Rescatan un misterioso caldero oculto en el fondo de un río durante cientos de años
Un equipo de arqueólogos ha rescatado en el fondo del río Wear un misterioso caldero de hierro del que no se sabe ni antigüedad ni uso, aunque los especialistas destacan que la pieza se conserva de forma íntegra. Esto le da más valor aún, según confirma en un comunicado Vedra Hylton Community Association, un grupo de arqueología con sede en Sunderland (Reino Unido).
No era un hallazgo inesperado, aunque los arqueólogos han tardado meses en recuperar el caldero. Se tuvo noticia del mismo durante 2025, en una inmersión destinada a localizar más piezas de piedra vinculadas al conjunto arqueológico de Offerton. En esa búsqueda, vieron que en el fondo del río había un objeto de gran tamaño, que no tenía nada que ver con otras herramientas de la época romana.
“La exitosa recuperación del caldero de Offerton marca un hito, no solo para el equipo del proyecto, sino también para el patrimonio arqueológico de Sunderland en su conjunto”, celebran desde este grupo local. En su recuperación, han participado varios buzos y una lancha, además de otros especialistas.
De la alegría al misterio
Se sabe muy poco de este caldero. La pieza se conserva en un estado “notablemente íntegro”: mantiene un cuerpo globular de gran tamaño, tres patas y un asa para su suspensión. “Su forma inusual y su excepcional contexto fluvial lo convierten en un objeto de gran interés arqueológico”, destacan desde Vedra Hylton Community Association.
Poco más se sabe: la datación y la función exactas siguen siendo una incógnita. Si bien el caldero fue recuperado en un entorno industrial romano de relevancia nacional, su morfología no parece, a priori, propia de la época romana. Desde esta asociación, apuntan a un posible origen en la Alta Edad Media, aunque tampoco se descarta que pertenezca a la etapa final de la Edad de Hierro.
Determinar su antigüedad y significado reales requerirá un proceso minucioso de conservación, exámenes radiográficos y análisis científicos. Y ese es el trabajo que ahora queda por delante y para el que contarán con la colaboración de la Universidad de Durham.
“Tras un esfuerzo monumental de tantas personas diferentes, el caldero River Wear ha llegado a las instalaciones de conservación de la Arqueología de York para su tratamiento. Aún queda mucho por recorrer, pero primero, radiografía”, explicó en sus redes sociales Jemima Cowey, jefa de proyectos de conservación en York Archaeology. Y bromeó: “Justo a tiempo para Halloween”, seguramente recordando la relación de este objeto con las brujas.
Está previsto que el recipiente sea sometido a un examen radiográfico. Esto permitirá a los arqueólogos observar el interior bajo las concreciones sin alterar el objeto, revelando posiblemente características importantes como remaches, reparaciones, elementos decorativos, detalles de fabricación y pruebas sobre cómo se construyó el caldero. Una información fundamental para determinar la fecha, el origen y la historia de uso del ahora misterioso recipiente.
0