular. Es eficiente, fácil de conducir, sorprendentemente capaz para transportar equipaje y ofrece un comportamiento dinámico superior al habitual entre los SUV eléctricos pequeños. Sus limitaciones de habitabilidad y autonomía, inherentes a sus dimensiones y al tamaño de la batería, impiden considerarlo una solución universal, pero para desplazamientos en ciudad y alrededores con viajes ocasionales por carretera, constituye una alternativa especialmente interesante.